jueves, 26 de febrero de 2009

Mina El Cereceo. La Florida. Cantabria

Un día más actualizo El Mineral Digital para dar cuenta de una salida que quedaba pendiente de estas semanas atras, con el exceso de trabajo me había sido imposible colgar nuevos contenidos e incluso limpiar y fotografiar piezas. Se trata esta de una salida que hicimos a la Mina El Cereceo, en el pueblecito de La Florida. Una antigua explotación de la empresa Asturiana de Zinc, hoy en dia abandonada, como podreis comprobar en las fotos que acompaño. En su dia salieron de esta mina excelentes ejemplares de blenda (esfarelita) sobre dolomías, acompañados por calcitas y piritas. Hoy apenas quedan rastros de estos minerales en las escombreras, el acceso a la bocamina se halla semitapado e inundado (por lo menos en estas fechas).
La impresión que se lleva uno de esta mina es de tristeza, ante el abandono y derruimiento de las instalaciones, por todas partes han quedado restos de lo que en su día fué una excelente explotación. Las piezas que hemos podido extraer se limitan a unas blendas cristalizadas sobre dolomía, piritas sobre dolomía, hidrozincitas (muy abundantes) y algunas calcitas. Como vereis en las fotografias, nada especialmente reseñable. En cualquier caso, una salida agradable en un domingo en el que por fin nos lució el sol y en el que aprovechamos para darnos un buen festejo gastronomico, no todo va a ser picar.

Texto: Picapiedra

Fotografías: Juanjo LG y Picapiedra

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí que habéis empezado fuerte el año. Cierto es que no todo van a ser pedruscos, y esas fotos de esos zapatos-botas, preciosas, hasta lo artificial sucumbe a la naturaleza. Yo la presentaría a concursos de fotografía.

Del abandono ..... si sólo fuera ahí. Al menos, restos quedan, aquí de otras han borrado su existencia de varias formas.

Pues nada, la próxima salida pegaros un vinillo a mi salud, de esos que vuestro Presidente hace promoción. Si quéreis algún reportaje al Oeste del Norte, yo os invito a picar en plato, y vosotros ponéis el esfuerzo, pateo y picar minero. Un saludo

Picapiedra dijo...

Nos pegaremos ese vinillo a tu salud querido Anónimo (¿Carlos J?) y acepto la invitación para picar en el Oeste del Norte (¿Galicia?)posiblemente si termino por decidirme a ir a mediados de abril al Congreso sobre Mineria Sostenible de Santiago de Compostela. Un saluduco amigo y sacate una cuenta de Google para que aparezca tu nombre en los mensajes directamente y asi no se te olvide firmarlos.

Anónimo dijo...

Mil perdones, Pablo, efectivamente como sospechaste el Anónimo es Carlos J., siempre firmo pero esta vez se me paso. A ver si me pongo pero cada vez que hago cosas de éstas me sale mal, me cabreo y no queiro romper la pantalla. Un saludo

Carlos J.

Picapiedra dijo...

No pasa nada Carlos, ya me imaginaba eras tú, no rompas nada y aprovechate de las ventajas que te ofrece Google cuando abres una cuenta. Saludos amigo.
Pablo

jlbravo dijo...

Estupenda foto la del documento del 66. Personalmente me encanta ver documentación y restos de instalaciones. La imaginación te puede llevar a través del tiempo a intuir como allí se trabajaba tan sólo hace 43 años.

Un saludo
jlbravo

concha dijo...

Hola: yo nací en la Florida. Me crié entre las bocas de la mina (más arriba del Cereceo hay otra) y los brazos de muchos de los mineros que allí trabajaban-mi padre entre ellos-. Era la única niña nacida al pie de la mina. Vuestra reseña me ha trasladado a una infancia feliz, enormemente feliz y llena de buenos recuerdos. Su abandono- a pesar del Soplao- produce cierta tristeza, pero no es país este de "recuparaciones" ni conservaciones...Así que gracias por vuestro "rescate".
Saludos
Concha García

Javier Fernández Bilbao dijo...

Un saludo. Me llamo Javier,nací en el 1969, y viví en La Florida (Caviña, o como despectivamente le llamaban los "envidiosos" de Labarces, "la mina") hasta el cierre. Mi abuelo y mi padre trabajaron allí. Yo jugué entre las pilas de estéril buscando brillantes cuarzos y piritas, y fui a la fuente a por agua, a Rucueva, cruzando cerca del dique. Cuántos recuerdos... casi que aún puedo sentir la sirena de las cinco sonando en la garita para que saldría el turno de mi padre. Un saludo Concha.No caigo quién podrás ser. Éramos pocos en el pueblo, y me da coraje no acordarme. Gracias al blog por este reportaje y estas fotos. Cuántos recuerdos y cuánta felicidad quedaron allí!

 
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