
Mina de Aizpea. Entrada.
Aprovechando que este pasado fin de semana se celebraba en Urretxu la XXI edición de la feria de minerales de esta localidad, el Mineral Digital se ha acercado a conocer el entorno minero de esta hermosa comarca del Goierri guipuzcoano. Para ello hemos contado con la inestimable colaboración de Juanjo LG., mineralogista y urretxutarra, quien a través de un extenso recorrido por estas tierras nos ha mostrado la hospitalidad y amabilidad de sus gentes, así como la gran riqueza mineralógica que aún encierran estas montañas. Hemos decidido dividir este pequeño relato en dos capitulos dada la extensión del mismo, en este primer articulo repasaremos la historia minera de la zona y añadiremos alguna mención a los minerales que aquí se encuentran, para ya mañana, ofrecer una visión fotográfica mas amplia de estos mismos minerales y otras minas de la zona.

Museo de Aizpita en foto superior. Labores mineras en foto inferior.
Aizpea, la montaña de hierro de Zerain, ha sido explotada para la extracción del mineral desde el siglo XI; una actividad que ha modelado tanto el paisaje como la vida de la comarca, desde entonces hasta que en 1951 se cerraran los hornos que hoy en día se pueden observar, las minas de hierro han estado estrechamente ligadas al pueblo de Zerain.En el siglo XIV, se extraía el hierro que luego se trabajaba en las ferrerías del alto Urola y del alto Deba. En el año 1512, los Reyes Católicos entregaron a los Otalora de Aretxabaleta el derecho de explotación de las minas, con lo que de este año hasta el 1826, dicha explotación estuvo en manos de esta familia.Las referencias más recientes nos llevan a finales del siglo XIX y a principios del XX. En esta época fue una compañía inglesa ("The Cerain Iron Ore Company Limited") la que se encargó de la explotación y a ella le debemos muchas de las estructuras y edificaciones que hoy en día podemos encontrar. En 1932, la explotación de las minas pasó a manos de una empresa alemana y, a continuación, en el año 1941, la fábrica de Patricio Echeverría de Legazpia se hizo cargo de ellas, la cual cumplió con esa misión hasta que en 1951 se cerraran las minas.
Hornos de Aizpitako y cargadero de mineral.
El parque cultural de Zerain ha puesto en marcha en Aizpea el Centro de Interpretación Aizpita, una infraestructura que posibilita dar a conocer la importancia que el hierro ha tenido para toda Euskadi. Aizpita, conocida como Casa de los ingleses o de los ingenieros, alberga un recorrido interactivo, con audiovisuales y paneles sobre la historia minera de la zona, así como una parte importante de la colección de Manuel Laborde, cofundador de la Sociedad Aranzadi.
Mina de Aizpitako.
Cercana a esta localidad de Zerain se halla Mutiloa, zona rica en minas de hierro y cobre, que surtían desde muy antiguo a numerosas ferrerías de Guipúzcoa. Favorecida su explotación en los siglos XVII y XVIII, durante el s. XIX se construyó un ramal de ferrocarril hasta Ormaiztegi. La mina de «La Troya» de Mutiloa se encuentra abandonada en la actualidad y sus galerías anegadas. Su escombrera se encuentra en un estado de oxidación sulfúrica muy avanzada y es harto complicado conseguir piezas mineralogicamente interesantes.
Mina Troya y almacen de mineral.
Es por tanto esta zona del Goierri guipuzcoano un desafío para el buscador de minerales, citaremos alguno de los que en nuestro peregrinar por estas y otras minas de la zona hemos logrado extraer. Mencionar las Baritas de Aizpitako y Zerain, en cristalizaciones de hojas, flores y puntas de lápiz. 
Cristal de barita de 4 cm.
Estas baritas se presentan con agregados de Siderita, Calcopirita, Malaquita y Galena. Asimismo se producen combinaciones múltiples de estos minerales entre ellos. También citar la Esfalerita, la cual en Mutiloa es acaramelada y se presenta con Dolomita, y en Aizpea es color rojo sangre y se presenta con Barita.
Calcopirita sobre barita.
Mencionar por otra parte la abundancia de Goethita en ambas zonas. En el capitulo II de este relato presentaremos más ampliamente estos ejemplares, ya que la escasez de tiempo nos ha impedido fotografiarlos adecuadamente.
Texto y Fotografías: Picapiedra