


Máximo, el padre, es un geólogo de amplísima experiencia internacional. Se formó en Alemania y ha trabajado casi toda su vida profesional para la división minera de la multinacional BP. Ha recorrido casi toda África, dirigiendo labores de indagación y explotación de materias primas y metales preciosos, y buena parte de su trayectoria discurrió en Sudáfrica. También ha trabajado en diversas zonas de Iberoamérica y domina el conocimiento sonbre qué puede haber bajo tierra en la mayor parte de la Península Ibérica, incluido Portugal.
Una filial de Mineral Generative, Aguas del Subsuelo, con Max hijo al frente, se encarga de ubicar y realizar sondeos en busca de caudales subterráneos de agua, para lo que se vale de intensa información hidrogeológica y del empleo de VLF (Very Low Frecuency), un sistema que capta ondas lanzadas desde Gran Bretaña y Maine (EE UU) para facilitar comunicaciones marinas que inundan toda la Tierra. El aparato desvía esas ondas hacia el subsuelo, recoge los 'rebotes' y a partir de ahí se analizan las intensidades, según los materiales que atraviesan en cada capa.

En relación con el oro, Max investigó durante años en la Biblioteca Nacional documentos antiguos que datan desde tiempos del reinado de Fernando VII, que mandó formar y redactar un archivo al respecto con la ayuda de informaciones secretas hasta aquel momento. La información que se recopiló hace casi dos siglos databa desde tiempos romanos, y, según Casañ, «por raro que parezca, aunque esta información básica no es hoy secreta, estaba abandonada». Él se ha preocupado de poner los datos en orden y de situar la ubicación de cada posible yacimiento.
Son unos 250 «indicios mineros desconocidos de oro situados en toda la Península Ibérica». En algunos de ellos supone que también hay platino, y en la mayoría, junto al oro se puede sacar cobre, hierro y estaño.
Lo que vende es la información privilegiada sobre el conjunto de posibles minas, no por unidades o bloques, y naturalmente, el comprador contaría con el detalle exacto de cada ubicación.
Los responsables de Mineral Generative no quieren aventurar ninguna cantidad sobre lo que piden para vender, tan sólo indican que ya han invertido en el proyecto más de 360.000 euros.
La mayoría de estas teóricas minas de oro se sitúan en el norte, oeste y sur de España, pero también hay algunas en la Comunitat Valenciana, como en la zona de Eslida-Artana, en la Sierra de Espadán, Castellón; entre el río Cabriel y Requena; en la Sierra Negrete de Utiel y quizás en la aldea de El Oro, de Cortes de Pallás. Si no, ¿a qué se debería tal nombre?

Fuente: Diario Las Provincias
Texto: Vicente Lladró y Picapiedra.
Imagenes: Trujillo y Varios.
Composición: Picapiedra
1 comentario:
A este tipo de gente habría que condenarlos a cadena perpetua. ¿Como se le puede pasar a uno por la cabeza destruir un patrimonio de la Unesco por sacar un poco de oro.
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