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jueves, 28 de junio de 2018

Visita a la Mina Nieves, Viernoles. Cantabria


 Este pasado fin de semana, visité esta inactiva y cerrada mina de barita, en el Monte Dobra, mucho tiempo sin acercarme por allí, cada año que pasa la vegetación y el ganado han recuperado terreno a los tajos y las cortas, han desaparecido las portillas metálicas que impedían el acceso, las vacas tudancas y las cabras pastan entre los tojos, zarzales y plumeros, que también ha llegado al Dobra esta especie invasiva.




Las zonas mineralizadas de la falla de barita, que aquí se explotaba en ganga de caliza gris de montaña y cuarzo, están siendo sepultadas por el desprendimiento de la cobertera de areniscas rojas y amarillas del permotrías, es otro paisaje sin duda, los acopios de caliza gris esteril, producto de las voladuras finales de resultado infructuoso, en la busqueda de bolsadas de barita masiva, son ahora invadidos por la maleza y sirven de refugio a reptiles y anfibios, sobre todo durante las horas de calor, el cual, en esta explotación a cielo abierto semicircular, lo convierte en un horno de convección.


Pese a todo esto, se pueden atisbar y recoger los habituales minerales que componen la paragenesis de esta mina, en pequeño tamaño eso si, nada que ver con las geodas y mineralizaciones que dió mientras estuvo en explotación. Galena, en filones arrosariados y rellenando fracturas de barita y cuarzo, en cuboctaedros, limpios o recubiertos de cerusita. Barita, en hojas y laminas, con calcopiritas en diferentes estados de oxidación que exudan secundarios de cobre, malaquitas, azuritas, también los habituales secundarios del zinc, hemimorfitas, auricalcitas, smithsonitas, cinabrio pulverulento etc...





Sigue siendo por lo tanto un lugar entretenido donde pasar una mañana, en contacto con la naturaleza, sin más aspiración que disfrutar del tiempo de ocio y llevar cuatro piedras para meter bajo el binocular en casa y regalar a los amigos. Siempre es un placer visitar el Dobra.
Saludos norteños

martes, 31 de enero de 2012

La herencia de James Smithson.

El químico y geólogo británico James Smithson nació en París en 1765. Era hijo bastardo de sir Hugh Smithson, primer duque de Northumberland, uno de los grandes mecenas del siglo XVIII. Su madre era la viuda de John Macie, por lo que el joven Smithson se llamó Jacques Louis Macie durante su infancia y juventud. Solo a la muerte de su madre, en 1800, decidió cambiar su apellido por el de su padre biológico y el Jacques francés por el británico James.

En 1782, se matriculó en la Universidad de Oxford para estudiar Química, graduándose cuatro años después. En seguida demostró un especial interés por las ciencias naturales y adquirió una gran reputación como químico analista y mineralogista, a pesar de que en aquella época no existía gran información sobre estos temas.

Trabajó afanosamente para recoger muestras de mineral, tanto en Inglaterra como en otros países europeos, llegando incluso a poner en riesgo su vida como sucedió durante una expedición a las nuevas Hébridas.

Aunque era un hombre rico, trabajó duramente para hacerse un hueco en la ciencia y pronto se ganó el respeto de sus colegas. De hecho, con tan sólo 22 años, fue elegido el más joven miembro de la Royal Society.

Visitó Florencia, París, Sajonia, y los Alpes suizos en busca de cristales y minerales con los que realizar experimentos y descubrir y clasificar sus propiedades elementales. Llegó a reunir millares de ejemplares.

También realizaba minuciosas observaciones sobre el clima, las características físicas y la estructura geológica de las localidades visitadas, así como de las características de sus minerales, de los métodos empleados en la minería o fundición, y en todo tipo de manufacturas. Investigó la ceolita y la alúmina. En 1802 demostró que los carbonatos minerales de zinc eran –efectivamente—auténticos carbonatos, y no óxidos de zinc como se pensaba. Y fue el inventor del término silicato.

Smithson publicó al menos 27 artículos científicos sobre química, geología y mineralogía, con temas tan variados como el análisis de minerales, la identificación de mejoras en el soplete y otros aparatos, la composición química de la lágrima de una dama, la forma cristalina de hielo, y un método mejorado de hacer el café. Conoció a los científicos más destacados de su época como Cuvier, Berzelius, Hutton, Cavendish o Priestley. Influido por la Revolución Francesa, también se dedicó a la reforma social y la educación de las clases bajas.

A su muerte legó su fortuna de 120.000 libras esterlinas, heredada de la familia de su madre, a su sobrino Henry James Hungerford. Pero con una condición. Si el sobrino moría sin descendencia, el legado pasaría a los Estados Unidos para fundar en Washington un Instituto científico que llevara su nombre. Este fue el origen de la famosa Institución Smithsoniana, creada en 1846, que mantiene varios museos y publica revistas científicas. Resulta curioso que Smithson incluyera a EEUU en su testamento cuando nunca llegó a pisar este país.

Murió en Génova el 27 de junio de 1829, tras una larga enfermedad. Fue enterrado en el cementerio inglés de San Benigno. En 1904, sus restos mortales fueron trasladados a Washington por Alexander Graham Bell, entonces Regente de la Institución Smithsonian, y sepultados en el recinto del Instituto.

Sus colecciones científicas, cuadernos, diarios y correspondencia se perdieron en un incendio que destruyó el edificio del Instituto Smithsoniano en 1865. Sólo 213 volúmenes de su biblioteca y algunos escritos personales sobrevivieron.

Un tipo de carbonato de zinc o calamina fue rebautizado con el nombre de Smithsonita en su honor.

Fuente: Radio 5

Texto: Nuria Martinez Medina

Imagenes: RTVE, y Gamernenas.

Composición: Picapiedra

lunes, 3 de mayo de 2010

Minas del Médico. Peña Las Garmas. Celis. Rionansa. Cantabria.

Hoy actualizamos el Mineral Digital con la salida de este fin de semana, una vez más nos acercamos al municipio de Rionansa a conocer y explorar unas antiguas explotaciones de zinc, situadas en la peña Las Garmas, muy próxima al pueblo de Celis. Desde la ladera norte de esta peña, y desde las mismas bocaminas, se puede contemplar la pista minera que se utilizaba antiguamente para subir a las minas de La Florida, directamente desde Celis, también se divisa el edificio recreativo del Soplao, una zona montañosa con unos parajes agrestes maravillosos.
Las minas que visitamos en esta ocasión llevan muchos años cerradas, de hecho un pastor de la zona ha sido quien nos ha indicado su denominación, posiblemente fueran denunciadas de otra manera, pero no hemos encontrado referencias acerca de ellas, todos las conocen como las Minas del Médico. La explotación consta de diferentes zanjones, catas y bocaminas, repartidos por toda la ladera norte de la peña, algunas con accesos complicados y otras más sencillitas. Abundan las torcas en la parte superior de algunas, las cuales hacen peligroso el asomarse ya que la caida es de bastantes metros. No nos arredramos por ello y nos dimos una vuelta de inspección por todas, dos son las que cuentan con un mayor sistema de galerías, ambas han sido picadas recientemente, aún así y como podreis comprobar todavía se encuentran cosucas en ellas. En primer lugar presentaros a un habitante del lugar, esta gigantesca araña que nos dejó mudos de asombro por su descomunal tamaño, cada pata mide del orden de ocho cm de largo, teniendo un diametro radial de casi diecisiete cm., un ejemplar imponente con un poderoso par de mandibulas, no quisimos inquietarla por si nos saltaba al cuello. Ya metidos en harina comprobamos que abundaban las vetas de esfalerita, bajo ellas y sobre todo en ciertos lugares donde la blenda se había alterado, grandes vetas de cinabrio pulverulento, lo que nos indica la mercurialidad de estas blendas, a destacar algunas muestras que recogimos, donde se aprecian tonos verdes entre la esfalerita, muy brillantes bajo la luz electrica de nuestras linternas , y más opacos una vez en el exterior, pudiera tratarse de blenda verde o de una alteración de hemimorfita en la propia esfalerita, no sabríamos decirlo ya que encontramos también hemimorfitas de un verde intenso, y no sabemos si el color de la hemimorfita procede de la blenda, o el color de la blenda procede de la hemimorfita, en cualquier caso, unas curiosas piezas que nos han llamado la atención. Pocos han sido los cristales de blenda aislados, ya que en su mayoría se presenta en vetas masivas siguiendo el buzonamiento de los filones. Aun así alguno apareció mezclado con el cuarzo, e incluso con algún pequeño carbonato acompañandolo. Quizás el mineral preponderante junto con la blenda, sea la galena, la cual se presenta acompañando algunas vetas de esta, no todas ni en gran cantidad, pero si en su forma más masiva, sin cristalizaciones aparentes y sin alteraciones significativas. En cambio es muy habitual el encontrar cuarzo, en pequeñas drusas blancas o teñidas de oxidos, con puntas con pocodesarrollo del prisma o ninguno, en las geodillas de cuarzo hemos encontrado escalenoedros de calcita blanca, totalmente opaca, los cuales se sueltan del cuarzo a las primeras de cambio, he aqui un par de cristales flotantes. La hemimorfita ha sido la gran presente en la explotación, bajo diferentes formas, azul palida en coladas botroidales, y en rosetas tabulares, pardas , verdes y cristalinas. Formando geodillas en el cuarzo o aprovechandose de los huecos que le dejaba la descomposición en celdas de la blenda,también acompañando al cinabrio, sin llegar a cubrirlo y cristalizarlo como en otras explotaciones que tenemos pendientes de publicación.
También encontramos Smithsonitas e Hidrozincitas, nada reseñable, recogimos alguna muestra para completar la paragenesis de estas minas, donde hemos pasado una jornada entretenida y donde hemos tenido oportunidad de charlar con el hijo de un minero, que nos ha puesto al día de todas las explotaciones de la zona, de los 35 años que trabajó su padre de minero, y de lo mucho que tuvo que tirar su madre cargando coloños de hierba desde Las Ligorias hasta el propio Celis. Siempre es un placer escuchar la historia popular de las gentes de nuestra tierra, de su propia boca.
Saludos picapedreros.
Texto e imagenes: Picapiedra
 
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