
El Consejo de Gobierno, a propuesta de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, ha acordado sancionar con 800.000 euros a la empresa Cobre Las Cruces SA, por una infracción de carácter muy grave contra la legislación en materia de seguridad laboral. Los hechos objeto de la sanción, que dieron como resultado la muerte de un trabajador y quemaduras de gravedad en otros dos, ocurrieron el 25 de mayo de 2010 en la planta hidrometalúrgica del complejo minero que la firma sancionada explota en los términos municipales de Gerena, Guillena y Salteras (Sevilla).
Para adoptar esta decisión, el Gobierno andaluz ha tenido en cuenta los informes de inspección llevados a cabo a raíz del accidente por técnicos de la Delegación Provincial de la entonces Consejería de Economía, Innovación y Ciencia en Sevilla.
En ellos se constata que los trabajadores afectados no disponían de los equipos de protección individual adecuados para las tareas de reparación que desarrollaban en el tanque del reactor número 8 de la planta. De este modo, quedaron indefensos ante la rotura imprevista de una tubería y la salida incontrolada de pulpa de mineral y ácido sulfúrico mezclados a alta temperatura.
Aunque las inspecciones realizadas en el reactor concluyeron que el accidente se debió a un defecto de muy difícil detección en el diseño y fabricación de la tubería, el expediente sancionador señala que esta circunstancia no exime a la empresa de la obligación de suministrar a los trabajadores trajes especiales antisalpicaduras de productos corrosivos para las labores que realizaban.
De igual modo, tampoco exime de responsabilidad a la firma minera el hecho de que dos de los accidentados --entre ellos el fallecido-- prestasen sus servicios en una empresa distinta de Cobre las Cruces, contratada para el mantenimiento de la planta hidrometalúrgica.
En este sentido, la normativa de prevención de riesgos laborales establece el deber de vigilancia de las sociedades subcontratadas por parte de la empresas principales en sus centros de trabajo, así como la consiguiente respuesta solidaria.
La sanción acordada por el Gobierno andaluz ha sido graduada de acuerdo con el principio de proporcionalidad previsto en la legislación, que obliga a tener en cuenta las circunstancias de la infracción. De este modo, ante la ausencia de intencionalidad y reincidencia, no se aplica la cuantía máxima fijada por la ley (un millón de euros).









En segundo lugar, ¿contaban estos jóvenes mineralogistas con los medios y la protección adecuada para una exploración de este calibre? Según Juan Baena , jefe de bomberos de la zona sólo contaban con un pequeño casco minero y unos guantes, como utensilios, maza y cincel, la galería en la que se encontraban trabajando carecía de entibaje, soportes o similares, no habían asegurado la zona antes de comenzar a picar y carecían de ayuda exterior, así como de cuerdas, puntales y otros accesorios necesarios que aseguraran un entorno de trabajo inestable y peligroso. Se trata por lo tanto de una arriesgada aventura que tomó el peor cariz posible.
En tercer lugar ¿los medios de rescate y alerta fueron suficientes para un caso como éste? Varias dotaciones de bomberos, guardia civil, policía nacional y ambulancias acudieron rápidamente a la zona en su auxilio tras la llamada desesperada del compañero ileso. ¿Qué hubiera ocurrido si este último también hubiera quedado sepultado por el derrumbe y aún con vida? Nadie en varias horas habría acudido en su rescate, se pudiera haber dado el caso de que transcurrieran varios días antes de la localización de los cuerpos ya que no se le había notificado a nadie su destino ni se había solicitado permiso ninguno.
En cuarto lugar ¿qué consecuencias traerá este accidente para los mineralogistas españoles? Se cerrarán y sepultarán bocaminas abandonadas por todo el país, se extremarán las medidas de seguridad por parte de las empresas para impedir los accesos no autorizados, se rechazarán las peticiones de acceso autorizado, se perseguirán las infracciones de acceso, bajarán el número de ejemplares españoles recogidos, afectará al comercio de minerales nacionales y disminuirá el furtivismo y la extracción ilegal de minerales.
Es lamentable que para poner un tema como éste sobre la mesa tengamos que esperar a que suceda una tragedia, hoy por hoy, irreparable, nada de lo que hagamos en el futuro nos devolverá esta joven vida, luchemos denodadamente dejando a un lado los egoísmos e intereses personales porque algo así no vuelva a suceder en nuestro país, no nos lamentemos por las medidas que a partir de ahora nos perjudiquen, ni busquemos extraños culpables, somos todos y cada uno de nosotros los únicos responsables de que este joven aficionado haya encontrado tan pronto el fin de su vida, desde las instituciones y museos, grupos y asociaciones, las escuelas de minas y geología, los feriantes y comerciantes, pasando por los coleccionistas, los medios de difusión y hasta el más inocente aficionado, todos somos culpables de que suceda algo así, absolutamente todos. En nuestras manos está el solucionarlo, espero que los abundantes intereses espurios no obstaculicen nunca más la regulación adecuada de esta afición. Sería muy triste tener que relatar otro suceso venidero como éste. Despierten y actúen o yo mismo les escribiré a fuego en la frente la palabra: CULPABLE.

