viernes, 22 de noviembre de 2013
Almadén contara con un centro de investigación de excedentes del mercurio.
martes, 17 de julio de 2012
Entrevista a Fernando Murillo. Nuevo presidente de MAYASA.

Fernando Murillo es el nuevo presidente de Minas de Almadén y Arrayanes S.A. (Mayasa). Nacido en Madrid hace 65 años proviene del mundo financiero y de Paradores Nacionales. El nuevo presidente de Masaya es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y diplomado en Comercio Exterior por el CEU.
Gran parte de sus actividad laboral la ha desarrollado en el sector financiero, primero en el Banco Mercantil e Industrial y posteriormente, durante 20 años, en el Banco Exterior de España.
En el Banco Exterior de España fue director de los departamentos de Créditos a la Exportación y de Relaciones Bancarias Internacionales, así como subdirector general del Banco Exterior de los Andes y España, y director regional del propio Banco Exterior de España/Argentaria.
Entre 1996 y 2000 fue secretario general de Paradores de Turismo de España y, entre 2000 y 2004, director general del Instituto de Crédito Oficial (ICO).
Ha sido también profesor de financiación internacional en la Escuela Superior de Gestión Comercial y Marketing.
Mayasa, cuyo accionista único es SEPI, se dedicaba a la extracción y comercialización del mercurio, pero, tras la prohibición de la Comisión Europea de exportar mercurio desde el pasado 15 de marzo de 2011, actualmente centra su actividad en la explotación y comercialización de los recursos naturales existentes en la comarca de Almadén (Ciudad Real), así como en la recuperación del patrimonio histórico de la compañía y la rehabilitación medioambiental de su entorno. Quiere sacarle el máximo rendimiento a las potencialidades que tiene la compañía, una vez que, el año pasado, la UE prohibió la comercialización del mercurio. Sobre la declaración como Patrimonio de la Humanidad se muestra convencido de que es una labor de siembra y que puede ser positivo con la colaboración de todos.
"P. Lleva apenas unos diez días como presidente de Minas de Almadén, ¿cuál es la primera impresión que le ha causado la situación de la empresa?
R.- La empresa ha sufrido un cambio sustancial desde el momento en el que la Unión Europea prohibió la comercialización del mercurio. Ha perdido, casi, su objeto social y ahora se trata de mantener la empresa por la significación que tiene su historia en Almadén y por lo que puede aportar.
P.- ¿Por dónde habría que caminar?
R.- Hay colaterales en la empresa donde pretendemos desarrollar una actividad. Tenemos la Dehesa de Castilseras para desarrollos agrícolas, ganaderos y cinegéticos. Otro punto que es importante, con la nominación de Patrimonio de la Humanidad, es el impulsar el Parque Minero. El tercero es el Centro Nacional de Descontaminación del Mercurio y su potenciación. Un cuarto aspecto es la posibilitad de ubicación en Almadén del almacenamiento temporal del mercurio de la Unión Europea.
P.- ¿Cuántos trabajadores hay ahora en Mayasa?
R.- Hay 68 personas. Parte está en Madrid, donde hay 12, y el resto está distribuido en el Centro Tecnológico, el Museo del Mercurio y Parque Minero y la Dehesa de Castilseras.
P.- Se lleva hablando de que Mayasa caminaba a la desaparición, no sé si con la declaración de Patrimonio de la Humanidad la situación puede haber dado un giro...
R.- No creo que haya intención de que desaparezca, bajo ningún aspecto. La mina actualmente es museo, está abierta al público, se muestra y aporta a la historia de nuestro país un acerbo que no hay que desdeñar. La intención es potencial toda nuestra historia en el desarrollo minero y lo que ha aportado social, económica y culturalmente al país. Insisto, intento potenciarla al máximo.
P.- ¿Cuál es el futuro de la actividad agrícola, ganadera y cinegética?
R.- Quiero consolidar esa actividad, no solo porque ocupa mano de obra, si no porque es una actividad que da ingresos que la empresa necesita para mantener la actividad una vez que ha desaparecido la comercialización del mercurio. En pocos días quiero acercame a Almadén para hablar con el responsable de la Dehesa y centrame en lo que hay, los problemas que existan y cómo podemos solucionarlos.
P.- En la Dehesa de Castilseras hay pendiente, desde hace años, un proyecto para desarrollar suelo industrial, ¿cómo está el mismo?
R.- Ese asunto está parado. De momento, digamos que no es mi prioridad.
P.- Ha hablado de impulsar el Centro Tecnológico de Descontaminación del Mercurio, ¿cuáles son sus planteamientos para ello?
R.- En investigación sobre mercurio, Almadén es líder. Potenciar la investigación, el tratamiento para la estabilización del mercurio, ahí podemos aportar mucho para el resto de Europa. También pienso que se puede utilizar para análisis y valoración de otros elementos, si estamos en condiciones de ello. En estos momentos tenemos un equipo preparado para el mercurio, pero, si la demanda lo requiere, podemos investigar sobre otros metales.
P.- Ha hablado antes del almacenamiento temporal de mercurio como un elemento en el que trabajar, de este tema se habló hace unos años, ahora parece más parado, ¿En qué momento se encuentra?
R.- La ubicación en Almadén del almacén temporal es una posibilidad. Es un tema que, para mediados del año que viene, la Unión Europea tiene que decidir las directrices y, en este sentido, Mayasa y la comarca de Almadén están en condiciones de ofrecer un servicio a la Unión Europea.
P.- Este tipo de proyectos siempre llevan una contestación ecologista, la historia de Almadén ¿facilita la seguridad de este tipo de instalaciones?
R.- Facilita las cosas nuestra capacitación técnica. Sin duda alguna, como se puede imaginar, la potencialidad del almacenamiento temporal está condicionada por la seguridad, en relación con la contestación de pudiera haber por la posible contaminación. Eso está bastante estudiado y, sin duda alguna, no haremos nada que signifique inseguridad o inestabilidad.
P.- La extracción del cinabrio y la producción de mercurio acabaron en 2003, dos años después vino la decisión de la UE de prohibir la comercialización, ¿me imagino que este aspecto es actualmente inexistente?
R.- La comercialización acabó en marzo del año pasado. Desde entonces no hay actividad.
P.- ¿En este contexto, que puede aportar la declaración de las minas y de Almadén como Patrimonio de la Humanidad?
R.- Hasta donde yo veo, la declaración lo que puede aportar es mejor conocimiento y mayor interés a nivel nacional e internacional sobre Almadén y sus minas. El reclamo de ser Patrimonio de la Humanidad es algo que debemos vender para incrementar la afluencia a Almadén, de tal forma que le dé riqueza, conseguir que el turista se quede. Con ello se potenciaría el sector hotelero, el gastronómico, etc. De esta forma, dinamizaríamos la actividad económica de la localidad y su entorno.
P.- Siempre se ha dicho que uno de los problemas de Almadén son las comunicaciones, llegar allí y salir de allí, ¿sería un buen momento para acercar la población al resto del país?
R.- Yo le cuento mi experiencia. La carretera que va de Ciudad Real a Almadén yo la veo muy bien, en un estado excelente, aunque bien es cierto que está fuera de las redes de autovía. Entiendo que está suficientemente bien para excursiones. Hay un montón de colectivos que tienen mucha actividad cultural y turística, como las universidades de mayores. A su vez, las grandes multinacionales también tienen sus colectivos de prejubilados y jubilados, que también tienen muchas actividades de este tipo. A mi juicio, deberíamos incidir en estos grandes colectivos para potenciar las visitas, dado que con la nominación se hace más atractivas.
P.- La nominación debe conllevar una colaboración entre administraciones, la propia Mayasa, propietaria de las minas, ¿cómo se debe articular esa colaboración?
R.- Mi idea, en principio, es hablar con el Ayuntamiento para hacer una labor conjunta y, luego, con la Junta de Comunidades, sin duda alguna, para ver hasta dónde puede colaborar y, a nivel nacional, con el Ministerio de Cultura.
P.- ¿Cómo se ha recibido la noticia en el Gobierno central?
R.- En los momentos que corren, una noticia como ésta se ha recibido muy bien. Además de en la prensa provincial y regional, en la prensa nacional también ha habido mucho eco. Eso es algo que forma parte de nuestra tarea, el potenciarlo y empujar a los agentes que pueden ayudarnos a dinamizar el tema para que entremos en los circuitos turísticos.
P.- ¿Si todo rueda bien, cuándo podrían empezar a verse los resultados del nombramiento como Patrimonio de la Humanidad en su opinión?
R.- Esta es la típica labor de siembra, de estar ahí y esperar resultados. Ver cómo evolucionan los resultados para decidir si hay que llevar a cabo otro tipo de iniciativas. Nos ha pillado en plena temporada turística, con lo cual, por mucha prisa que nos demos, la cosa este año está complicada. A partir de septiembre, el tema hay que dinamizarlo y, quizá tengamos algún reflejo y nos pueda dar alguna pista de cómo se va a desarrollar el tema a partir del segundo semestre del año que viene, cuando pase el invierno y los fríos que es más complicado a nivel de visitas."
Consta de una doble pared de acero, con un espesor de 8 mm: "Se ha seguido el modelo de los petroleros de doble casco. Si se produjera una ruptura, hay otro compartimento que almacenaría el mercurio.
La esfera es resistente a terremotos y tiene un sistema de alarma y vigilancia". El recipiente cumple todas las normas de transporte para que pueda ser trasladado en camiones si fuera necesario, utilizando un sistema de grúas.
Fuentes: Europa Press y Lanza Digital
Textos: J. M. Izquierdo, Europa Press y Picapiedra
Imagenes: Lanza Digital y Europa Press
Enviado: Juan Carlos de la Calle. Ciudad Real
Composición: Picapiedra
martes, 31 de agosto de 2010
El turismo minero en Almadén cae un 84% en sólo un año. Ciudad Real.
También hay una sección dedicada a los forzados: "Eran galeotes que en lugar de ir a galeras los desviaban a Almadén. Aquí convivían con esclavos. Hacían los trabajos duros y poco especializados". La vida de los forzados se recrea con voces ambientales y un maniquí lejano que trabaja en una gruta con rejas. En la oscuridad se escuchan frases del tipo "somos fantasmas en vida... llevamos una cadena en los pies que nos recuerda que no somos libres... humillados y despojados de nuestra dignidad". "Frases lapidarias", sentencia Eusebio. "Solo el 15% eran criminales, el resto llegaron aquí por pequeños hurtos o víctimas de la Inquisición y la España negra".El trayecto continúa hasta las tripas del pozo de San Aquitino. En los años cincuenta murieron cinco hombres al desplomarse la jaula que los subía a la superficie. Acabaron cerrándolo. Hoy, junto a la jaula, hay una virgen de los mineros y una mesa con falsas velas que se apagan y se encienden al echar una moneda. En Almadén trabajaron 3.000 personas.
Cuando la mina se cerró la población que creció a sus faldas sufrió un duro revés. Pero el pueblo y su mina han sabido reconvertirse, aunque los viejos mineros no acaban de aceptar ni entender el nuevo parque. "Es normal, para ellos era su vida", explica un joven empleado, nieto e hijo de mineros.lunes, 21 de junio de 2010
La resurección de las minas.

Programas europeos financian la recuperación para el turismo de minas geológicas ya cerradas, un patrimonio que en España está en manos de iniciativas municipales y no cuenta con una regulación.
El origen de la minería está intrínsecamente ligado al desarrollo del ser humano: desde las piedras de sílex que buscaban con ahínco nuestros ancestros hace cientos de miles de años para hacer herramientas hasta el coltán que requieren los ordenadores. El interior y el exterior de la corteza terrestre han sido agujereados, excavados, hasta encontrar las preciadas vetas de los más variopintos materiales que la especie iba utilizando. Muchos de ellos, siguiendo los avatares del progreso, eran y siguen siendo codiciados (oro, diamantes, gemas preciosas...) desde hace milenios, otros cayeron en desuso, o fueron sustituidos, y los agujeros, las minas, en torno a los cuales surgieron pueblos y culturas, se abandonaron.
El interés por rehabilitar estas minas, subterráneas o a cielo abierto, como espacios turísticos en los que mostrar su valor geológico y antropológico se ha disparado en los últimos años, pero la descoordinación de las iniciativas es absoluta en todo el país. No existe ningún mapa ni ninguna web en la que figure el patrimonio minero que hoy se puede visitar, tampoco está claro de qué departamento autonómico dependen, si de Industria o de Turismo, ni se tiene constancia de qué minas, de las que ya no se explotan, están en peligro de hundirse, aún cuando su valor geológico, antropológico y cultural podría dar un impulso económico a la zona en la que se ubican.
Se calcula que en España hay entre 40 y 50 minas visitables, algunas pequeñas galerías y otras grandes instalaciones, en la mayoría de los casos restauradas gracias a fondos europeos. Es lo que ocurrió con las minas de Almadén (Ciudad Real), que el mes que viene presentará de nuevo su candidatura como Patrimonio de la Humanidad a la Unesco por ser las minas de mercurio más grandes del mundo, explotadas desde la época de los romanos.
Desde que se abrieron las galerías en 2008, ya han pasado por allí más de 65.000 personas.
También fue financiada con ayudas públicas europeas la resurrección de la Montaña de la Sal de Cardona (Barcelona), otro espacio único en Europa que fue de los primeros en reabrirse, en 1997, por su belleza, su interés geológico y su riqueza botánica.
PROYECTO ATLANTERRA. Ahora, en Galicia, se acaba de ponerse en marcha el proyecto Atlanterra, en colaboración con otros países europeos y también financiado con dos millones de euros de fondos FEDER. Se trata de impulsar el aprovechamiento de su patrimonio minero. «Primero identificaremos áreas de interés, no sólo minas subterráneas, sino edificios, maquinarias... En San Finx se está haciendo algo, y en Fontau, pero hasta ahora ha habido poco interés de las Administraciones publicas», reconoce Ángel Ferrero, coordinador en Galicia de Atlanterrra por parte del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
El geólogo Enrique Díaz Martínez, también del IGME, apunta que hay infinidad de minas en España a las que se podría dar un aprovechamiento económico. «Donde hay una mina hay un afloramiento geológico interesante porque es una anomalía. Sin olvidar la parte antropológica que las rodea porque se están perdiendo tradiciones únicas. Hay lugares donde, sin bajar a una galería, se pueden ver castilletes, poblados, torretas y máquinas de la arqueoindustria que son muy interesantes», apunta Díaz Martínez.
De momento, casi todas las iniciativas son municipales y en algunos casos los resultados son desastrosos. Así lo denuncian en la Sociedad Española de Defensa del Patrimonio Geológico y Minero. Su presidente, Enrique Orche, reconoce que la falta de una regulación general hace que algunas minas caigan en manos de desaprensivos que las rehabilitan mal y sin que quede claro de quien depende su seguridad. «Cada autonomía, y son 17, va a su aire. Algunos departamentos de Minas dicen que como ya no se explotan, no depende de ellos, sino de Turismo, donde no saben nada de seguridad minera. Otros las reforman sin mantener su autenticidad. En Europa hay 800 minas recuperadas y 23 son Patrimonio de la Humanidad por su interés geológico y cultural. Aquí es el desgobierno. Depende de cada pueblo que busca dinero donde puede para abrirlas», afirma Orche. Su percepción es la misma en los gestores de las fundaciones que mantienen algunas de las más exitosas minas turísticas. Almadén ha pasado de 1.500 visitas anuales a las 25.000 de 2009. El director de la mina, Javier Carrasco, reconoce que poder recorrer 1.500 metros por las galerías de las vetas de mercurio ha mejorado el nivel de vida del municipio. «Se cerró en 2003 y se abrió al público en 2008. Pero es cierto que en España cuesta darle valor, la falta de una legislación clara dificulta su reapertura pública por problemas de seguridad. Además, mucho patrimonio industrial no se ha conservado, como en Europa».
La Montaña de la Sal de Cardona también depende de una Fundación municipal. Originada en un mar interior de hace 40 millones de años, esta mina de sal potásica se cerró en 1990 y desde 1997 es un reclamo turístico que atrae millares de visitantes al interior catalán. Si sus 500 metros de galerías sorprenden con sus estalagmitas de sal, en el exterior se observan extrañas plantas de terreno salino. «Esto es un entorno único y aquí se ha conservado, pero hay muchas minas que se dejan hundir. A nadie se le ocurrió derribar las catedrales del siglo XV, pero estamos abandonando la industria que representa parte de la actividad humana del siglo XX, una pena», concluye Alex Tripiana, responsable de formación de este enclave catalán.
Fuente: Diario El Mundo
Texto: Rosa Mª Tristán
Imagenes:A.H.
Enviado: Txema Usoz
Composición: Picapiedra



