

La comida transcurrió en un ambiente de sana camaradería, donde se habló mucho de minerales, entre otras cosas. La sobremesa la regamos con un orujo gallego, procedente de la bodega de Carlos J., quien hizo su aparición en la mesa de forma simbólica a través de este excelente aguardiente que nos había enviado, y al que con gusto le dimos zapatilla. Gracias en nombre de todos Carlos.


Al terminar la comida nos dirigimos al domicilio de Joaquín, a contemplar su colección, ésta se encuentra compuesta en su núcleo principal por Calcitas, Baritas, Yesos y Aragonitos. Siendo los yacimientos múrcianos y norteños sus preferidos. Fantásticos ejemplares de Eugi, abarcando la paragenesis completa, muy buenos de Viernoles y de las minas asturianas, enormes drusas de cuarzos de Alkiza, magnificas celestinas y yesos de Murcia, y un largo etc.… de muestras en tamaños grandes en su gran mayoría.







En las imágenes podéis ver una pequeña muestra de su colección, disculpad el mal pulso del fotógrafo, claramente perjudicado por la ingesta combinada de vino y orujo, el viaje de vuelta a Cantabria lo realicé en autobús y durmiendo, abrazado a una botella de pacharán casero que el amigo Igor aún tuvo el detalle de regalarnos.




Texto y Fotografías: Picapiedra
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