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viernes, 7 de septiembre de 2012

IX Concurso de Microrrelatos Mineros Manuel Nevado Madrid. Mieres. Aturias.



Bases del concurso

1. Podrán participar en este concurso escritores y escritoras de cualquier nacionalidad, siempre que las obras que presenten estén escritas en castellano o asturiano, sean originales e inéditas y no hayan sido premiadas con anterioridad en ningún otro concurso. Se presentará un máximo de dos microrrelatos por cada autor o autora.

2. El contenido tendrá que aludir necesariamente a algún aspecto (motivos temáticos, personajes, argumento o ambientación) relacionado con el mundo de la minería de cualquier país.

3. La extensión no excederá las 40 líneas en letra de cuerpo 12 y tipo Times New Roman o similar, pudiendo ocupar el microrrelato un máximo de una página en formato folio o DIN-A4 por ambas caras.

4. Las obras se presentarán mediante correo postal a: Fundación Juan Muñiz Zapico (Concurso de Microrrelatos Mineros "Manuel Nevado Madrid") c/ Santa Teresa 15, CP 33005 Oviedo.

5. Los concursantes habrán de enviar un sobre en cuyo interior estén:

 El o los dos microrrelatos

 El sobre de la plica con el seudónimo y título o títulos en su portada; así como todos los datos personales del autor o autora en el interior (nombre y seudónimo, apellidos, domicilio, número DNI o equivalente, título del microrrelato o microrrelatos, teléfono y, si tiene, correo electrónico).

6. El plazo de admisión de microrrelatos finalizará el día 22 de octubre de 2012.

7. La organización designará al jurado competente, que estará presidido por el Catedrático Benigno Delmiro Coto. El jurado no conocerá, en ningún caso, los nombres de los autores o autoras, tan sólo el título y el seudónimo.

8. El fallo del jurado, que será inapelable, se hará público el 4 de diciembre de 2012 coincidiendo con la festividad minera de Santa Bárbara.

9. Premios:

 Primer Premio 600 € (300 € en metálico, más lote de libros y grabado de Manuel Calvo por un valor total de ambos conceptos de 300 €).

 Accésit asturiano 350 € (200 € en metálico más lote de libros por valor de 150 €), para obras presentadas en lengua asturiana.

 Accésit Testimonio Histórico 250 € (100 € en metálico más lote de libros por valor de 150 €), para obras que se ocupen de hechos reales (biográficos, sindicales o sociopolíticos); siempre en relación con contenidos históricos o acontecimientos ocurridos en el entorno familiar o laboral minero.

 Accésit Joven 250 € (100 € en metálico más lote de libros por valor de 150 €), para obras presentadas por autores o autoras menores de veintiséis años. Para participar a concurso en este Accésit se deberá hacer constar la edad junto al seudónimo del microrrelato.

TODOS LOS MICRORRELATOS PRESENTADOS CONCURSAN PARA EL PRIMER PREMIO, CON INDEPENDENCIA DE QUE OPTEN TAMBIÉN A UN ACCÉSIT. Todos los premiados o premiadas recibirán un diploma conmemorativo en el que figurará impreso su microrrelato.

10. Los premios podrán ser declarados desiertos si, a criterio del jurado, ningún relato poseyera los méritos necesarios. Asimismo, el jurado estará facultado para resolver toda cuestión de su competencia que se suscite.

11. Los relatos premiados, y aquellos que por su interés se seleccionen entre los relatos presentados, serán editados de la forma que considere más adecuadamente la Fundación Juan Muñiz Zapico.

12. El hecho de participar en este certamen implica la plena aceptación de las presentes Bases.

Texto e imagen: Fundación Juan Muñiz Zapico.

lunes, 24 de octubre de 2011

Cinco imputados por el accidente en la mina "Cobre Las Cruces". Sevilla

El Juzgado de Instrucción número 20 de Sevilla ha convocado para el 14 de marzo de 2012, en calidad de imputados, a tres nuevos responsables del complejo minero de 'Cobre Las Cruces', que explota la mayor mina a cielo abierto de Europa en suelos de Gerena, Guillena y Salteras. Esta citación responde a las diligencias incoadas a cuenta del accidente laboral que, en mayo de 2010, se saldó con la muerte de un operario de la empresa de servicios integrales 'Elimco' y otros dos trabajadores heridos, extremo por el que ya figuran como imputados un supervisor y el jefe de seguridad del complejo minero.

Fuentes judiciales han informado a Europa Press de que, en concreto, el Juzgado de Instrucción número 20 ha llamado a declarar, como imputados, al director de la planta hidrometalúrgica de 'Cobre las Cruces', Enrique D.P., y a Juan Pedro S. y Gaston P., como responsables de la "orden de drenaje" del reactor número ocho de la citada planta hidrometalúrgica. El día siguiente, el 15 de marzo, está convocado otro miembro de la empresa, aunque en este caso en calidad de testigo de los hechos.

Los hechos acontecieron el pasado 25 de mayo de 2010, cuando una válvula del complejo minero, explotado por la multinacional canadiense 'Inmet Mining' a través de su sociedad filial 'Cobre las Cruces', liberó pulpa ácida a consecuencia de una fractura en los conductos de estas instalaciones. El vertido de pulpa ácida afectó a tres operarios. En concreto, los tres operarios heridos, de edades comprendidas entre los 25 y los 36 años y dos de ellos pertenecientes a la empresa andaluza de soluciones integrales 'Elimco', ingresaron en la Unidad de Quemados del Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, como consecuencia de las quemaduras sufridas al caer sobre ellos esta pulpa ácida.

El más grave de ellos, de 36 años de edad y trabajador de 'Elimco', falleció cuatro días después en este centro hospitalario al no superar los efectos de las quemaduras, que habían afectado al 95 por ciento de su superficie corporal. La unión provincial de CCOO había elevado una denuncia a la Inspección de Trabajo al objeto de esclarecer los hechos, toda vez que el Juzgado de Instrucción número 20 incoa unas diligencias traducidas en estos llamamientos.

En junio de 2011, cabe recordarlo, declaró en calidad de imputado el jefe de servicio o encargado que estaba al frente del turno de trabajo en el que aconteció el accidente, Jonathan G.L. Aunque por esas mismas fechas estaba prevista la comparecencia, también como imputado, del responsable de seguridad del complejo, Antonio G.G., el aludido no asistió finalmente a prestar declaración. Es por esto que el Juzgado de Instrucción número 20, según han informado a Europa Press fuentes del caso, le ha llamado nuevamente a declarar el 15 de febrero de 2012, antes de las comparecencias de los tres nuevos responsables del complejo imputados en la causa.

Además del citado jefe de servicio, ha comparecido como testigo un operario del área de moliendas que asistió a los trabajadores heridos y que habría testificado que "a posteriori" fueron adoptadas nuevas medidas de seguridad en el complejo, como el uso obligatorio de un "traje anti salpicaduras" en las instalaciones en las que ocurrió el siniestro. Además, dos técnicos de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, que ostenta las competencias correspondientes a la minería, ratificaron el contenido de un informe pericial elaborado sobre el accidente.

Fuente: Europa Press

Imagenes: Paco Cazalla, Mspim y Europa Press

Enviado: Julio Antunez

Composición: Picapiedra

jueves, 22 de septiembre de 2011

Brosio, el pintor de los mineros. Palencia

Minero, hijo de minero, hermano de mineros, Ambrosio Ortega entró a los 16 años en el pozo Calero de Barruelo, otra forma de cárcel. Después, por motivos políticos, pasó casi veinticuatro años en diferentes prisiones. Además de ostentar el título de ser el español que más tiempo ha pasado en la cárcel por motivos políticos, entre rejas desarrolló un nuevo oficio. Aprendió la pintura de forma autodidacta y en esa época creó unas acuarelas que recrean el duro mundo de las celdas. Esas acuarelas, que se encuentran en la exposición inaugurada ayer en el Centro Cultural Provincial, en un rincón apartado tras una cortina de plástico, hablan por sí solas.

Pero su maestría con los pinceles no quedó ahí, ya que su experiencia como minero en Barruelo le dejó una huella imborrable, que se transmite de forma brutal en las figuras oscuras y fantasmagóricas que pueblan sus cuadros. Las escenas de este duro trabajo ocupan la primera parte de la exposición 'Brosio, el pintor de los mineros', organizada por la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, con la colaboración de la Diputación Provincial de Palencia y de Caja España-Duero.

La muestra se compone fundamentalmente de acuarelas y de óleos (52 cuadros en total, en su mayoría cedidos para la exposición por instituciones y particulares), trabajos en los que el legendario retratista de las cárceles y de las minas también refleja escenas del campo. Pero también se han recopilado 94 bocetos que pertenecen al autor y cuya contemplación junto a las obras definitivas ofrecen al visitante una experiencia que no es común en otras exposiciones.

La muestra llega a Palencia tras haber estado expuesta con éxito en el Museo de la Minería y de la Siderurgia de Castilla y León, ubicado en Sabero (León), cuyo director, Roberto Fernández, insistió ayer en que se trata de una exposición «no solo de pintura, sino también sobre su vida, una vida unida a la suciedad de la mina y a la oscuridad de la cárcel».

La exposición reencuentra a este genial dibujante con su tierra, con Palencia, en parte gracias a la sugerencia del coordinador provincial de Izquierda Unida, Mariano San Martín, quien propuso la idea de traer la exposición al presidente de la Diputación, José María Hernández, quien alabó la obra de Brosio «uno de los nuestros», al mismo tiempo que restó importancia a la diferencia de ideas políticas, «porque en estos momentos, todos tenemos que mirar al frente por el bien de nuestro país».

Por su parte, el director general de Políticas Culturales de la Junta, José Ramón Alonso, resaltó que con esta muestra, Brosio, «una persona que ha sufrido mucho, vuelve a su casa, vuelve a su tierra».

En nombre del autor, habló su hija Rosana, quien disculpó la ausencia de Ambrosio Ortega, que a sus 86 años se encuentra en reposo en su casa de Herrera de Pisuerga tras sufrir un accidente doméstico. Muy agradecida por el apoyo de las instituciones hacia la obra de su padre, Rosana Ortega subrayó que esta exposición permite recuperar una obra «amenazada de perderse en el olvido».

Porque Brosio huyó de la mina, también salió de la cárcel y ha conseguido luchar contra el olvido con esta muestra, como también recalcó Gonzalo Blanco Nozal, coordinador de la exposición, además de amigo del pintor.

Ambrosio Ortega llegó a exponer en Nueva York, cuando triunfaba en España tras salir de prisión, lo que detuvo una grave encefalopatía que le obligó a aprender de nuevo a escribir y a pintar.
“Era casi un niño, trabajaba en la mina, y después de la guerra mi hermano fue de los que se tiró al monte, un maquis. A mí me hubiera gustado ir con él, siempre me quedó la pena de no haberlo hecho, pero no me quiso llevar porque, como he dicho, apenas era un niño”.
Pero se convirtió en un enlace, mantenía contacto con los del monte e, incluso, se atrevía a pedir dinero en la plaza de su pueblo para ellos. Así se encontró con dos penas de muerte que “por la presión internacional me fueron conmutadas por la pena máxima que aprobaron: veinte años. Pero yo había participado en un intento de fuga cuando llevaba tres años allí y decidieron que aquel tiempo no contara y estuve 23 años en total, salí en 1970. Entré siendo un niño y salí con lo mejor de mi vida entre rejas”.
En la cárcel comenzó a pintar de manera autodidacta. “Le mandaron a un compañero unos pinceles y otro material de pintura para que se entretuviera y a él no pareció hacerle mucha gracia, me los dio a mí y me dijo: mira a ver si tu le sacas algo a esto”. Claro que le sacó. Pintó y pintó. Se le acabaron los pinceles y se hacía unos caseros con lo que tenía a mano, pero nunca dejó de pintar. “La cárcel y la mina eran mis temas preferido, eran dos mundos parecidos, sólo la libertad —que es mucho— los diferencia”. Claro que la libertad es mucho, como que él cuando salió de la cárcel pintaba para financiar su Partido Comunista de Palencia, en el que siempre había estado. Y para vivir, pues a Brosio nadie le ha reconocido nada, nadie le paga... Sigue siendo un indomable que hoy llega con su arte, con sus pinturas de la mina, a su casa, el Museo de la Minería.
El poeta palentino Julián Alonso escribe de Ambrosio: Cuando Brosio presentaba en aquel mayo de 1975 su exposición en Barcelona, ya había mostrado sus obras por otros lugares. El mismo artículo de Cambio 16 y reseñas en Triunfo, Informaciones, Ya, Pueblo o La Gaceta del Norte, dan fe de ello situando exposiciones en Madrid, Gijón y Oviedo y es con este bagaje impresionante de vida y obra como aparece en Palencia y, si la memoria no me falla, a finales de noviembre de 1976 o 1977 lleva a cabo su primera exposición en la ya desaparecida sala “Medicis” que se situaba frente al Instituto Viejo, muy cerca de la ya histórica e imprescindible librería Alfar.

Fuente: El Norte de Castilla y Paperblog

Texto: J. Olano y Monpalentina

Imagenes: Victor Herrero, Monpalentina y Karmen Blazquez

Enviado: Raúl Ruiperez

Composición: Picapiedra

martes, 9 de marzo de 2010

La tragedia de "La Luciana", Reocín 1960. Cantabria.

Hoy en el Mineral Digital nos hacemos eco de una noticia histórica, aparecida este domingo en la prensa regional, se trata de la rotura del embalse de lodos de la mina de Reocín, ocurrida en el año 1960.
"Era la España 'de a las diez y media'. Las familias se sentaban a la mesa para cenar. Todos juntos. A esa hora, el Orfeó Manresá interpretaba 'La Parranda', en el Teatro Garcilaso de Torrelavega. En la casa de la viuda de Ramírez bendecían los alimentos. En el Hospital de la Mina, Eugenia Terán fue a coger un libro para matar las horas junto a su hermana Pilar, la enfermera de guardia. Las noches allí siempre eran largas. A esa hora, a las diez y media de un 17 de agosto de 1960, todas las luces se apagaron de pronto. La muerte prefiere actuar a oscuras. Un torrente de lodo segó la vida de 18 personas y arrasó todo lo que se le puso por delante. El dique de la mina de Reocín se había hundido. En el teatro, a dos kilómetros, se apagaron las luces y empezaron a preguntarse qué ocurría. Medio siglo después, aún nadie les ha respondido. Ni a ellos ni a quienes lloraron a las víctimas. Es el silencio de la mina y de los muertos. El silencio oficial de una España de entonces miró, demasiado pronto, hacia otro lado.
Donde habita el olvido ya sólo quedan los vestigios de lo que fue: fuente de trabajo para un pueblo y riqueza para la Real Compañía Asturiana de Minas. Muy cerca, bajo tierra, hasta 360 metros, en 21 niveles, un entramado teóricamente perfecto para obtener un mineral que aparecía mezclado con barro, agua y piedras. En 'La Luciana', frente al barrio 'La Barquera', en Flotación, junto al río Besaya, se liberaba el mineral y quedaban los fangos, que se amontonaban. Un sistema de diques y terrazas formaban una montaña artificial de estériles. Muy cerca, los lagos que se llenaban del agua que salía de la mina. Entre ambos, el mineral -principalmente plomo y zinc- esperaba un comprador. Los precios fluctuaban tanto que era bueno esperar para obtener más ganancias.
Pero tal vez se esperó demasiado. Para muchos de los que vivieron aquella aciaga noche, ahí estuvo el origen de la catástrofe. El suelo cedió y, al hundirse, el dique no fue capaz de resistir el embate. Su rotura dejó correr con furia más de 30.000 toneladas de piedra y barro. Muchas viviendas quedaron sepultadas, y con ellas, 18 vidas. Más aún, la embestida sobre el lago desató un tsunami de agua dulce y embarrada en el río Besaya. Una ola gigantesca hizo el resto. Uno de los cadáveres de la trágica lista apareció a la altura del puente de 'Los Italianos', a casi cinco kilómetros, en Barreda. Y pudo haber sido peor, porque, sólo entre el uno y el cinco por ciento de aquella porción de estéril amontonado se deslizó. El resto, permaneció inmóvil.
«Era una noche estrellada y con luna llena», recuerda una de las personas que vivieron la escena. Aquella luna se convirtió muy pronto en la única compañía para las víctimas. Un estruendo dio paso a una oscuridad llena de negros presagios.
El estallido detuvo en seco a un pueblo, Reocín, aún con la resaca de las fiestas de San Roque. Es más, muchos vecinos decidieron acercarse a Torrelavega, en plena celebración de 'La Patrona'. Cuando la luz se fue y escucharon aquel tremendo ruido, el presagio les hizo correr hacia el puente de Torres. No les dejaron pasar: el fango amontonado cortó la carretera e hizo de cruel informador. El puente de 'La Barquera' había desaparecido y al ferrocarril minero se lo tragó la tierra. Cuando las cuadrillas de bomberos, policías y voluntarios llegaron a la zona, eran ya las tres y media de la mañana.
Perdidos, sin saber a dónde ir, se organizan grupos de hombres asustados, conmocionados, temerosos, casi a tientas, con candiles en las manos y fango hasta la cintura. Cada uno lleva una escopeta que debe disparar al aire, dos veces, cuando encuentre algo. Pronto suenan los disparos.
Intuyen el paisaje de la rutina bajo sus pies. Deben calcular dónde está cada vivienda. Desentierran primero la casa de la viuda de Ramírez, casi pegada al punto de rotura del dique. Van calculando dónde vivían sus vecinos.
Cuando el lodo se aparta, aparece el retrato de la muerte y una estampa trufada de tragedia. En el comedor, sentados a la mesa, los cadáveres de un matrimonio y sus cuatro hijos. La madre aún lleva en brazos el cuerpo del más pequeño, de sólo un mes y medio. Las manos del crío permanecen asidas a un pequeño muñeco de goma. La abuela, la viuda de Ramírez, aparece mutilada por la espalda junto a la escalera por la que trataba de alcanzar el piso superior, una planta donde permanecen intactas las cuatro pequeñas cunas y los enseres de la familia. La familia Oliver Ramírez siempre cenaba a las diez y media.
Es el golpe más duro de una secuencia que aún hoy no se olvida. Una secuencia de muerte que siguió por el hospital de la compañía. Ocho enfermos reposaban al cuidado de una enfermera, Pilar Terán, y del practicante, Manuel Berasategui. En pleno agosto, en tiempo de fiesta, Eugenia Terán aprovechó los días libres para acompañar a su hermana en su turno de guardia. A las diez y media fue a una de las salas a por un libro y se topó con la avalancha que acabó con su vida. La joven aún respiraba, pero una segunda avalancha la hundió en aquel mar de lodo. La llevaron al Sanatorio El Carmen. Pero el camino fue demasiado largo para ella.
Su hermana, y los ocho enfermos, pudieron salvarse. Lo del practicante fue uno de esos pequeños milagros que siempre asoman en las tragedias. Poco antes de la hora fatídica, dejó el ala del hospital -precisamente el extremo que quedó sepultado- para ir a poner una inyección a la tía del párroco de Reocín, Ignacio Gómez. Aquella llamada le permitió seguir viviendo.

El reguero de muerte siguió su infausto camino. El cuerpo de Amelia Mantecón apareció arrastrado cerca de unas obras en la represa de la fábrica de Sniace. Sus dos hijas tampoco encontraron salida en una casa convertida en trampa mortal. El padre, trabajador de la empresa minera, aún no había regresado de un entierro en Campuzano; aquel luto le salvó de la muerte.
A la familia de Manuel Echevarría, las diez y media del 17 de agosto de 1960 les llegó cruzando el puente 'La Barquera'. El padre llevaba en brazos a la pequeña María Teresa, cansada tras una jornada de fiesta en Torrelavega. Manuel y la niña, Avelina (su mujer) y otro hijo, también Manuel, de nueve años, quedaron atrás. El mayor, Pedro, estaba en Santander. La garra del fango le quitó a la niña de los brazos... Cuando despertó en el sanatorio supo que había perdido a tres de sus seres más queridos.
Y más. El asturiano Manuel Rodríguez había llegado a Reocín a ganarse la vida en la mina, y muy cerca de ella, acabó perdiéndola. Su mujer y una hija de doce años también fallecieron. Jorge, de diecisiete, pudo escapar de aquel mortal mordisco de la tierra.
El último de los nombres de la lista fue el del guardia que trabajaba en la bomba elevadora del agua desde la mina hasta los lagos. Se llamaba Claudio, pero todos le conocían como 'El pasiego de Vispieres', porque allí vivía. El edificio donde perdió la vida apareció al otro lado del río, a doscientos metros.
Fueron los protagonistas principales de un reguero de dolor, del de los heridos, en el cuerpo y en el alma, de quienes lo perdieron todo, de los testigos, de los que se dejaron las entrañas en el rescate... Y también los que se salvaron casi por un milagro.
La familia de Julián Crespo estaba rezando el Rosario. Todos salieron corriendo hacia lo alto de un montículo tras el primer estruendo. A oscuras. Sin saber qué ocurría. Desde allí vieron desaparecer su casa. Cuando Julián comprobó que los suyos estaban bien, se entregó de lleno a la tarea de ayudar a los demás, porque la tragedia tuvo muchos héroes anónimos.
A Frechosa le salvó un árbol. El minero se unió a tres desconocidos para tirar del cuerpo medio hundido en el fango de un vecino. Al día siguiente, herido en una pierna y exhausto, Frechosa se plantó en su puesto de trabajo en la mina de Mercadal. «El trabajo es una cosa demasiado seria como para perderla», le respondió a un reportero de prensa de la época.
En dos días, se sucedieron unos entierros multitudinarios. Sniace, La General, Solvay... Las fábricas de aquella comarca, industrial, dolorida y conmocionada, cerraron sus puertas. Masivas comitivas acompañaban a sus vecinos hasta su última morada. Jamás se olvidará la imagen de los cuatro pequeños féretros blancos de la familia Oliver Ramírez, seguidos por los de sus padres y abuela. Fue la mayor tragedia minera en Cantabria. Imagen superior: Jesus Saiz y Andrés Puente reconstruyen la tragedia sobre el terreno.

El 20 de agosto, la Real Compañía Asturiana de Minas emitió un lacónico comunicado de condolencia y agradecimiento. Trece líneas. «Ante la imposibilidad de hacerlo personalmente, vengo a dar las gracias a todas las autoridades, prensa, entidades y personas que han asociado este momento de dolor a nuestra desgracia por el accidente catastrófico de corrimiento de tierras de 'La Luciana' y que nos han ayudado al rescate de las víctimas y prosecución de los trabajos. Firmado, el presidente director general de la Real Compañía Asturiana de minas, Paul Laloux».
El número de septiembre de la revista que editaba la empresa sólo dedicó unas líneas al 'triste suceso'. Ni siquiera fotos. Ni datos. Ni explicaciones. Ni respuestas. Las que buscó el juez titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Torrelavega, Nicolás Gómez, que abrió diligencias sobre lo ocurrido, pero nunca se llegaron a depurar responsabilidades. La información nunca trascendió.
El 24 de agosto, un ministro 'aterrizó' por Santander. Fermín Sanz visitó la capital para inspeccionar las obras de un ambulatorio. De paso, presentó sus condolencias a algunos familiares de las víctimas de Reocín. La visita sí apareció en la revista. Con tres imágenes de los jerifaltes. Ninguna de la tragedia.
En los periódicos se habló de filtración de aguas, y hasta de un movimiento sísmico, unos pocos días... y regreso a lo cotidiano.
Cinco años después -un 7 de enero de 1965- la mina quiso recordar lo que la memoria de algunos había olvidado. Y se desplomó sin dejar víctimas, pero sí un reguero de destrucción y a cien familias sin hogar. Dicen que las ratas salieron huyendo y eso salvó la vida a los mineros. Entendieron el aviso. Les obligaban a entrar, pero no quisieron; llevaban días escuchando crujidos bajo sus pies. Contaron, a quien quiso escucharles, que, para sacar el máximo provecho de un yacimiento que ya no rendía, se esquilmaban las columnas naturales que sostenían las plantas, se trabajaba 'en retirada'. Muchos no volvieron a su pueblo, 'bajaron' a Torrelavega.
En 2003, tras 140 años de explotación y 80 millones de toneladas extraídas, el que fuera mayor yacimiento de zinc de Europa cerró para siempre. En un convenio con el Gobierno regional, representado por un antiguo vecino de 'La Luciana', José Luis Gil, todas las propiedades de la mina pasaron a ser públicas.

Un inmenso lago artificial queda de todo aquello. El antiguo hospital minero es ahora un centro de interpretación medioambiental. Las elegantes oficinas, con las fotos de los Reyes visitando la mina, son dependencias de una empresa pública. La escombrera se vistió de montaña y 'La Viesca' es un parque. Sólo el altivo castillete del Pozo Santa Amelia recuerda el pasado.

Fuente: El Diario Montañés

Texto: Nieves Bolado

Imagenes: Eduardo Pardo de Santayana, Luis Palomeque, Panoramio.

sábado, 5 de septiembre de 2009

VI Concurso de Microrrelatos Mineros "Manuel Nevado Madrid". Asturias.

Bases del concurso
1. Podrán participar en este concurso escritores y escritoras de cualquier nacionalidad, siempre que las obras que presenten estén escritas en castellano o asturiano, sean originales e inéditas y no hayan sido premiadas con anterioridad en ningún otro concurso. Se presentará un máximo de dos microrrelatos por cada autor o autora.
2. El contenido tendrá que aludir necesariamente a algún aspecto (motivos temáticos, personajes, argumento o ambientación) relacionado con el mundo de la minería de cualquier país.
3. La extensión no excederá las 40 líneas en letra de cuerpo 12 y tipo Times New Roman o similar, pudiendo ocupar el microrrelato un máximo de una página en formato folio o DIN-A4 por ambas caras.
4. Las obras se presentarán mediante correo postal a: Fundación Juan Muñiz Zapico (Concurso de Microrrelatos Mineros "Manuel Nevado Madrid") c/ Santa Teresa 15, CP 33005 Oviedo.
5. Los concursantes habrán de enviar un sobre en cuyo interior estén:

El o los dos microrrelatos
El sobre de la plica con el seudónimo y título o títulos en su portada; así como todos los datos personales del autor o autora en el interior (nombre y seudónimo, apellidos, domicilio, número DNI o equivalente, título del microrrelato o microrrelatos, teléfono y, si tiene, correo electrónico).
6. El plazo de admisión de microrrelatos finalizará el día 22 de octubre de 2009.
7. La organización designará al jurado competente, que estará presidido por el Catedrático Benigno Delmiro Coto. El jurado no conocerá, en ningún caso, los nombres de los autores o autoras, tan sólo el título y el seudónimo.
8. El fallo del jurado, que será inapelable, se hará público el 4 de diciembre de 2009 coincidiendo con la festividad minera de Santa Bárbara.
9. Premios:

Primer Premio 1.000 € (650 € en metálico, más lote de libros y grabado de Manuel Calvo por un valor total de ambos conceptos de 350 €).
Accésit asturiano 600 € (300 € en metálico, más grabado de Manuel Calvo y lote de libros por un valor total de ambos conceptos de 300 €), para obras presentadas en lengua asturiana.
Accésit Testimonio Histórico 300 € (150 € en metálico más lote de libros por valor de 150 €), para obras que se ocupen de hechos reales (biográficos, sindicales o sociopolíticos); siempre en relación con contenidos históricos o acontecimientos ocurridos en el entorno familiar o laboral minero.
Accésit Joven 300 € (150 € en metálico más lote de libros por valor de 150 €), para obras presentadas por autores o autoras menores de veintiséis años. Para participar a concurso en este Accésit se deberá hacer constar la edad junto al seudónimo del microrrelato.
TODOS LOS MICRORRELATOS PRESENTADOS CONCURSAN PARA EL PRIMER PREMIO, CON INDEPENDENCIA DE QUE OPTEN TAMBIÉN A UN ACCÉSIT. 10. Los premios podrán ser declarados desiertos si, a criterio del jurado, ningún relato poseyera los méritos necesarios. Asimismo, el jurado estará facultado para resolver toda cuestión de su competencia que se suscite.
11. Los relatos premiados, y aquellos que por su interés se seleccionen entre los relatos presentados, serán editados de la forma que considere más adecuadamente la Fundación Juan Muñiz Zapico.
12. El hecho de participar en este certamen implica la plena aceptación de las presentes Bases.


Más información sobre la figura de Manuel Nevado Madrid en:
http://www.fundacionjuanmunizzapico.org/ConcursoManuelNevadoMadrid/MNN_2.htm

Texto e imagenes: Fundación Juan Muñoz Zapico. Asturias
Enviado: Roberto De Las Heras.

jueves, 27 de agosto de 2009

La Asociación de Pueblos Mineros Burgaleses prepara sus estatutos.Burgos.

Un día más actualizamos el Mineral Digital con el retraso de un nuevo cambio de turno en el trabajo, el cual nos ha impedido hacerlo durante la mañana, hoy le dedicamos nuestra atención a los pueblos mineros de la provincia de Burgos, los cuales se estan constituyendo en asociación para proteger y promover su Patrimonio Minero.
Belorado, Olmos de Atapuerca, San Adrián de Juarros, Poza de la Sal, Sargentes de la Lora y Barbadillo de Herreros son algunos de los municipios que están mostrando interés en la constitución de una asociación de pueblos mineros.
Será una asociación vinculada al desarrollo industrial, con el objetivo de potenciar el patrimonio minero de la provincia, visto también como un revulsivo turístico y de desarrollo para estos pueblos.
Según explicó el alcalde de Belorado, Luis Jorge del Barco, es una iniciativa que sigue su curso con la meta de que la asociación pueda estar constituida a finales de este año. De hecho, con cargo a las partidas del Plan de Convergencia, el Ayuntamiento de Belorado ha encargado varios estudios, uno de ellos dirigido a la redacción de los estatutos de lo que será una asociación de pueblos mineros.
Todas las localidades interesadas hasta el momento están íntimamente ligadas a la minería. Olmos de Atapuerca proyecta recuperar el espacio minero que cerró en 1971. Entre San Adrián de Juarros y Brieva discurre su sendero minero, acercando al visitante a nueve pozos y minas de carbón, los restos de instalaciones y escombreras o un horno de cal.
La riqueza de las minas de carbón y otros minerales en pueblos como Pineda de la Sierra o Barbadillo de Herreros llevó a la construcción del ferrocarril minero a principios del siglo XX que unía Burgos y Barbadillo, ruta explotada hoy de manera turística como vía verde. Sargentes de la Lora acogió en su día un complejo petrolífero y las minas de sal de Poza son también reclamo turístico. En la pedanía de Puras de Villafranca, se encuentra el complejo de antiguas minas de manganeso, hoy visitable en parte y en cuyo proyecto de recuperación se lleva trabajando desde el año 2005. En este último caso, el alcalde de Belorado, Luis Jorge del Barco se mostró satisfecho y sorprendido por el incremento de visitas durante los últimos meses, superando las 1.500 desde finales del mes de marzo hasta esta pasada semana. La visita al complejo minero de Puras de Villafranca incluye una visita a las minas, no a todas, a antiguos edificios municipales como el horno de pan comunal, la minicentral eléctrica y el lavadero de manganeso y también a las antiguas oficinas de la Mina El Comienzo, donde se realizan talleres.
Del Barco entiende que este tipo de proyectos está despertando cada vez mayor interés y suponen generar riqueza y empleo para sus zonas.
Texto: Radio Arlanzón.
Imagenes: La Bureba.
Enviado: Juan Rivas.
Composición: Picapiedra

lunes, 13 de octubre de 2008

Las minas y canteras bercianas y de La Cabrera arrojan un saldo de siete muertos. Valdeorras. Orense

El fallecimiento de un trabajador de una cantera de pizarra de La Baña (León) despertó la alarma del sindicato CC.OO., que cifra en siete los fallecidos en accidente laboral en la minería del carbón y en la pizarra, en lo que va de año.
El responsable berciano de minería de la central CC.OO., Jesús Magadán, consideró “muy alarmantes” las cifras de muertes por accidente laboral en El Bierzo y en las pizarreras de La Cabrera: siete en lo que va de año. Esta preocupación la hizo pública después de que el empleado de una pizarrera de La Baña, J.L.B., de 50 años y vecino de Ponferrada, falleciese en la tarde del jueves al volcar su excavadora.

Noticia: La Región Digital
Autor: L.R
Enviada: J.C.

martes, 30 de septiembre de 2008

Documental histórico sobre las minas de wolframio de Valdeorras

El Festival de Cine de Ponferrada acogerá hoy la presentación de «Lobos sucios», un documental dirigido por Felipe Rodríguez Lameiro, que recoge las historias de la extracción de wolframio en las minas de Casaio, durante la II Guerra Mundial y del maquis andaluz, Miguel Cardeñas.
Rodríguez Lameiro señaló a Efe que la idea que refleja su obra «surgió del rescate de la memoria de las minas de Valdeorras» y, concretamente, de la historia del primer cadáver que se levantó en Galicia por la recuperación de la memoria histórica, el del maquis andaluz Miguel Angel Cardeñas, que estaba preso en dichas minas.
«Conseguimos contactar con Santiago Macías (el vicepresidente de la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica)», indicó el director, «porque también logramos los datos del nieto de Miguel, y grabamos el documental contando cómo se encontraba con los barracones donde estuvo preso su abuelo, al que no conocía».
Ésa es la historia central de este documental, cuyo título juega con la raíz de la palabra wolframio, ya que en alemán significa 'lobo sucio', tal y como explicó Rodríguez Lameiro.
A partir de este juego de palabras, el escritor Manuel Rivas, que también colabora en el documental, «hace una valoración poética», indicó el director.
Aunque ahora se presenta en el Festival de Cine de Ponferrada, el proyecto de 'Lobos sucios' fue presentado en 2006 en la Agencia Audiovisual Galega, que destinó una subvención para producirla, y fue estrenada en 2007.
Además de pasar por el Festival de Cine de Ourense, donde fue preestrenada, este año el documental también fue seleccionado para el Tribeca Center Film Festival de Nueva York, «una experiencia alucinante», afirmó a Efe Rodríguez Lameiro.
La acogida de 'Lobos sucios' ha sido «muy buena» hasta ahora, ya que incluso en Nueva York la historia emocionó al público, sobre todo al gallego, pero también al mexicano, que «se identificó con la historia y quiso conocerla».
Rodríguez Lameiro tuvo unas palabras especiales para una minera gallega que aparece en el documental llamada Manuela Valle, fallecida días antes del preestreno de 'Lobos sucios', aunque sus nietos, interesados en la historia de su abuela, estarán presentes en Ponferrada.
De hecho, entre los proyectos de Rodríguez Lameiro figura un guión para rodar un largometraje sobre esta minera, una mujer cuya historia transmite «ternura y una fuerza increíble», puesto que trabajó en la extracción de wolframio, incluso embarazada, y que interesó a un representante de la productora Fox.
«Lobos sucios» ya ha pasado por 35 ayuntamientos gallegos, además de por los mencionados festivales y el ciclo «Cinemas dixitais» de la Agencia Audiovisual Gallega, y ahora su director «está pendiente» del Festival de Cine de Buenos Aires.
La presentación de hoy en Ponferrada vendrá de la mano de Santiago Macías, lo que supone «un privilegio» para Rodríguez Lameiro, que además opinó que el género del documental está viviendo una fase de «esplendor», porque la gente «cada vez está más interesada en este modo de acercarse a la realidad, de una forma distinta», concluyó.


Sinopsis:
Lobos Sucios trata de sacar a la luz los entresijos de la revolución minera del Wolfram (wolf=lobo, ram=sucio) en Galicia durante la posguerra civil española, a partir del desentierro de un cuerpo, el desentierro de la memoria y el desentierro de una leyenda. Lobos sucios fluye a través de tres líneas narrativas que se entrelazan y relacionan con el fin de obtener una metáfora fílmica a partir de la mirada personal del autor sobre la memoria o testigo de los protagonistas de la historia.
Primera línea narrativa:
El DESENTIERRO DE UN CUERPO El documental comienza con las imágenes de un suceso, a exhumación de un cadáver. Son los restos del maquis Miguel Cardeñas Lozano, que cumplía una condena de 30 años en el destacamento penitenciario de las minas de Casaio y que fue ejecutado en circunstancias no esclarecidas . Avanzará con la reconstrucción de los pasos sucesivos para la localización de la fosa dónde fue encontrado el cuerpo (en las cercanías de Soutadoiro - Carballeda): colaboración de especialistas e historiadores de la época para la determinación del lugar exacto, movilización de los nietos desde Jerez apoyados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Esta línea narrativa enlazará con las siguientes a través de varios testigos que cuentan las andaduras de Miguel Cardeñas por tierras gallegas. “Miguel Cardeñas, conocido como “el maquis andaluz”, formaba parte del movimiento guerrillero y fue asesinado misteriosamente de un disparo en cabeza. No fue el único en fugarse del destacamento penal en las minas de wolframio de Casaio, dónde redimía su condena en 1944” . Y rematará en un final abierto que parte de una afirmación: “Esta no será la única exhumación, porque Galicia está sembrada de muertos” (Esther Trasorras, presidenta de la ARMH en Galicia), con la vocación de explicar “el que pasó” con las víctimas del 36.
Segunda línea narrativa:
El DESENTIERRO DE LA MEMORIA Se trata de rescatar la memoria de unas minas de wolframio que construyeron y dirigieron los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial en territorio gallego: la llamada “Ciudad de los Alemanes”. Los testimonios de las personas que trabajaron en las minas, de las familias que salían a los montes a robar el preciado y cotizado mineral, de los agentes secretos británicos y americanos que intentaban frenar la exportación de wolfram a Alemania, de presos políticos de la Guerra Civil española obligados a trabajar en los campos de concentración de las minas... Y todo para contar una historia de buscadores de un oro negro, el wolfram. Una historia de lobos sucios, que con artimañas, enredos, engaños e incluso violencia, asaltaron los montes gallegos en busca de un futuro mejor. Justo en ese punto, esta línea narrativa enlaza con la primera y la tercera, pues en esos montes aparece el cuerpo del maquis andaluz y en esos montes late una de las leyendas más arraigadas de la cultura popular del cuento gallego.
Tercera línea narrativa:
El DESENTIERRO DE UNA LEYENDA Una leyenda de lobos con la que crecieron muchas generaciones en esas típicas reuniones familiares a pie del fuego, en las frías noches de invierno, y que forma parte de la literatura popular gallega. Una leyenda que plasmó el célebre escritor Vicente Risco en su cuento: “O Lobo da Xente”. Esta tercera línea narrativa pretende recoger esa atmósfera de misterio y leyenda que envuelve a la figura mítica del lobo, a través de imágenes del animal en los entornos filmados en las otras dos líneas narrativas (montes, aldeas, minas...) La primera línea será narrada por contrastación fílmica entre las testigos de las gentes de Carballeda que oyeron hablar de la figura del maquis andaluz y las declaraciones de su nieto. Entrevista con su nieto en las minas y declaración de Esther Trasorras. La segunda línea será la troncal de esta corta. Eva Aval rescatará la memoria de las minas recordando lo que aprendió de su abuelo: el ilustre D. Tomás Terrón Mendaña, maestro en las minas de los alemanes en Casaio. Se reforzará con las intervenciones de mineros y trabajadores de la época y con la colaboración del doctor en filosofía Isidro García Tato (CSIC). Incluye el punto final del documental con la participación del propietario de dos canteras en activo de Valdeorras. Se trata de Manuel Maestre que de chico había trabajado en las minas de wolframio de Casaio y que hoy en día lidera un sector en auge de otro oro negro: La PIZARRA. La tercera línea será abordada por el escritor Manuel Rivas, dando su opinión sobre las leyendas de los lobos en nuestra tierra a modo de cuento o relato corto. Se completará con los testimonios sobre la figura del Lobo (los mismos que hablan del maquis andaluz en la primera línea narrativa). Lobos Sucios es una cortometraje documental, por lo tanto, su guión, por ser un trabajo de investigación, no es algo completamente cerrado. La estructura, las imágenes de archivo y las imágenes que vamos a grabar nosotros se mantendrán con pocos cambios respeto del que aquí aparece. Aunque las entrevistas, claro, no están realizadas porque son parte de la grabación, aportamos retazos de las conversaciones mantenidas con todos los personajes durante a labor de investigación y documentación.

Un estupendo documental que si teneis ocasion de verlo no podeis desaprovecharla.



 
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