lunes, 11 de febrero de 2013

Editorial: El rey desnudo.



 Enfrascados como estamos en nuestras salidas invernales o en aprovechar el tiempo disponible para clasificar, ordenar y mejorar nuestras vitrinas y colecciones, le dedicamos hoy una editorial a esos maestros de la ignorancia que tanto pululan hoy en día por los foros y las redes sociales, a esos pequeños diosecillos engreídos y pagados de sí mismos que pretenden acaparar para si toda la verdad, queriendo hacernos creer a los demás, que su verdad es la correcta, y la única.

Vamos pues con un ejemplo práctico, de cómo un ignorante se atreve a desafiar los hechos, y de cómo, tras fracasar en su intento, trata de ocultarlo.
Hace un par de años me interesé por un portal de contenidos mineraleros internacional, MINDAT, tras registrarme, elaborar una pagina de mi perfil, subir unas fotos y demás, quise colocar unas imágenes de minerales de mi tierra, concretamente de la Mina Hermosa, una explotación de Pb-Zn situada en Udías, harto conocida por todos los buscadores de minerales norteños y de oras partes del país. Bien, me encontré con que alguien había elaborado la entrada de dicha mina en este portal, llamándola por el nombre del paraje donde se ubica “Sel de Haya”, y en lugar de escribir “Mina Hermosa” había escrito “Mina Sel del Haya”, ante tamaño error y como un servidor no podía cambiar lo ya escrito, dupliqué la mina con el nombre correcto y la etiqueta completa, nombre de la mina, paraje, barrio, pueblo, municipio, región y país.

Hasta aquí todo bien, nadie dijo nada hasta que pasado un tiempo, un aficionado extranjero se pregunta si la mina está duplicada en el portal, si es la misma, o si son dos diferentes, y lo publica en el foro de dicho portal. No tarda en aparecer el “experto”, un recién llegado al mundo de la mineralogía orientada al coleccionismo, un títere colocado en un supuesto cargo de responsabilidad del conocido foro español de un comerciante, el cual solo coloca en dichos cargos a aquellos que le lamen las botas cuando pasa y le hacen la ola cuando habla, siendo indiferente si son unos completos ignorantes o si no saben de lo que hablan, lo importante es que acaten, y si es posible se dediquen a la venta o mercadeo, para estar todos en la mima sintonía de quien maneja sus hilos.

Una vez aparecido el ignorante, como decía, se le llena la boca hablando de lo que no entiende, que si la etiqueta que yo colgué es demasiado larga, que si no he respetado la etiqueta anterior colgada por personas que saben más que yo y llevan mucho más en esto, y que si está trabajando para solucionar dicha etiqueta, es decir, para eliminar la mía. Debo decir que quien colgó la etiqueta en MINDAT es un chaval veinte años más joven que yo, que no ha pisado ni la cuarta parte de minas que un servidor, y que es un obediente discípulo del comerciante, a quien le da lo mismo una etiqueta correcta, lo que le importa es quien es el que la cuelga, ya que pretende acaparar la mineralogía española para si, otro diosecillo más.

Bien, para cambiar o eliminar mi etiqueta, deben demostrar ante un conocido mineralogista español, D. Miguel Calvo, que es falsa y que la suya es la correcta, más que nada porque D. Miguel ya cambiaba y elaboraba las etiquetas de este portal referentes a España desde antes que todos estos ignorantes supieran lo que era un mineral, y dispone de más entidad en el portal de la que disponen ellos. El caso es que no pueden demostrar que mi etiqueta es incorrecta, y que encima les jode, y perdón por tan castiza expresión, que sea un servidor quien la haya corregido, porque en realidad la etiqueta no les importa nada, les importa más que a nivel internacional sea el foro del titiritero el que figure como única expresión de la mineralogía española, por encima de la verdad y de los hechos consumados.

 Así que mientras intentan desmontar mi etiqueta en la sombra, se preocupan de no darle bombo a su fracaso, no sea que el resto de coleccionistas del país se den cuenta que solo son ignorantes con trono, dignos personajes de un cuento de Hans Cristian Andersen, aquel cuento "El traje nuevo del emperador" también conocido como "El rey desnudo", si, el del sastrecillo que le elaboraba trajes invisibles a un rey, el cual se paseaba desnudo entre sus súbditos mientras los ignorantes animaban con gritos de “Que bonito el traje del rey”, la diferencia aquí es que el rey no es tonto, sabe que va desnudo, y que su corte está hecha a su medida. Una corte de ignorantes pretenciosos, y un rey desnudo pero con la despensa llena.

Texto: Picapiedra
Imágenes: El loro de Salomón y Alciades Rivas.


 
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