
La Zona Minera de Cerro Muriano "ha de ser considerada como un caso excepcional en la Península Ibérica" debido tanto a su profundidad como a sus altos contenidos en cobre. En ella están presentes materiales como la pirita, pirrotina, calcopirita, cobres grises, arsenopirita, bornita, blenda, galena y minerales secundarios, además de calcopirita y el cobre, que es el metal predominante.Entre las 22 áreas patrimoniales que la Junta ha delimitado en esta zona minera, merece especial mención la mina de Siete Cuevas, ubicada en el cerro de la Coja, en la zona correspondiente al campo de maniobras del Ejército de Tierra. Este yacimiento es una de las minas subterráneas romanas mejor conservadas de la península. Se caracteriza por tener una galería principal de 25 metros de altura y largos corredores dotados de arcos interiores.El conjunto de bienes muebles vinculados a esta zona minera se encuentra distribuido en varios museos: en el Museo del Cobre, localizado en Obejo; en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, en el Nacional de Arqueología, en el Reina Sofía de Madrid y en el British Museum.
El Museo del Cobre es una de las áreas patrimoniales delimitadas por la Junta.La explotación de estos yacimientos se remonta hasta el Calcolítico, como la mina Quitapellejos, el cerro del Depósito y el cerro de la Hoya; otros -la mayoría-, fueron trabajados más intensivamente en época romana, como el caso de la mina Siete Cuevas, las Fundiciones de Siete Cuevas, el cerro de la Coja-Pozo de Levante, el Pozo San Rafael, el Pozo San Lorenzo y el Pozo Santa Victoria. Ya en el siglo XX, entre 1908 y 1919, fueron reaprovechados por la Córdoba Cooper Company Ltd., que a su vez abrió otros pozos y montó un potente complejo de fundición y obtención del cobre blister. Posteriormente, en 1950 y 1961, de forma muy limitada, la Compañía Cantosblancos SL montó en el cerro del Depósito un centro de recuperación de cobre y oro procedentes de los desechos provocados por la compañía inglesa.


Texto : Angela Alba
Fuente: El Día de Cordoba
Enviado: Jesús R. Santiago
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