
Tras el rastreo de la muestra, se produce un análisis en profundidad del difractograma, se compara la grafica obtenida con otras existentes en una base de datos y aplicando el llamado Método de Reitveld se puede conocer el porcentaje de cada una de las fases que componen una muestra multifásica. Según Laura León, “en el Departamento de Química Inorgánica somos especialistas en este sistema. Es muy útil porque cuando se tiene una muestra impura, es decir, una mezcla de determinadas sustancias, el método de Rietveld permite conocer qué porcentaje de cada compuesto presenta la muestra”. La Universidad de Málaga dispone de una de estas bases de datos llamada PDF. En ella se almacenan los resultados analíticos obtenidos al analizar determinadas sustancias de composición y ordenamiento atómico conocido. Por tanto, el gráfico obtenido a través del difractómetro será comparado con los difractogramas de esta colección, y a través de distintas correlaciones se conocerá la composición exacta de la muestra estudiada. El método de Rietveld es muy útil para el análisis del cemento, ya que está compuesto por una mezcla de distintas fases cristalinas. La calidad del cemento depende de su composición, por lo que muchas empresas cementeras han decidido utilizar este sistema analítico para conocer la calidad de sus productos.
El mayor porcentaje de sociedades privadas que utilizan el difractómetro de la UMA son las empresas que fabrican cemento. “Tenemos pedidos para distintas fábricas de Málaga, Portugal, Galicia, Valencia, etc.. En España somos los únicos que hacemos análisis cuantitativo de cemento por difracción de rayos X”, expresa la investigadora.
Los análisis realizados para los grupos de investigación de la UMA suelen ser diversos. Según comenta Laura León, “examinamos muestras orgánicas como láminas de celulosa e incluso pieles de tomate para conocer si determinadas proteínas se han introducido satisfactoriamente produciendo una piel más dura. En muestras inorgánicas realizamos mediciones a carbones, lozas, ladrillos y todo tipo de material arqueológico. Hay veces que recibimos muestras para determinar la estructura cristalina de un compuesto sintetizado en el laboratorio; suelen ser sustancias nuevas que están aún por determinar”, afirma León-Reina. De este modo, los científicos que la han creado podrán conocer si esta sustancia es única y no ha sido explicada anteriormente por otros investigadores. El SCAI, además, colabora con otros centros de investigación españoles, como el centro Eduardo Torroja perteneciente al CSIC, uno de los institutos más importantes de España en cuanto al análisis de materiales de construcción.
“Hemos estudiado distintos tipos de tiza”, de este modo sabemos que la tiza cuadrada está compuesta de yeso y la redonda de calcita. “Cuando obtenemos el difractograma y realizamos las distintas comparaciones con los diferentes gráficos almacenados, se obtiene la composición de cada tiza”, comenta Laura León.Una de mayores curiosidades la encargó una empresa dedicada al reciclaje de catalizadores de coches. “Les interesaba saber si el recubrimiento del aislante térmico del catalizador tenía amianto”. El amianto es una sustancia muy perjudicial para la salud y el conocimiento de este dato permitiría acondicionar la zona de trabajo según la normativa vigente en cuanto a productos contaminantes.Miguel Ángel García Aranda, profesor del Departamento de Química Inorgánica, Cristalografía y Mineralogía y responsable científico del servicio de difracción, dirige un proyecto de investigación encargado de analizar distintas muestras arqueológicas de cerámica. "Con todas las muestras estudiadas queremos crear una base de datos andaluza (ANDARDIDA) que incluirá la localización de la cerámica, medidas realizadas por diferentes técnicas analíticas, etc. Este catálogo nos indicará el alfar donde se realizó la pieza, por esto necesitamos tener una base de datos bastante amplia. Estamos en contacto con el anfiteatro romano de Málaga y el museo arqueológico de Granada", explica León Reina. En el teatro romano de Málaga, gracias a la importancia de su comercio, nos encontramos con cerámicas que no son malagueñas sino africanas o francesas. Las cerámicas malagueñas tienen diferentes composiciones al resto, debido esencialmente a la composición de los minerales arcillosos existentes en la zona. Podemos conocer la temperatura que alcanzó el horno del alfar mediante una cámara de temperatura controlada acoplada al difractómetro, que permite medir la temperatura desde 1200ºC hasta -173ºC. "Tenemos un dispositivo que realiza mediciones sin reducir las muestras a polvo. Mediante este sistema hemos analizado la composición de las pátinas de las monedas, fíbulas –imperdibles, broches, botones y demás complementos que se utilizaban para adornar durante la época árabe–, etc. De este modo, hemos llegado a determinar que las pátinas de algunas monedas era falsa" explica Laura León.
Noticia: Andalucía Investiga
Autora: Susana Aguilar
Envio: J.J.
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