Foto superior: Bocamina de la"Very Good". Aprovechando una tarde libre de esta semanuca, El Mineral Digital se ha acercado a esta antigua explotación de zinc situada en el pueblo de Riotuerto, más concretamente en el llamado “Barrio de Arriba” o “Cullarriba” como les gusta decir a los lugareños. Tampoco le llaman a la mina por su denominación, sino que se refieren a ella como “La Buena”. Gracias a dos amables paisanos del lugar, Tito y Lolo, que gustosamente se ofrecieron a acompañarme pude dar con la bocamina sin ninguna dificultad, esta se sitúa a menos de quinientos metros de la carretera general, subiendo una calleja forestal.
La bocamina se encuentra tapada por abundante matorral, pero aún se distingue del terreno circundante ya que está rodeada de eucaliptales. Algunos compañeros coleccionistas y picapedreros me habían avisado por adelantado que poca cosa iba a encontrar en esta mina, pues aparte de haber sido muy visitada, apenas ofrecía pequeñas calcitas en geodas dolomíticas y por supuesto la esfalerita masiva por la que se estuvo explotando antaño. Aún así y ya que pocas referencias se pueden encontrar de esta explotación, sobre todo en la red, decidí darme una vueltuca por sus galerías para pasar la tarde. Tras despedirme de mis improvisados acompañantes y comprobar que la entrada era factible (la puerta estaba abierta sin candado), traspuse el umbral de la bocamina, a mi izquierda y también de frente, dos hornos, a mi derecha, lo que debió ser zona de descanso y comida. 

Al frente la galería principal, dividida en dos alturas y con una manga de agua colgando de la superior. Ya en esta entrada se vislumbran las vetas de vermiculita recorriendo las paredes, pocos pasos más adelante se abren catas laterales que mueren a los pocos metros, y un poco más allá las galerías, todas numeradas con pintura roja en la roca, techos altos y abundante escombro por los suelos. Algunos respiraderos habían descargado trombas de arcilla que se acumulan en pequeños montículos. La mina aún así se ve muy limpia, exceptuando alguna bolsa y botellas de agua de plástico.

Las geodas han sido picadas, no queda apenas rastro de la dolomía ni de las calcitas que contenían (he visto recientemente algunas en la colección de un amigo y son escalenoedros pequeñitos). Las vetas de esfalerita también han sufrido menoscabo, incluso las de los pilares, no me explico porque no pican las paredes y techos y en cambio se obstinan en picar el pilar, con el consiguiente agrietamiento de este y los posteriores derrumbes que esto provoca. Cosas de neófitos imagino.
En la galería seis encuentro los restos del maderamen de un elevador, todo podrido por la alta humedad existente. No recojo muestras ni pico en ningún sitio ya que en la entrada he visto escombro suficiente para llevar alguna muestra para fotografiar, lo que veo en las paredes no difiere en nada. Sigo descendiendo acercándome a las galerías once y doce, entre ellas encuentro unas improvisadas escaleras de piedra que las separan, aquí la humedad aumenta, a ambos lados veo escombreras antiguas de material, un poco más adelante el descenso empieza a hacerse dificultoso, mucho barro, desprendimientos laterales, galerías obstruidas y techos inestables, antes de llegar a la galería trece doy por concluido el paseo, aquí los derrumbes son mayores y la inestabilidad de los techos y paredes no presagia nada bueno, el suelo se encuentra sembrado de obstáculos que han caído del techo, enormes grietas lo recorren y grandes rocas amenazan con desplomarse.

Emprendo el regreso recogiendo piezucas del suelo, ya en la entrada aparto la mayoría y me quedo con una docena para ilustrar este artículo, ocho de ellas las meto en aguafuerte para eliminar la suciedad y destapar más la esfalerita, las otras cuatro las reservo porque una de ellas tiene algo de smithsonita en la parte posterior, y las otras, pequeñas geodas de dolomita, las cuales no quiero que sufran con el ácido. 

Tras contraatacar el ácido con abundante agua y tras una pasada por la lupa, compruebo que estas blendas son de un color melado con abundantes tonos verdosos, inapreciables casi en las imágenes que os muestro, pero si de visu bajo la lupa. En suma, ninguna pieza reseñable como era de esperar, pero una muy buena manera de pasar la tarde conociendo otra mina de mi región, espero que os agrade este mini reporte. Saludos picapedreros.
La bocamina se encuentra tapada por abundante matorral, pero aún se distingue del terreno circundante ya que está rodeada de eucaliptales. Algunos compañeros coleccionistas y picapedreros me habían avisado por adelantado que poca cosa iba a encontrar en esta mina, pues aparte de haber sido muy visitada, apenas ofrecía pequeñas calcitas en geodas dolomíticas y por supuesto la esfalerita masiva por la que se estuvo explotando antaño. Aún así y ya que pocas referencias se pueden encontrar de esta explotación, sobre todo en la red, decidí darme una vueltuca por sus galerías para pasar la tarde. Tras despedirme de mis improvisados acompañantes y comprobar que la entrada era factible (la puerta estaba abierta sin candado), traspuse el umbral de la bocamina, a mi izquierda y también de frente, dos hornos, a mi derecha, lo que debió ser zona de descanso y comida. 

Al frente la galería principal, dividida en dos alturas y con una manga de agua colgando de la superior. Ya en esta entrada se vislumbran las vetas de vermiculita recorriendo las paredes, pocos pasos más adelante se abren catas laterales que mueren a los pocos metros, y un poco más allá las galerías, todas numeradas con pintura roja en la roca, techos altos y abundante escombro por los suelos. Algunos respiraderos habían descargado trombas de arcilla que se acumulan en pequeños montículos. La mina aún así se ve muy limpia, exceptuando alguna bolsa y botellas de agua de plástico.

Las geodas han sido picadas, no queda apenas rastro de la dolomía ni de las calcitas que contenían (he visto recientemente algunas en la colección de un amigo y son escalenoedros pequeñitos). Las vetas de esfalerita también han sufrido menoscabo, incluso las de los pilares, no me explico porque no pican las paredes y techos y en cambio se obstinan en picar el pilar, con el consiguiente agrietamiento de este y los posteriores derrumbes que esto provoca. Cosas de neófitos imagino.En la galería seis encuentro los restos del maderamen de un elevador, todo podrido por la alta humedad existente. No recojo muestras ni pico en ningún sitio ya que en la entrada he visto escombro suficiente para llevar alguna muestra para fotografiar, lo que veo en las paredes no difiere en nada. Sigo descendiendo acercándome a las galerías once y doce, entre ellas encuentro unas improvisadas escaleras de piedra que las separan, aquí la humedad aumenta, a ambos lados veo escombreras antiguas de material, un poco más adelante el descenso empieza a hacerse dificultoso, mucho barro, desprendimientos laterales, galerías obstruidas y techos inestables, antes de llegar a la galería trece doy por concluido el paseo, aquí los derrumbes son mayores y la inestabilidad de los techos y paredes no presagia nada bueno, el suelo se encuentra sembrado de obstáculos que han caído del techo, enormes grietas lo recorren y grandes rocas amenazan con desplomarse.

Emprendo el regreso recogiendo piezucas del suelo, ya en la entrada aparto la mayoría y me quedo con una docena para ilustrar este artículo, ocho de ellas las meto en aguafuerte para eliminar la suciedad y destapar más la esfalerita, las otras cuatro las reservo porque una de ellas tiene algo de smithsonita en la parte posterior, y las otras, pequeñas geodas de dolomita, las cuales no quiero que sufran con el ácido. 

Tras contraatacar el ácido con abundante agua y tras una pasada por la lupa, compruebo que estas blendas son de un color melado con abundantes tonos verdosos, inapreciables casi en las imágenes que os muestro, pero si de visu bajo la lupa. En suma, ninguna pieza reseñable como era de esperar, pero una muy buena manera de pasar la tarde conociendo otra mina de mi región, espero que os agrade este mini reporte. Saludos picapedreros.




Foto superior: Riotuerto desde la bocamina.Texto y Fotografías: Picapiedra

En esa misma semana, el día 11 de Julio de 2009, está prevista la celebración de una mesa de trabajo, donde se ha invitado a municipios con patrimonio minero, asociaciones de mineralogía y a centros de formación no universitarios. El principal objetivo es estudiar el modelo de creación de una red social donde cada entidad participante comparte recursos, de tal forma que se puedan satisfacer las necesidades individuales; es decir, ver de qué forma se puede cooperar para establecer una simbiosis entre los distintos tipos de participantes; todo ello relacionado con la mineralogía y la geología.
Habrá talleres de bateo de oro, uso doméstico de minerales y los cuatro elementos; exposiciones sobre los glaciares y medallas conmemorativas mineras, diversas conferencias, mercadillo de minerales y fósiles, visitas a la mina y al museo de la Escuela y diversas actividades donde los más jóvenes podrán participar de manera gratuita. 

Una vez colocados los trajes de agua nos dispusimos a realizar la visita, en esta ocasión nos dirigimos a la zona de donde extrajimos la última remesa de calcitas que os hemos mostrado en el blog, zona que está siendo volada semanamente. Pronto empezamos a recorrer los restos de la voladura y a tantear las paredes, no tardaron en aparecer las primeras geodas, con gran alegría por parte castellana, quienes ya durante el resto de la jonada no se moverían de esa pared, saltando de una geoda a otra y extrayendo bastantes piezas de escalenoedros de calcita, algunos de ellos de muy buen tamaño y estética.

Como yo ya tenía piezas similares, decidí dejarlos disfrutando de sus hallazgos y comencé a deambular por zonas más alejadas de donde se encontraban ellos, en busca de unos cristales de calcita que me habían llamado la atención poderosamente en anteriores visitas. Se trata de cristales prismáticos de calcita con terminación trigonal, de los cuales ya había extraido algún ejemplar suelto y que me habían sorprendido por su calidad y transparencia. he de decir que en este yacimiento abundan los hábitos cristalinos diferentes.
Tras una busqueda intensiva conseguí localizar un par de cristales, uno flotante (imposible sacarlo en matriz) de muy buen tamaño y otro más pequeño en matriz, ambos de una gran calidad, facetados y transparentes. Como mis compañeros de salida ya empezaban a recoger los bartulos y las piezas, les ayudé a portear el resultado conseguido hasta el coche, bajaban ambos con las mochilas llenas y piezas en las manos, algunas de ellas de gran tamaño. Cansados, embarrados y contentos, se despidideron de mi, no sin antes quedar para realizar alguna salida futura. Yo por mi parte, decidido a volver al dia siguiente para batir la zona que me había quedado pendiente, en busca de estas calcitas tan peculiares.
Llegó el domingo, y tras actualizar el blog con el nuevo directorio que había terminado el sabado noche y realizar algunos recados matutinos, me dirigí con mi perruca Loba al yacimiento. Comencé donde lo había dejado el día anterior, pasaron un par de horas de busqueda hasta dar con lo que buscaba, una geoda, pequeña pero llena de cristales prismáticos, me dió un vuelco el corazón, cuando comprobé que eran exactamente lo que andaba buscando, había merecido la pena el esfuerzo y el tiempo invertidos, este tipo de cristales escasean, y aún más los tamaños centimétricos como es el caso, vacié la geoda y aparté las piezas que destino a mi compañero guipuzcoano, a quien, aunque no esté conmigo siempre le toca parte de lo encontrado. No he hecho fotos en el yacimiento, ni el sabado ni el domingo, la lluvia me hizo dejar la camara en casa, así que espero que estas imagenes de las piezas extraidas por mi os resulten suficiente ilustración para esta entrada. Saludos picapedreros.









Texto y Fotografías: Picapiedra

Eliseo Mourelle Rial, fundador de Canteira da Mina, recibe a los 78 años el tributo de la asociación xalleira de empresarios ·· Empezó a trabajar con diez años buscando mineral, y llegó a tener 40 operarios a su cargo
En plena etapa de recesión hay empresarios que afirman no temer la crisis, porque las etapas bajas también forman parte de su apuesta. "Un empresario sabe que hay que seguir, que hay años buenos y malos momentos, pero siempre hay que tirar para delante si cree en el proyecto". Así lo afirmaba Eliseo Mourelle Rial, el empresario xalleiro de 78 años al que la Asociación de Empresarios de Santa Comba decidió rendir su homenaje anual.
Un centenar de personas participaban en el almuerzo homenaje al empresario xalleiro en el restaurante Molesón. En la mesa principal esta acompañado por la directiva de Asociación de Empresarios de Santa Comba, que un día antes había celebrado su asamblea general para decidir la renovación de la junta directiva. Según explicó el actual presdiente de la patronal, Antonio Landeira, lo que se hizo fue anunciar que si había alguna candidatura interesada se abriría un proceso electoral, tal y como marcan los estatutos de la asociación, "pero dado que no se presentó nadie, decidimos seguir la junta que estamos durante dos años, período en el que creemos que ya está nuestro ciclo terminado y que tiene que venir gente nueva. Es decir, dentro de dos años se convocarán nuevas elecciones".
Foto superior: Cementerio nazi de San Amaro. La Coruña.

