jueves, 25 de agosto de 2011

Editorial: El conocimiento mineralógico y su manipulación.

Es algo estacional , no me cabe la manor duda, siempre que termina una estación y comienza otra, se reproducen las mismas circunstancias, se retoman los viejos temas, se desempolvan viejas espadas y escudos, y el hombre tranquilo busca enemigos con los que luchar, y a falta de contrincantes nuevos, vuelve su vista y su mirada inyectada en sangre, a los antiguos.

Es curioso comprobar desde la distancia estos cambios, sobre todo cuando lees los tecleados y manidos ataques, renovados y abrillantados con una reluciente capa de altruismo.

A uno, que ha luchado siempre, hacerlo de nuevo contra quien ya ha perdido, le parece abusar, y lo aburre mortalmente.

En esta vida, cada uno elige sus compañías, y en esta afición, también. Esta libertad de elección es la que nos permite decidir donde y con quien, queremos compartir parte de ella, deberíamos aceptar con caballerosidad, la viceversa, que las personas elegidas para compartir, no deseen hacerlo con nosotros.

Es entonces cuando se pierden las formas, se desprecia a quien se ha negado a compartir su tiempo contigo, se intenta ridiculizar su entorno, se critican sus actitudes e iniciativas y se le intenta dejar sin tierra para sus pies.

Para ello, cada uno utiliza sus propias artes, los hay que vociferan sus incoherencias desde desdichados blogs que no sigue nadie, los hay, dolidos y revanchistas administradores de foros, que entablan debates que saben perdidos con el único fin de escuchar ladrar a sus perros, los hay que se congratulan en su propia misería moral y total falta de ética, hay de todo, como siempre.

Gusta, de vez en cuando, comprobar como aún quedan voces de la razón, que no creen en los maravillosos mundos de yuppie que nos muestran en sus entornos abiertos, que describen la realidad tal cual es, a pesar de saber que el mensajero siempre acaba llevandose todos los palos, cansados de tener que ver una y otra vez como se repiten las mismas historias.

Estos desmemoriados ataques, llenos de bilis y envidia, y siempre por parte de los mismos, no hacen mella, al contrario son estimulantes, ya que si les duele, es porque algo se está haciendo bien, de esto tampoco me cabe la menor duda.

Internet nos ha permitido reflejar nuestras inquietudes y nuestros intereses, a nivel global, y eso no es algo que sea exclusivo de nadie, por aquello tan español de “es que yo fui el primero” “sin mi esto sería un desierto” que no son sino muestras de un profundo egocentrismo actualmente muy extendido.

Los modelos de comunidades internautas, son tan variopintos, como los modelos sociales, es decir, existen comunidades abiertas, las hay semicerradas y las hay restringidas. En el caso del coleccionismo mineralogico, también.

Cada comunidad está regida bajo unas normas diferentes, con intereses, objetivos y medios diferentes. Por ello cada una agrupa, tanto a diferentes personas con objetivos comunes, como se distancia de otras por no tener nada en común. Estamos en ese punto, guste más o menos.

El problema de los entornos abiertos, es que entra todo el mundo, ello ha provocado una enorme disminución de contenidos interesantes para el coleccionista de minerales. Tras comprobar los resultados de la difusión de información de yacimientos en abierto, y comprobar también que la difusión restringida de dichas informaciones, no altera el flujo de información entre la mineralogía como ciencia, y como entretenimiento. Los resultados son francamente buenos en comunidades restringidas, en cuanto a contenidos, nuevas referencias a nivel de yacimientos y minerales españoles, mayor implicación del coleccionista en los terrenos de la investigación, la conservación del patrimonio, y la protección del medio natural.

Claro que otros, que se vanaglorian de ofrecer su información en abierto, lo hacen siempre bajo las mismas premisas: Yacimiento cerrado- Yacimiento expoliado- Yacimiento sin interés. Porque la opción: Yacimiento interesante y productivo, esta opción se la callan hasta que pasa a formar parte de alguno de los tres anteriores. Esa es la “libertad de información” de algunas comunidades abiertas, en otras simplemente se quedaron sin estos contenidos cuando el administrador dio ejemplo y se jactó de que no volvería a colgar la última categoría de sus propias salidas, muchos de sus compañeros de comunidad siguieron dicho ejemplo, y hoy por hoy es una triste sombra de lo que fue. Estas comunidades en abierto, hoy en franco declive, a pesar de la demagogia positivista de la que hacen gala algunos, buscan culpables a su propia falta de interés, reducidos sus contenidos a meras vitrinas fotograficas y adulaciones varias.

Este archivo documental, que forman los contenidos de una comunidad restringida, poseen un doble valor, el que le otorgan los miembros que de él disfrutan, y el que le otorga el deseo de los rechazados y los especuladores. Los miembros son personas que se han agrupado bajo un nexo común, una manera de entender esta afición y este entretenimiento, muchos de ellos son miembros a su vez de esas otras comunidades, y el hecho de que dichos miembros aporten su grano de arena a la difusión de la mineralogía española, a través de un medio filtrado, como es un foro restringido, les duele a los magnates de los espacios abiertos, primero porque consideran que son contenidos que se deberían de publicar en su comunidad, por antigüedad, presunta importancia o vaya usted a saber que cosa, y segundo porque esas informaciones, no todas por supuesto, pudieran serles rentables económicamente, como así ha ocurrido en el pasado.

Mientras tanto alientan la esperanza de que alguien les filtre información, de poder colarse, y cuando la frustración aparece, se dejan a un lado las cacareadas “buenas formas” y se vuelve de nuevo al “Acoso y derribo”, disciplina muy española por otra parte. Con ello sólo demuestran su bajeza moral, su vil interés y el porqué de su situación y las de sus comunidades. Lo demás son estadísticas trampeadas, medias verdades y guiños cómplices.

Una comunidad creciente, nueva, ilusionada y solidaria, brilla desde hace más de un año en la red, muchos quieren apagar su brillo, porque ilumina las telarañas y rincones oscuros de sus trastiendas, y eso no les conviene, porque les recuerda cada día que pasa cada error, cada plumero visto, las consecuencias de la información manipulada, del arreglo de temas e hilos mediante tijera administradora, de la censura, en definitiva, de su propia y desalentadora futilidad.

Llegará el día en que, en esta cuesta abajo donde se encuentran, les toque agonizar, y a medida que descienden y mueren, más viles son sus pataletas y más crueles sus ataques.

Será un placer personal, echarles encima la última palada, mientras tanto, ellos han excavado sus propias tumbas, y ahora solo les resta elegir las flores.

Saludos norteños.

Texto: Picapiedra

Imagenes; Revolución Innnovadora, y Concienciaonosfera

 
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