
Habitualmente en el Mineral Digital nos gusta especificar y aclarar los diferentes errores de etiquetaje que se producen a lo largo del tiempo, hoy le dedicamos esta entrada a una cantera de nuestra región, la Verdenueva, una ampliación de, la cantera La Verde, de la cual se lleva tiempo extrayendo Calcitas de colección.
Comenzaremos por explicar el origen del incorrecto etiquetaje que se ha dado en llamar: "Cantera Candesa". Como se puede comprobar en el mapa adjunto, existen tres canteras conjuntas en esta zona de Camargo, la antigua cantera del Moro, donde se ubican las instalaciones de la empresa de aridos Candesa, más al norte,al otro lado de la carretera se encuentra la Verdenueva, perteneciente al grupo empresarial Canteras La Verde SA, de donde se han extraido gran parte de las Calcitas para colección, y un poco más al norte lindando con esta se encuentra la antigua Cantera La Verde, de donde se han extraido también muchas de estas piezas.
A raiz de la construcción de un nuevo ramal de las autovías del Cantábrico, la Ronda de la Bahía, se produce una necesidad de árido para cementación del firme de esta autovía nueva, la cual atraviesa Camargo, pasando por delante de las instalaciones de Candesa en la Cantera del Moro, fruto de esta necesidad de arido, la empresa Candesa llega a un acuerdo para explotar la ampliación de Canteras La Verde, es decir, la corta de la Verdenueva, con el fin de suministrar dicho arido para la autovía.De aquí nace la confusión acerca del etiquetado de estas piezas, ya que cualquier aficionado que lea: Calcitas de la Cantera Candesa, indefectiblemente se acercará a recoger muestras a la cantera del Moro, donde no hallará nada, ya que dicha cantera se utiliza como planta de machaqueo, acopio de finos etc....
Sin embargo, el etiquetado correcto: Calcitas de la Cantera Verdenueva, indicará el lugar concreto de donde estas piezas proceden realmente, sin dar lugar a errores ni perdidas de tiempo.Acostumbrados como estamos a estos errores, así como a que dichos errores sean reiterados e incluso institucionalizados, por aquellos que deberían de velar por la correcta referenciación de la mineralogía española, aún más si cabe, cuando dichos etiquetajes figuran en museos e instituciones publicas, constatamos, una vez más, que el ego de los que rigen dichas instituciones y museos se encuentra por encima de la realidad mineralógica española, y que la rigurosidad ha pasado a ser una virtud del coleccionismo de aficionados, y una tremenda carencia del coleccionismo museistico español, incitado esto último por la testarudez y protagonismo, de ciertos señores, que pretenden imponer sus opiniones, por delante de la realidad mineralogica actual.
Decir que esto es lamentable, es decir poco, podría plantear diez casos similares acaecidos en los últimos diez años, sin embargo, sé por experiencia propia, que los aficionados españoles etiquetan y referencian sus hallazgos con la rigurosidad adecuada, y fruto de dicha rigurosidad son las nuevas referencias que se van aportando a aquellas obras, webs e informaciones que realmente se encuentran exentas del ego espurio y cateto que puebla nuestra mineralogía institucional y capitalizada.Un saludo picapedrero.
Texto: Picapiedra
Imagenes: Juanjo Losada, Picapiedra, Sigpac Visor y Google Maps.
Composición: Picapiedra




















































