Parte I. Historia y toponimia.Sábado, 17 abril 1943, un buen día para salir a la “roubacha” del volfram en el monte de Varilongo (Santa Comba, A Coruña), tras una larga caminata desde Santa Comba y bordeando las instalaciones mineras con cierto acojone a ser descubiertos, con un pequeño candil nos ponemos a buscar un aflorante filón de cuarzo con un simple pedrusco negro que refleje la luz del candil, pedrusco que nadie de la zona sabe para que “carallo” sirve pero que puede solucionarte la vida durante meses, más en esta época de postguerra civil, y si uno tiene suerte, no vaya toparse con la Guardia Civil. Y éstos no se andan con hostias, bueno, es un decir. Que hoy nos salude la suerte.

Así podríamos pensar aquel día en aquella época, pero fue un viernes ese mismo día de 2009, un día que si sale el sol que si cae lluvia, y a punto de cancelar la salida los días previos “gracias” a los telediarios que nos auguraban unos días malos (según para quién y qué, claro), en este caso por la amenaza de lluvias. Personalmente, a estas alturas de la vida soy un individuo que me gusta picar cómodo y a poder ser sin lluvia, y mucho menos en plan Roubacha o Roubeta (es decir, a escondidas de los dueños y robando el material que se vendía en plan contrabando al mejor postor, alemanes o aliados), de ir ya con todos los permisos de ley. Decidimos arriesgar la visita ya que estaba planificado y total como quien dice está al lado de casa, y al final tuvimos suerte con el tema de la lluvia. Evidentemente, el punto de vista económico que en 1943 movía a la gente para solucionar sus problemas no era el nuestro, simplemente se trata de pasar una buena jornada, desoxidar el material, desahogando frustraciones semanales y generando adrenalina a base de martillazos con el fin de encontrar minerales con los que engrosar nuestras colecciones, y de paso enseñar a los más jóvenes lo qué buscar, dónde y lo que no se debe hacer en el campo de búsqueda.

Historia. Durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial hubo unas cuantas explotaciones mineras que aprovechaban un recurso hasta aquellas infravalorado e infrautilizado: la Wolframita, vulgarmente llamado Volfram, que los alemanes sí sabían aprovechar, siendo considerado por el gobierno franquista y alemán como un recurso estratégico y que explotaban sociedades hispanogermanas, bajo el sombrero protector de F. F. Baamonde, pagando de esta forma parte de la ayuda recibida por A. Hitler durante la Guerra Civil. Ya Guillermo Schulz, en 1833 destacó la abundancia de este mineral en tierras gallegas, sorprendido de nulo interés por los lugareños tal como recogió en sus Cuadernos de Campo. Algunas de estas minas ya se venían explotando desde antes por la Casiterita (vulgarmente llamado Estaño), a la que acompaña la wolframita entre otros como por ejemplo la mina de San Finx (Lousame, A Coruña) y Escudeiros (Gomesende, Ourense).
Los filones de Varilongo se descubrieron en 1914, denunciado el yacimiento por curas de la zona a la Jefatura de Minas, y pasó a manos de D. José Parga Moure, junto con otros socios. Con el inicio del conflicto europeo, era una época de miseria y hambruna donde los lugareños debían trabajar duro la tierra y criar ganado para su sustento, el giro social y económico de la región fue drástico, donde un obrero que trabajase de forma legal en la mina podía cobrar 15-20 pesetas por kilo extraído pero si uno se dedicaba a la roubacha, se podían sacar de 100 a 200 pesetas por kilo: un maná.
Cuentan las leyendas rurales que algunos por ostentación se hacían pitillos con billetes y otros se permitían el lujo de hacer sus necesidades (los hogares humildes carecían de WC) en el monte limpiándose con los billetes (no sé si otros se dedicarían a limpiarlos y ponerlos de nuevo en circulación, esa parte de la leyenda no se cuenta), lo cual refleja la mejora social de los habitantes de la región. Interesantes también las historias de espías y la comercialización del volfram, que si los alemanes apreciaban y sabían emplear, lo aliados lo compraban por fastidiar (impedirles el suministro) a los alemanes ya que no sabían aprovecharlo, pero la cosa se iría para largo. Finalizada la guerra, y ante la baja demanda, su producción disminuye hasta que comienza la guerra de Corea, donde resurge la actividad con mejoras sociales y laborales, pero una vez finalizada dicha contienda, comienza el declive de esta minería (Grupo Minero Santa Comba). Desde entonces, la mina pasó por varias sociedades hasta su cierre definitivo en 1985 (Coparex Minera), cuando las reservas de wolframato se estimaban entre el 0,5 y 1,5%. En 1988, D. Miguel Jiménez compra la mina para explotarla como cantera de áridos, pasando finalmente (1991) a manos de D. Eliseo Mourelle y su socio, hasta la actualidad.
El nombre Varilongo también lo podemos encontrar como Barilongo en diversos libros o mapas, tanto en documentos oficiales como en diferentes escritos. Sus orígenes no están claros. Actualmente, el nombre oficial es Varilongo (Orde 18 mayo 1996, Consellería de Presidencia, Xunta de Galicia), y así debe constar. En cuanto al origen hay varias líneas de opinión, pero en lo que coinciden es en “-longo” (largo, alargado). Una mayoritaria es en relación al prefijo Bar, de supuesto origen celta y que se puede encontrar por Francia o Irlanda, haría mención a un “valle”, ya que en determinados casos también pudiera significar una depresión o desnivel (Barrantes-Pontevedra, Barbanza-Coruña, Barbaña-Ourense) o pozo (“Poza de Bar” en Santiago de Compostela) o como se ha llegado a indicar un accidente orográfico de cierta altura, la verdad, algo contradictorio, quizás se refiera al desnivel existente. Posteriormente la “B” derivaría hacia la “V”. Otra línea opina viene de latín, Valle (también “valle”) que con el tiempo se pierde una “L” (Val) y la “L” es sustituida por la “R”, de hecho en documentos medievales se habla de un “valle longo” en Santa Comba (probablemente Varilongo). Otra opinión es que Varilongo provendría de “vara” y “longo” lo que sería un “camino ancho” (vara como objeto de medida equivalente a 82 cm); otras hipótesis es que Var deriva de “Viale” (vial, camino) lo cual equivaldría a un camino largo o recto. En mi humilde opinión dada la abundancia de Bar- en los numerosos pueblos gallegos, creo que lo correcto sería Barilongo, y no Varilongo, cuyo prefijo Var- sólo existe en este caso. A saber, pero a fecha actual y por coj….. Administrativos es Varilongo.

Parte II. Mineralogía.La visita. El monte de Varilongo es un macizo (538 m de altitud) de pendientes suaves, de granito de dos micas, de color gris claro, muy duro, al oeste del cual se sitúa el pueblo y valle del mismo nombre, ya limítrofes con el concello de Coristanco. Los componentes principales de este granito son cuarzo, moscovita, biotita, feldespato potásico (Microclina) y plagioclasa (albita y/o Oligoclasa); destacar la presencia de fenocristales de feldespato (macla ley Calsbard de gran tamaño 4-5 cm) pero que la dureza y compacidad de la roca impide una extracción adecuada de los cristales usando herramientas simples. Como accesorios: apatito, circón, turmalina, rutilo.
Por este granito discurren una serie de filones de cuarzo en paralelo de 8 km de corrida, cuyo grosor va de apenas 1 cm a 50 cm, con dirección N30º-40ºE y buzamiento casi vertical (80ºE). Las labores fueron mediante galerías siguiendo la dirección de estos filones, algunas de las cuales se pueden observar en el monte por los hundimientos que hay por la zona. Esto sumado a la presencia de monte bajo, espeso, a base de tojo, brezos, xestas, … y las trincheras explotadas superficialmente hace de la zona un lugar peligroso. 
Incluso en la propia cantera, existe el peligro pues se abren accesos a galerías que sólo conocen los operarios de la cantera y si son hundimientos suelen tapiarlos con bloques de granito, pero debemos tener en cuenta que existe la posibilidad de que estos bloques puedan ceder, de hecho vimos alguno dentro de la cantera, por lo cual no conviene andar encima de ellos. Algunas zonas periféricas se muestran sin vegetación, tapando esas oquedades pero con el tiempo han ido cediendo como se observan en la fotografías. 


Continuará.
Texto y Fotografías: Carlos J. Rodriguez Vazquez. A Coruña.







