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jueves, 22 de julio de 2010

La UIMP acoge hoy el estreno del documental 'El misterio de los cristales gigantes' de Javier Trueba. Santander. Cantabria

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) alberga hoy el estreno en España de 'El misterio de los cristales gigantes', un documental divulgativo dirigido por el realizador Javier Trueba, quien protagonizará esta nueva sesión del ciclo 'Cine en la Universidad' junto a sus hermanos, los también cineastas Fernando y David Trueba. La cita comenzó a las 18.30 horas en el Hall Real del Palacio de La Magdalena con entrada libre hasta completar aforo e incluiye un coloquio con Javier Trueba al término de la proyección. Esta sesión del ciclo 'Cine en la Universidad' está incluida en las Actividades Culturales de la UIMP y se celebra al hilo del Encuentro 'Cristalografía en la Escuela', que se imparte en La Magdalena esta semana dentro del Máster Universitario en Cristalografía y Cristalización organizado por esta Universidad y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
El documental 'El misterio de los cristales gigantes' es un trabajo de investigación científica que adentra al espectador en las profundidades de la tierra en busca de los tesoros más bellos del mundo mineral, con el objetivo de explicar uno de sus grandes misterios: la formación de los cristales gigantes de yeso. De la mano del profesor Juan Manuel García Ruiz, quien ha realizado el guión y la asistencia científica de este documental, se recorre un trayecto que visita las minas romanas de Segóbriga, la geoda más grande de Europa, en Almería, las profundidades volcánicas de la cordillera andina y la grandiosa Cueva de los Cristales de Naica, un auténtico palacio de cristal oculto bajo el desierto mexicano de Chihuahua. La investigación desarrollada por el profesor García Ruiz y su equipo ha permitido explicar la formación de los cristales gigantes de Naica con una teoría que ha sido publicada en las revistas científicas más prestigiosas del mundo y mantiene una línea de investigación fundamental sobre la conducta de la nucleación y crecimiento de los cristales y sus propiedades físicas y aplicaciones.
Texto: Europa Press
Imagenes: Europa Press, National Geographic y Javier Trueba.
Composición: Picapiedra

miércoles, 9 de junio de 2010

Documental: "Titania S.A. en Balarés". Ponteceso. Galicia

Un día más actualizamos el Mineral Digital, en esta ocasión haciéndonos eco de un nuevo documental relacionado con la minería, algo muy en boga últimamente, ya son muchas las iniciativas documentales que se mueven en este ámbito, algo de lo que alegrarnos ya que se trata de reflejar la historia de la minería española,

"Titanio, azufre y volframio pasaron por la costa de Balarés, en Ponteceso, con distinta fortuna. El primero era el mineral que oficialmente se extraía de la arena de la playa desde la posguerra. Su explotación supuso el primer trabajo remunerado de muchos vecinos que, todavía adolescentes, quisieron apoyar con sus pequeños sueldos la maltrecha economía familiar. Muy distinto fue el paso del azufre por la Costa da Morte: lo traían a Balarés para tratarlo, pero dejaron de hacerlo porque a muchos trabajadores se les caía el pelo y les salían manchas en la piel. Con el volframio se recrudeció el contrabando: llegaba a Balarés a escondidas, por una carretera inusual para un lugar sin núcleos de población, y allí lo mezclaban con el titanio. La de Balarés fue una explotación corta en el tiempo que cayó en el olvido cuando se acabó el filón, más pobre que el de las otras minas de la comarca, como la de caolín en Laxe o las de volframio de Monte Neme. Hace unas semanas, el estreno de un documental promovido por Montebranco, asociación cultural de Ponteceso, rescató Titania S.A, la efímera empresa que encabezó la aventura, para la historia de la minería gallega del siglo XX.
"Titania S.A en Balarés", dirigida por el joven cineasta Omar Rabuñal es un documento de historia oral único, porque cuando el mineral empezó a escasear en los años 60, Balarés enseguida cayó en el olvido. Hoy todavía pueden verse los restos de las piscinas en las que se separaba el rutilio -óxido de titanio- de la arena de la playa. La propia explotación de este mineral en Galicia constituía por sí sola una excepción a la fiebre del volframio, que creó nuevos y fugaces ricos en Lousame, Santa Comba o Vila de Cruces."La mina acabó con el hambre en toda la ría de Corme y Laxe", asegura Luís Giadás, historiador encargado de la documentación de Titania S.A en Balarés. Las fichas de beneficiarios del economato de la empresa y las entrevistas realizadas a 20 vecinos que participaron en la explotación de titanio son prácticamente la única información que queda hoy de la mina, descubierta en 1935 por Isidro Parga Pondal y explotada por los hermanos Fernández López, impulsores también de Pescanova y Zeltia. En una economía herida por la Segunda Guerra Mundial, los usos del titanio despertaban sospechas hasta entre los empleados de la mina, que aún hoy no tienen muy claro a qué intereses servían. Unos creían que el mineral surtía la industria farmacéutica; otros, que se destinaba a un fin tan inocente como la fabricación del raspador de las cajas de cerillas. Alguno estaba convencido de que el titanio reforzaba las balas, igual que el volframio.En Balarés primero fueron los canteros, que construyeron un puerto escondido para el titanio y también para el contrabando. Las mujeres de O Couto, el lugar más cercano a Balarés, aprendieron entonces a amasar cemento para ayudar a los hombres en la construcción. Cuando empezó a explotarse la mina, fueron también ellas las que se encargaron de transportar sobre la cabeza las bacías con el preciado mineral, siempre mezclado con la arena que dejaba la bajamar. Cobraban menos -la media en los años 40 era de 15 pesetas por jornada- pero al igual que los hombres estaban aseguradas desde el primer día y se les reconocían las horas extra. "Titania S.A era una empresa muy moderna para la época. Cuando se acabó el filón en los años 60, el lugar discreto de Balarés fue recuperado para el contrabando de tabaco. "La playa es difícilmente visible desde cualquier punto", explica Giadás.El economato de Titania S.A, que vendía alimentos básicos a los empleados a un precio menor que el del mercado, alivió la dureza de los años de racionamiento. Los excedentes de harina o aceite eran revendidos para comprar zapatos y todavía hoy algún vecino cobra la pensión por sus años en la mina. "En una economía agromarinera, la mina fue el primer contacto con el sector secundario para muchos jóvenes", razona Giadás. La mayoría de los trabajadores aguantaba poco tiempo, porque los sueldos en Balarés, aunque buenos para la época, no se podían comparar con los de las fábricas francesas o alemanas de los años 60."

Fuente: El País. Galicia
Texto: Diana Mandiá. Santiago de Compostela.
Imagenes: Eltiempo.es y Coolvideo
Composición: Picapiedra


lunes, 17 de mayo de 2010

Documental: "Crónicas de La Arboleda". Vizcaya

Una semana más el Mineral Digital se actualiza, hoy nos hacemos eco de la presentación la semana pasada del documental "Cronicas de La Arboleda" basado en la historia minera de esta zona vizcaína:
"Algunas historias están grabadas en piedra y son imperecederas. La de los mineros en Vizcaya durante los siglos XIX y XX se forjó además en hierro y sangre. Ahora este pasado reciente también ha sido filmado sobre celuloide con el documental 'Crónicas desde La Arboleda', estrenada hace unos días en Portugalete. Al acto acudieron sus protagonistas y realizadores, que por primera vez pudieron presenciar los 80 minutos de testimonios, fotografías históricas y planos aéreos que le dan forma. Son recuerdo del sacrificio de aquellos trabajadores de la Margen Izquierda y la Zona Minera. Historiadores, escritores y expertos ofrecen su experiencia en el documental dirigido por José Miguel Azpiroz y Antonio Cristóbal. No son los únicos. La cinta, producida por Icaria Multimedia en colaboración con Expressive para ETB y TVE, está conducida por el testimonio de testigos que padecieron las duras condiciones de la mina a mediados del pasado siglo. En sus recuerdos se pierden hoy la vida de hombres y niños que fallecieron empujando una carreta de mineral. «En esta historia se cuenta la explotación del hombre por el hombre», reconoce Cristóbal, convencido de que hasta ahora «la vida de los mineros y el pasado de La Arboleda no se ha tratado bien ni con dignidad».
Lo sabe muy bien Carmelo Uriarte, presidente de la Fundación Museo de la Minería del País Vasco y principal hilo conductor del documental. «Cada uno teníamos que cargar 15 toneladas diarias y no parabas hasta que lo hacías», recuerda. Reconoce que cuando comenzó a formar parte de ese mundo lo peor ya había pasado. Aún así, la suya es una vida dedicada al hierro. «A mí los dientes me salieron y se me cayeron en la mina», afirma.
Entre los peligros que acechaban bajo tierra estaba la falta de salud. «Enfermedades teníamos muchas: pulmonías, neumonías, tuberculosis...», enumera Uriarte. La muerte, sin embargo, también campaba fuera. «A mí me tocó trabajar en los años 40 y tantos y 50, pero era denigrante. Metían barrenos, caían las piedras. El capataz te decía: 'Venga, a cargar', había muchos desprendimientos...», cita desde el museo minero de Abanto.
Mineros de 9 años
Aquellas condiciones laborales se tradujeron en datos que ahora ponen los pelos de punta. Carmelo los tiene asumidos y los explica con frialdad dentro y fuera de la pantalla. «1899 fue el año de mayor producción en Gallarta», advierte sobre un gráfico. Él ha investigado en los libros de los jueces de paz y añade un dato que no aparece en las cuentas de los empresarios. «Entonces la esperanza de vida aquí era de 18 años», denuncia. Y era posible porque a los 11 y 12 años muchos niños iniciaban su trabajo en la mina. «El caso más extremo que hemos comprobado fue el de un chico de nueve», advierte. Si algo indigna a Carmelo Uriarte es que todo se haya hecho por beneficio económico. «El capital es increíblemente egoísta», acusa. Y no puede olvidar lo ocurrido en Gallarta, donde se trasladó a todo el pueblo y «se condenó a la diáspora a una sociedad de 8.000 habitantes». Y afirma que los despropósitos no han terminado. «Es la mina más grande a cielo abierto y en vez de dejarla como testimonio, ahora la quieren rellenar», protesta.
Pero el documental también aporta otras experiencias, como la de una de las pocas lavanderas de mineral que aún viven, Teresa Ciruelo, y algunos expertos historiadores. Entre ellos está José Luis de la Granja que, además de analizar las condiciones de los mineros, ha estudiado las repercusiones que las explotaciones tuvieron en los movimientos sociales de una época en la que se produjeron «cambios radicales». Así fue posible el «pluralismo político» del pueblo vasco.
La Granja revela en la cinta cómo la llegada de trabajadores de fuera de Vizcaya provocó, por un lado, movimientos nacionalistas llamados antimaquetos, con Sabino Arana, y como también dio origen a los primeros sentimientos socialistas en la zona personificados en la figura de Facundo Perezagua. Fue entonces también cuando la burguesía alcanzó mayores cotas de poder. «Se trata de un marco histórico básico para entender esta época», defiende el experto."
Fuente: El Correo
Texto :Sergio Llamas
Imagenes: "Crónicas de La Arboleda"
Enviado: Txema Lasarte.
 
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