sábado, 27 de agosto de 2011

La elaboración del cobre romano en Otero de Los Herreros. Segovia



Como su nombre indica, la historia de Otero de Herreros está ligada a la actividad minera. Todos los estudios realizados hasta la fecha han corroborado este hecho. Y siguen haciéndolo. El último caso es el de la segunda campaña de excavaciones arqueológicas en el cerro de Los Almadenes, ayer terminada, que ha permitido descubrir distintos tipos de hornos —de tostación y de fundición— utilizados en época romana para la obtención de cobre.
Después de la campaña de 2010, en la que un equipo de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología (SEHA) limpió un perfil de la ladera norte del cerro de Los Almadenes, este año los arqueólogos se marcaron como objetivo “profundizar” en esa zona para descubrir si, tal y como preveían, allí se encontraban los hornos. Y, efectivamente, así ha sido.
“Hemos descubierto cómo se elaboraba el cobre en Otero”, anunciaba ayer, visiblemente satisfecho, Mariano Ayarzagüena. La tarea no ha sido sencilla, puesto que los mineros romanos derrumbaban con cierta frecuencia sus hornos, para construir otros encima.
En Otero han aparecido hornos de tostación, que servían para eliminar los sulfuros y el agua del mineral previamente extraído; y de fundición, utilizados en una segunda fase para obtener cobre de calidad. Pero, además, las excavaciones han proporcionado otros datos sobre la actividad minera. Se han hallado los depósitos del mineral.Y ahora ya se sabe que el combustible siempre era madera de pino. “La técnica utilizada era muy depurada”, asegura Ayarzagüena. Por derivación, el cobre de Otero tenía “muy buena calidad”. Un estudio comparativo realizado con cobres andaluces de época romana muestra que el de Otero tiene menos azufre (0,2%) que el del sur de España (0,5%), lo que está considerado como un signo de mayor pureza.

Las excavaciones han proporcionado otro dato relevante: la ocupación de Los Almadenes fue mas amplia de la que hasta ahora se consideraba.
Si el descubridor del yacimiento, el arqueólogo francés Claude Demargue, defendía a finales de la década de los años 70 del pasado siglo que Los Almadenes estuvo ocupado aproximadamente durante un siglo (desde mediados del siglo I antes de Jesucristo hasta la mitad del siglo I después de Jesucristo), ahora Ayarzagüena afirma, sin ambages, que los fragmentos cerámicos hallados abarcan un periodo muchísimo más extenso, desde antes de la llegada de los romanos a estas tierras hasta el siglo IV después de Jesucristo. El abanico se amplía, pues, desde época prerromana hasta casi la etapa visigoda, de la que, hasta ahora, no hay ningún testimonio.

Texto: Guillermo Herreros.
Imagenes: Emiwy, Museo de Linares.
Enviado: Luis Gordillo.
Composición: Picapiedra
 
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