
"Besos de hierro y cristal"
Calcitas. Piélagos. Cantabria. España
Tras un breve parón en las actualizaciones, comenzamos este mes de noviembre en el Mineral Digital con renovados bríos y mucho que contar. Nos han regalado equipo fotográfico nuevo (Gracias a Agustín Puente) y aún estamos haciendo pruebas hasta que consigamos los niveles de calidad que deseamos con ello. Mientras tanto hemos seguido realizando nuestras habituales salidas de fin de semana, unas más provechosas que otras, pero siempre interesantes y entretenidas.
Cuenta con dos bocaminas, una de ellas era la que servía de entrada a las galerías, la otra tenía como objetivo la salida del mineral, a traves de un cargadero que aún conserva. La primera impresión que da esta explotación es de inseguridad, grandes bloques han rodado hasta las entradas, no obstruyen el paso pero si son premonitorios de lo que nos encontraremos dentro.
Nuestro objetivo era conseguir algun yeso cristalizado que llevarnos a la mochila, lo cual se antojaba dificil, menos mal que dimos con una pequeña geoda y un par de grietas que nos permitieron extraer alguna muestra, cristales "cola de golondrina", tabulares y prismáticos, pequeños (ninguno superaba los dos centimetros) en matrices de yeso blanco y negro, en formaciones geodicas o en piezas sueltas. Los yesos rojos presentaban indicios de haber querido cristalizar sin haberlo conseguido, una pena.










Exploramos toda la mina con sumo cuidado, pegandonos a las paredes para evitar que algún desprendimiento de los techos pudiera darnos un disgusto, hubo suerte y mientras estuvimos allí no cayó nada. Cuando ya habíamos recorrido toda la mina y nos disponíamos a emprender el regreso tuvimos un pequeño golpe de suerte, mi compañero Juanjo LG encontró indicios de calcopirita en una pared, tras picar un rato aparecieron unos estupendos cristales dorados de este mineral que completaron nuestra visita.


También recorrimos la escombrera exterior sin ningún resultado mineralógico, eso si, disfrutamos del paseo por el bosque, contemplando setas, frutos de enebro y pequeños arboles caducos que puganaban por abrirse paso entre el pinar.

Una jornada interesante y fructifera a una mina que no está en buenas condiciones, deberíamos tener un tercer ojo encima del casco para vigilar el techo.