Hoy actualizamos el Mineral Digital con otra de las salidas que hemos realizado esta semana pasada, en concreto con una visita al yacimiento del Condado de Treviño, tierras burgalesas enclavadas en territorio alavés.Ya poseíamos alguna pieza conseguida mediante intercambio y compra de estas geodas de calcita con cristales de celestina, y sabíamos que a pesar de no ser los cristales de una gran calidad si que eran interesantes, de ahí nuestra salida a esta región. Llegamos de mañana, y guiados por un lugareño encontramos rápidamente el yacimiento, pronto empezaron a salir los primeros geodinos, muy característicos dada su forma arriñonada y su color exterior.




Al abrirlos nos mostraban interiores rellenos de calcita en variadas formas, incluso rellenos de aragonito, no todas contenían cristales de celestina y abrirlas se convirtió en una lotería, por un lado las que se nos mostraban vacías y por otro las que rompían justo por donde se hallaban situados los cristales.


Como comprobareis en las imágenes, la celestina alcanzaba tamaños de hasta seis centímetros, en cristalizaciones opacas y lechosas, recubiertas por una lámina calcárea, los más perfectos, los pequeños, de unos colores azul cielo, transparentes y con terminaciones piramidales o pinacoidales.







Nos llevó toda la mañana y parte de la tarde recoger y abrir más de doscientos geodinos, con diversos resultados, ya que también los había totalmente rellenos de celestina, macizos y completados con materiales procedentes del subsuelo.Al final nos hicimos con algunas piezas con las que poder completar este yacimiento y con las que intercambiar con los amigos, a ratos fue desesperante y a ratos, satisfactorio, lo mejor fue que nos acompañó el tiempo y la charla que mantuvimos mientras las abríamos. Un yacimiento diferente y a pesar de no ser lo provechoso que pensábamos en un principio, fue muy entretenido.
Texto e imágenes: Picapiedra


Hay que señalar que existe una prohibición de coger piedras en este municipio. No parece tener ningún sentido. Recoger minerales allí, con la conveniente protección, no entraña peligro alguno, y no se viola ningún terreno privado. Los carteles con la inscripción “prohibido coger piedras” han desaparecido, aunque al parecer se ha puesto alguna multa, cuya cuantía es de 20 euros. Nosotros no tuvimos ningún problema.
Una vez en el yacimiento, frente a las últimas viviendas del pueblo, encontramos un entorno semiárido, con algunas basuras y electrodomésticos vertidos, y recorrido por un pequeño riachuelo (probablemente de curso irregular, posiblemente sea más fácil distinguir muchos geodinos tras un aumento del caudal).
A pesar de que solo un pequeño porcentaje tiene una buena cristalización de goethita o hematites, con entusiasmo y experiencia puede recolectarse un buen puñado de piezas aceptables.




Tras descender a la playa recorrimos toda la base del acantilado en busca de geodinos, muy pronto apareció el primero, el cual nos ofreció una bella pieza de celestina y calcita interior, seguimos recogiendo varias muestras más e incluso algunos erizos fosiles, de los cuales hace Juanjo colección. Poco a poco fueron apareciendo más geodinos, algunos aún no se habían liberado de la capa margosa que los cubría, otros sin embargo se mostraban limpios exteriormente, sin duda debido a la acción de las mareas. Cristales de celestina en maclas, rodeadas de calcitas como agujas, un gustazo ir abriendolas.
También encontramos geodas en bolos unicamente de celestina, estas de tamaño superior, más del doble que sus hermanas, repletas de cristales de celestina sin rastro de calcita.
A estos bolos se unieron los que contenían unicamente geodas de calcita, algunos de ellos rodados por el mar y duros como sólo el silice puede llegar a serlo.
La sorpresa del día fueron las calcedonias (agatas) bandeadas, una extensa línea de corales fosiles, completamente agatizados, con bandas de colores anaranjados, rolando a amarillos y blancos, estupendas piezas, muy llamativas cuando menos, y que sepamos, no referenciadas hasta ahora en este yacimiento. Una agradable sorpresa que nos alegró la gris mañana, la cual sumada a los geodinos de celestina y a los abundantes fosiles de erizo, engordó nuestras mochilas, haciendonos sentir todo su peso en el camino de vuelta.


Esta visita nos reafirma en nuestra opinión de que por mucho que se haya visitado un yacimiento, y por mucho que este se haya picado, siempre habrá ojos que sepan mirar mejor que otros y encontrar aquello que muchos no supieron ver.

