
Una de sus labores es hacer divulgación de dicha relación para que la sociedad comprenda el papel que la Mineralogía tiene para el desarrollo de cualquier producto, desde un móvil a la pasta de dientes.Por eso Regueiro ha revisado desde la Prehistoria, cuando el hombre usaba "el pedernal y otras piedras para las flechas" hasta el mundo moderno, que no se puede concebir sin minerales. Aún así, "en el primer caso, sabía que estaba usando algo concreto, mientras que ahora usamos muchos aparatos electrónicos sin saber que contienen muchos minerales", ha declarado.
"Hay muchas personas que no saben que el papel con el que escriben tiene un mineral que es el bicarbonato cálcico o que en su casa, al echar detergente en la lavadora, están echando sulfato sódico, o que cuando se lavan los dientes usan un abrasivo suave que suele estar hecho de diatomitas", pone como ejemplos. En definitiva, "la gente utiliza los materiales, pero no saben de qué están hechos".El problema es que "la sociedad desarrollada se echa a temblar cuando le hablan de minas, piensa en un agujero y en contaminación en el entorno", asegura el experto del IGME.

Buena parte de los yacimientos que hay hoy en España han sido investigados y puestos en valor por el IGME, aclara, lo cual potencia no sólo los negocios mineros, sino otras industrias y muy variadas. Un ejemplo de actualidad está en la vacuna de la gripe A, en cuya fabricación se va a utilizar un mineral que se llama sepiolita para el desarrollo de las grageas, como soporte del principio activo farmacológico. "Cuando te tomas una pastilla, estás tomando mucho mineral y poco principio activo, lo cual demuestra que ha habido una investigación, que alguien ha puesto en valor los recursos y esto ha desarrollado tecnología", apunta.
En cuanto a los desarrollos industriales que tienen lugar a partir de la Mineralogía, Regueiro llama la atención sobre un hecho que puede ser de gran importancia internacional en los próximos años: China ha cerrado la exportación de los llamados minerales de tierras raras, componentes "que están en nuestros móviles y en muchos otros aparatos de alta tecnología". El experto advierte de que "cuando Europa intente fabricarlos no va a tener materias primas y habrá una explosión de la investigación sobre tierras raras en el mundo, ya que los chinos cierran la puerta para que las industrias se monten allí en lugar de vender la materia prima".Aunque en España no hay ejemplos de industrias que se dediquen al desarrollo de estas tecnología, Regueiro destaca otros, como la cerámica técnica avanzada que se utiliza para abrasivos, rodillos para hornos de cerámica o puestos de alta tensión, puesto que la cerámica es aislante.

Manuel Regueiro es Licenciado en Ciencias Geológicas, geólogo del IGME y Profesor Asociado en el Departamento de Cristalografía y Mineralogía de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid.
Texto y Fuente: Salamanca 24 horas.
Imagenes: DICYT, IGME.
Enviado: Juan Carlos Ruiz. Salamanca.
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