Mostrando entradas con la etiqueta silicosis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta silicosis. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de junio de 2013

Diez años en la mina, una vida enfermo.


Una década como operario en la extracción de granito en Porriño le bastó a Hernando Freiría para padecer silicosis con 31 años. "Un caso raro según los médicos", afirma. Con 37, le transplantaron ambos pulmones. Asegura que la enfermedad se podría haber evitado con "medidas de prevención".
Esta semana, Porriño acogía la primera reunión de la única asociación gallega de afectados por la silicosis, Osílice. En ella, los 150 asistentes conocían el caso de Hernando Freiría, un ex operario de las minas de granito porriñesas que tuvo que prejubilarse con tan sólo 31 años por padecer silicosis, que en su caso evolucionó "más rápido de lo normal", sostiene. Natural de Mosende (Porriño), el ex obrero cuenta  los altibajos de una vida paralizada por una enfermedad "que se puede evitar", afirma.

Freiría que tiene hoy 48 años. Ingresó en las canteras de granito de Porriño a la edad de 20 años. Durante casi una década, trabajó en este sector desconociendo que en sus pulmones se estaba desarrollando una enfermedad grave. Sin embargo, comenzó a sentir "molestias a nivel muscular y en los pulmones; fui al médico y me dijo que era tensión muscular. Pero los dolores continuaban, así que meses más tarde me dirigió al especialista, que me había diagnosticado tuberculosis", comenta. Mientras, se encontraba de baja por enfermedad.
El tratamiento contra su supuesta tisis duró nueve meses, pero no había síntomas de mejora. Por ello, lo enviaron al Instituto Nacional de Silicosis, que se encuentra en Oviedo. Allí, le detectaron silicosis, por lo que se prejubiló.
Tenía entonces 31 años. "Vivía cuidando mi finca, hacía una vida normal dentro de lo que cabe. Pero a los 35 empecé a empeorar. Me costaba algo tan sencillo como levantarme, tomarme una ducha, no conseguía respirar. Me vestía muy despacio. No era capaz ni de calzarme ni de atarme los cordones. Caminar me resultaba difícil. Era un sufrimiento no tener aire. No podía dormir acostado, sólo sentado y no durante más de dos horas. Llegué a tener anorexia porque no tenía apetito".

De esta forma, a los 37 años, le realizaron un transplante de ambos pulmones en el antiguo Hospital Juan Canalejo, en A Coruña, en una intervención quirúrgica que duró más de diez horas en la que le "abrieron de axila a axila".
Al evolucionar de forma favorable, Hernando Freiría volvió a respirar normalmente: "la vida me mejoró muchísimo, gané peso y dejé de estar constantemente en el hospital, fue como volver a nacer", señala.

Fernando se une a Osílice con la intención de prestar apoyo a los afectados o que están en riesgo de sufrir la dolencia. Critica la "falta de medidas de prevención en las canteras" ya que "si las empresas hubieran tomado las medidas de seguridad necesarias y aportado información, no habría tenido esta enfermedad", asegura. Añade que en una de las visitas de Sanidad en los años 90, "consideraron que vivíamos en unas condiciones de trabajo infrahumanas".


Fuente: Faro de Vigo
Texto: Joaquín Cardoso
Imagenes: D.P., La Voz de Galicia, Granitos del Val y Kalipedia.
Enviado: Xosé Fuentes. Vigo
Composición: Picapiedra

viernes, 3 de octubre de 2008

Historia minera: El médico de las minas de San Finx. Lousame. Galicia

Interior de las instalaciones de San Finx

Entrevista a D. Teodomiro Hidalgo Iglesias. Médico de las minas.

-¿Desde que año estuvo trabajando en la mina?
-Si me acuerdo hasta de lo que gané, pues mira, fue una casualidad el venir yo a la mina. Yo iba haciendo cosas en Coruña. Mi tío regentaba una farmacia y me crié siempre en el ambiente y yo hubiera sido farmacéutico, pero las circunstancias...En el Café Galicia, en el Cantón, en aquellos tiempos en que había muchas camarillas íbamos allí y me dijeron un día que se buscaba un médico. ¿Ah, sí? Te dan 500 pesetas, casa, todo tienes allí. Yo había empezado ya en la farmacia, donde mi tío con mucho sacrificio me había puesto un despachito e iba teniendo gente, iba poniendo inyecciones, etc. No me daban nada, pero algunas propinas me daban. Y se iba sobreviviendo sin grandes aspavientos y dependía de mis tíos. Tengo guardado lo que ganaba en aquellos años: 2,50 - 3,50, ... Así que me dijeron: "Espera cuatro horas". Fui a casa y se lo dije a mi tío y me dijo: "No te vayas, hombre, ahora ya estás aquí, quédate". Ya yo tenía mi despachito. Y dije que sí. Me vinieron a visitar, primero vino El Inglés. De los ingleses aprendí mucho de ellos y tanto que aprendí que los quiero y me escribo con ellos y voy a Inglaterra y vienen aquí. Ya van quedando pocos, los viejos ya...Hice una lista de lo que quería y en agosto del 35 me vine aquí y me pagaron ya esos días.

-Le dieron casa y (Don Teo corta a la entrevistadora).
-Bueno, vivía en un sitio preciosos con unos eucaliptos que había traído de Australia, que apareció (esto es interesante que copieis) e el primer registro. En 1897, está el primer registro de la mina de San Finx.Me pidieron estas cosas de Buenos Aires, y están en ello, para una editorial que están haciendo un libro sobre los ingenieros ingleses que vinieron a trabajar a las minas de España. Se enteraron porque medio San Finx está en Buenos Aires. Y me escribió una señora que no conocía de nada, pero me llamó el mismo día de Navidad. (...).Esto se disolvió en el 63, pero luego seguimos, pero no de la misma manera. Los últimos años no los pasé bien. Empezamos a hacer esta casita, íbamos y allí dormíamos. Ya estaba trabajando el último... Mejor no hablar.Metió mucho dinero y la hundió, el estaño dejó de valer, lo traían de Asia más barato.Viví en un sitio precioso, allí arriba y cuando subía gritaba: "¡Cuidado, ahí va el médico!". En la época del Wolfram cuando andaba gente por allí. Era contrabando. Había tiros.

-Mas tipo pueblo de lo que es ahora?
-Se pagaba cada quincena 200.000 ó 300.000 pesetas y eso que se cobraba dos pesetas o dos pesetas y media. Cobraba yo 500 pesetas al mes. Y te voy a decir lo que costaba comer en República: con 100 pesetas comíamos siete personas carne todos los días.La gente era otra. Se vivía mejor, había más alegría. Había mucha mujer trabajando allí, lavando, servicio. Yo tenía una muchacha para la casa, uno para el caballo, un muchacho para la clínica, ¿quién puede tener hoy cuatro servicios?







-Estaba a gusto allí, ¿Eh?
-Fueron mis mejores años. Allí me querían y yo los quise y los quiero.
-La gente que atendia por las aldeas que era, ¿particular, claro?
-Efectivamente, el inglés, fíjate tú, ya estableció... El inglés me llamó para los heridos, pero también para los enfermos y para las familias de los mineros. Y quiso implantar ya el seguro general, fíjate tú. Estuvimos estudiándolo y fuimos a Vigo. Había unas instituciones de ese tipo.O tienes confianza o no tienes confianza. La tranquilidad es la base y nosostros mismos podemos curar la mitad de la enfermedad. Si vas con miedo, se te sube la tensión, vas nervioso, ...Me pagaron más los pobres que los ricos, me daban de comer carne. Me mandaban pollitos, cestas llenas de comida y aquí tengo muchos regalos. Hasta me dieron un cocodrilo (de madeira). Pero preguntad, estoy hablando de mi vida.

-Nos interesaria saber cual era el promedio de edad de la gente que trabajaba allí , si había muchos muertos, cuanto duraban trabajando.
-Pero bueno, había muertos, efectivamente, era gente joven, sí, sí... jovencísima.Había pinches, no por dentro, pero fuera sí.

-La edad de los que trabajaban, cuanto duraban
-No hay que exagerar, porque eso... Tuvimos bastantes accidentes. Tuvimos más accidentes cuando la época del Wolfram, ahí sí. Porque venía gente, marineros de Boiro y de Cespón, de Rianjo. Marineros que venían por la noche, se metían en los hoyos. Había guardias, salían corriendo y a tiros. Mataron a una mujer, abajo donde salía el agua, estaba la Guardia Civil, corriendo las mujeres y un tiro la mató, la levanté de donde estaba. Hubo accidentes, sin importancia. Tuvimos un derrumbamiento: dos muertos, uno de Ces.

-Mi abuelo paterno era de Villar, Ramón Tubio.
-Bueno, no me digas, era la mejor persona que he conocido. Era el mejor hombre que paso por San Finx, inteligente... Nunca decía que no a nada. Lo que hicieron con él fue una canallada.

-Usted tenía una foto en la que aparecia mi abuelo en un diario..
-Sí, sí, sí, y la vas a ver ahora. Cuando inauguramos el crucero que pagamos entre todos dedicado al inglés. Lo derrumbó un temporal. Yo aproveché las imágenes. Una está en Puerto Rico.
- ¿Como se desplazaba por las aldeas?
-Primero me desplazaba a caballo, después en Citroën, Topolino, 600. El Citroën se lo compramos a un gran hombre de Muros. Íbamos a Coruña a por vale para gasolina, para neumáticos...

-¿Cuales eran las enfermedades mas habituales?
-Bronquitis, tuberculosis, también ahora hay. Se fuma mucho y se hace vida más exagerada. Se acuestan tarde. El mérito que te da el dinero es lo que te cuesta ganarlo: de árbol que pasa temporales sale buena madera. A los silicósicos, al final, se les daba otros trabajos de afuera. E iban falleciendo, pero iban falleciendo tarde, 45-50 años, no era exagerado. Y aún hay silicosis por ahí. Había muchos andaluz, como Kiko.Había algunos trabajos a destajo que era lo peor, lo cogían dos o tres y trabajar, trabajar. Lo de siempre, la avaricia... Había dos turnos, en uno la gente entraba temprano, a las seis, y salía a las dos... Hubo una epidemia de hepatitis. Los remedios para los accidentes eran precarios.Se pagaban 150 ó 200.000 pesetas quincenales. Aquello era tremendo. No había pueblo por aquí como aquel.

-¿Qué servicios había en la mina?
-Teléfono lo había en Noia suministrado de San Finx.Había unas señoras que con dos borricos hacían la compra de todas las casas de la mina. Cada casa tenía una cesta con su nombre y la lista de cosas que hacían falta. Eran las propias.Había un taller mecánico. No había coches, pero siempre había camiones que venían a por grava. Había mucho movimiento, mucha gente extranjera trabajando allí: ingleses, alemanes...La gerencia era una casa preciosa, con piscina, árboles... Los eucaliptos eran enormes.Haced lo posible para que no haya otra guerra, son horribles y sobre todo las civiles: jaleos de familias.

-¿Qué oficios tenían las mujeres en la mina? Nos dijeron que limpiaban el rio.
-Nada de fuerte, ¿qué te diría yo?, acarrear y allí donde se lavaba.

-¿Había muchas mujeres en la mina?
-Sí, sí, muchas y jóvenes. Aguadoras. Le podéis preguntar eso a la que está en la cantina: a Capeira. ¡Lo que va a salir por esa boca! Esta te dice más que yo. ¡Estupenda! Trabajó en otras cosas antes que en la cantina. La conocí de toda la vida. Trabajó mucho, mucho.

-¿Queriamos saber que tipo de ayuda le daban a la familia al morir el hombre de silicosis?
-Yo creo que ninguna.

-¿Y había economato o similar?
-Sí, bueno no, había algo así, pero economato, economato no llegamos a tener. Si había algo era para los empleados, pero poca cosa. Hasta que se hizo el seguro. Luego sí, con el seguro sí. Pero para los accidentes sí.Estudié desde los ocho años hasta los 23 en un colegio de militares y monjas en Valladolid. Aprendí mucha disciplina y cogí unos hábitos que todavía los conservo y doy gracias. No soy hombre de tabernas.Seguro, seguro no, pero de accidentes sí. El sueldo fue subiendo.

-Pero, ¿Hasta que año estuvo el Inglés?
-La mina se vendió al Pastor en nuestra guerra. Aquí se robaba mucho estaño. Se servía estaño a los ingleses y alemanes en Ría de Noya. Hubo gente que compraba lámparas sin haber luz, armarios que no cabían en la casa... Demasiado dinero en la primera fase.

-¿El periodo de gran valor del mineral es hasta los años 40?
-No tanto. El estaño se sacaba y se llevaba a Rotterdam. Pero en la guerra, en Vilaboa, se hizo una fundición aquí. Está pasando ahora con el mármol.

-¿Qué medidas de protección había dentro de la mina?
-El perforador llevaba un inyector de agua, tenían cascos, lo de siempre en España: no los usaban. Fumaban y bebían mucho. Los "hijos del sábado" salían alcohólicos. Se comía mal.
-¿Cual era la procedencia de los trabajadores inmigrantes?
-Andalucía, muchos andaluces. Al final hubo negros incluso. Hubo muchos portugueses que se quedaron por aquí. Estepa fue un facultativo andaluz. Eran distintos. La limpieza cambió mucho. Llegó a haber cuartos de baño que no los tengo yo ahora así.

-¿Cómo se transportaba el mineral?
-En camiones. Había muchos camiones.

-¿Había mucho contrabando?
-Eso era en la época del Wolfram, y hubo diez o doce cadáveres. Llevaban sacos y cara a Boiro o Cespón. Siempre hubo contrabando y eso que había vigilantes con fusiles.

-¿Enriquecieronse muchos con el contrabando?
-Los que no eran de la mina, sí. Se hicieron fortunas, pero no por aquí. Incluso venía gente de Coruña. Se hacían trampas.

-¿Había algún tipo de sindicato?
-La C. N. T. La escuela de la mina la había hecho el sindicato, igual que una casa que había en la Filgueira.





Entrevista: Maite Sobradelo
Publicada: Concejo de Lousame.com
Enviada: Carlos José Rodriguez. Santiago de Compostela
Fotografías: Chemation. Canonistas.com. Marín.Pontevedra
Traducción libre del gallego al castellano: Picapiedra
 
Directorio de blogs en España f6g7rj3e8w