Texto: Picapiedra
lunes, 7 de mayo de 2018
Las Cerusitas de la Mina El General. El caso Juan Peña.
Texto: Picapiedra
jueves, 12 de abril de 2012
El patrimonio minero abandonado: Minas del Horcajo, Valle de Alcudia. Ciudad Real.

El abandono de muchas de las minas explotadas en diferentes épocas especialmente desde la mitad del siglo XIX hasta las décadas finales del siglo XX ha generado paisajes de zonas abandonadas con grandes escombreras, a menudo peligrosas como contaminantes, zonas residenciales derruidas, instalaciones ruinosas y abandonadas. Paisajes del olvido de tiempos de trabajos de extracción y beneficio, con condiciones de trabajo duras que se abandonan al acabarse el material que se explota o las condiciones económicas de su distribución y aprovechamiento.
La explotación y poblado minero de Minas del Horcajo se encuentra ubicado en pleno corazón de Sierra Madrona-Quintana entre sierras que superan los 1.000 metros, en el límite con el anejo de Brazatortas de La Garganta y a siete kilómetros de la provincia de Córdoba. Este yacimiento fue el segundo en importancia de toda la comarca del Valle de Alcudia, con una explotación de alto interés, en la época, por los elevados contenidos en plata de la galena argentífera.
Las minas comienzan a registrarse en 1858 año en el que se tienen las primeras referencias del mismo facilitadas por Javier de Inza. En 1867, en el término de Almodóvar del Campo y grupo de minas del Horcajo, los criaderos también muy ricos en plata, son más regulares y limpios que los de Villagutiérrez, extrayéndose ese año la cantidad de 7.373,27 quintales métricos de mineral que han vendido a la boca-mina; tienen dos puntos de arranque, uno en la mina Nuevo Perú, donde se verifica el desagüe por una máquina de vapor de 50 caballos y la extracción con un malacate movido por caballerías, el arranque por bancos y testeros, dominando con mucho el primer sistema; una fortificación con mampostería trabada y maderas y la ventilación natural. Los minerales no se benefician y se exportan a Cartagena, Almería e Inglaterra, dejando así parte importante de su valor en otros lugares.
El informe sobre las minas, de 1868 dice: La galena, así como los óxidos de hierro es muy argentífera, habiendo muestras de quince y más onzas de plata por quintal castellano, la que hace presumir la existencia de alguna variedad de minerales de plata, por más que no haya podido reconocerse su presencia. Las restantes concesiones que comprende este grupo, están demarcadas sobre filones paralelos cuya importancia no ha podido averiguarse por no estar suficientemente investigados. El contenido medio del mineral arrancado durante el ejercicio del año sesenta y ocho, es de setenta kilogramos de plomo por quintal métrico y 374 gramos de plata. La explotación va aumentando en años posteriores en la extracción de minerales y en las instalaciones de las que se va dotando el conjunto.
Poco a poco la mina va completando sus instalaciones y maquinaria y así en 1876 funcionan 10 máquinas de vapor, dos de ellas, con fuerza de 70 caballos, en el desagüe; cinco, con fuerza de 86 caballos, en la extracción; dos, con 20 en el taller de lavado y preparación mecánica del mineral; y la restante, de dos caballos, en dar movimiento a los aparatos del taller mecánico de reparaciones de la maquinaria y herramientas.
Se han obtenido en éste coto 26.073 quintales métricos de galena muy argentífera cuya ley media fue de 70 por 100 de plomo y 297 gramos de plata por quintal métrico. El mineral se ha vendido en la estación de Veredas, al, precio medio de 70 pesetas el uintal métrico conduciéndose para su beneficio a Almería. Se ocuparon en el trasporte, de minerales a la estación, y en el de los efectos y materiales necesarios en las minas, 80 hombres y 280 caballerías por término medio.
En 1888 la mina ha aumentado considerablemente su producción. La mina Nuevo Perú y sus Aumentos ha elevado su producción a 5.900 toneladas.
En los finales del siglo XIX las minas han aumentado su capacidad mecánica aumentado la potencia de sus máquinas en 946 caballos que indican la consolidación de las instalaciones de este conjunto. El Álbum Recuerdo de la Mina del Horcajo de 1895 recoge una serie de fotografías que dan idea de la ciudad minera que se ha consolidado como consecuencia de las explotaciones en la zona. Imágenes generales, del pozo de San Juan, del pozo Argentino, de la central eléctrica con dos torreones almenados en una construcción historicista, del lavadero del pozo malacate, del pozo malacate, del lavadero de tierras pobres de los almacenes y talleres del pozo San Miguel y de las máquinas de desagüe.
En los comienzos del siglo XX, a pesar de la baja del precio del plomo, durante el año 1902, se continúa la explotación en el valle de la Alcudia, y si hubiera mejorado la situación del mercado de este metal, hubiera aumentado el número de minas en explotación. Se terminó la construcción de la vía férrea de Calzada de Calatrava a Puertollano, quedando ya unidas la estación de Valdepeñas, situada en la línea de Madrid a Córdoba, con la de Puertollano, en la de Ciudad Real a Badajoz, facilitando esta nueva línea los transportes de minerales y carbones. La producción de la mina ha aumentado llegando a las 10.000 toneladas año. En el año 1907 se introduce una novedad de gran impor tancia como es el ferrocarril de vía estrecha (60 centímetros), de unos 2,2 kilómetros, que, después de cruzar el río Guadalmez, límite de separación entre las provincias de Ciudad Real y Córdoba, enlaza, en la estación del pueblo de Conquista, con el ferrocarril secundario de Peñarroya a Fuente del Arco, Pozoblanco y Conquista.
Cierre de la mina
En 1911 ante una caída importante de los precios y el empobrecimiento de los filones se decide el cierre de la mina y después de 40 años paralizada, se reabrió en 1951 funcionando hasta 1963 año en que fue cerrada definitivamente. Cuando finalizó la actividad de la mina, en el año 1963 el pueblo que llegó a tener en sus mejores años hasta 1.876 habitantes comenzó su decadencia hasta llegar a casi su desaparición. Hoy en día queda el túnel que da acceso al paraje de El Horcajo y el puente. En la actualidad, las únicas edificaciones que se mantienen en pie son la iglesia de San Juan Bautista, algunos castilletes de mampostería y algunas instalaciones de lavaderos y talleres. Las viviendas se hallan prácticamente derruidas, sólo se conservan las bases de mampostería sobre las que se elevaban las paredes de tapial.
En la zona más cercana al túnel de acceso, existen algunas viviendas cuidadas y bien acondicionadas que pertenecen a un par de vecinos censados en la actualidad. El enclave se ubica en un pequeño valle formado por dos arroyos con forma de Y, de donde probablemente provenga su nombre, siendo un horcajo esa forma en Y creada por la confluencia de dos valles o ramas. Restos, como hitos en el territorio como el Nacedero, el Viaducto de la antigua línea ferroviaria, la Estación, el Túnel, el Monumento a los Niños Perdidos, la Iglesia de San Juan Bautista y los restos de los castilletes de mina. Hacia las afueras están también el cementerio, el polvorín y la antigua central eléctrica o “fábrica de la luz”. Su localización rodeada de grandes fincas de terratenientes ha llevado a la destrucción de muchas de sus viviendas (en la actualidad viven allí 9 vecinos), y a un acceso complicado para llegar a la zona.
Los restos de la antigua explotación minera permanecen como hitos, testigos de la intensa actividad de otras épocas. En un entorno natural de gran belleza los escasos restos de la actividad minera y de la población allí existente son testigos de un paisaje destruido y olvidado. Alguno de los castilletes de arquitectura de ladrillo singular mantiene el testimonio de la importancia de estas instalaciones en otros momentos.
Fuente: Lanza Digital
Texto: Diego Peris
Imagenes: Antonio Román, Casaturismorural y Caius lacer.
Enviado: Inés Bellester. Cordoba
Composición: Picapiedra
martes, 20 de marzo de 2012
Próxima presentación del libro: "El patrimonio monumental y minero de Almadén". Ciudad Real.

La Biblioteca de Autores Manchegos (BAM), de la Diputación Provincial, presenta el próximo día 22 en Ciudad Real el libro “El patrimonio monumental y minero de Almadén”, que hace el número 179 de su colección General. Su autor es el ciudarrealeño Rafael Sumozas García-Pardo, doctor en Historia del Arte por la UCLM y actualmente profesor en la Facultad de Educación de la capital. En la siguiente conversación para LANZA nos explica algunos de los pormenores de esta interesante publicación.
Pregunta.— ¿Por qué elegiste el patrimonio de Almadén como tema de investigación en este libro de la BAM?
Respuesta.— Almadén y su patrimonio es un tema de investigación que me interesa desde hace más de una década, a finales del siglo XX eran numerosos los estudios que se habían realizado desde el punto de vista histórico, económico o tecnológico, pero no así desde el punto de vista patrimonial. Me interesó particularmente el estudio realizado hace más de veinte años por Luis Mansilla Plaza sobre la minería de Almadén y su influencia en América, donde ya constataba el valor de su patrimonio y su influencia al otro lado del Atlántico, el cual he podido ir conociendo, estudiando y trabajando en no pocas salidas de campo y visitas a archivos, bibliotecas, centros de documentación y conversaciones con especialistas de distintas áreas. En aquel momento la actividad minera que se había desarrollado ininterrumpidamente durante más de veinte siglos estaba tocando su fin y era por mi parte, un compromiso realizar un estudio detallado sobre su patrimonio monumental y minero.
P.— Almadén aparece todavía como una gran desconocida en lo relacionado con el patrimonio artístico ¿Cuáles son sus aspectos más importantes?
R.— Lamentablemente el rico patrimonio monumental y minero de Almadén ha estado abandonado durante mucho tiempo, lo que ha permitido pérdidas irrecuperables sobre su patrimonio, solamente en la última década se han comenzado a tomar medidas para conocerlo, conservarlo y difundirlo, coincidiendo con el cese de la actividad Minera de Almadén en 2003 y la necesidad de búsqueda de un nuevo uso para su patrimonio minero y su influencia sobre la arquitectura y el urbanismo. La creación del Parque Minero de Almadén, ha conseguido frenar el deterioro de las instalaciones mineras, y gracias a un notable esfuerzo inversor, se ha generado un punto desde el que dar a conocer su rico patrimonio, aunque este no ha sido el caso por ejemplo de la Casa-Academia de Minas, que desafortunadamente sigue a su suerte y eso quiero constatar con este libro.
P.— La minería del mercurio ha marcado toda la historia de la localidad y su entorno, ¿cómo se ha plasmado en su historia edificada?
R.— En esta investigación sobre Almadén se estudian los bienes patrimoniales generados durante el proceso de explotación del mercurio, relacionados en todo momento con la cultura del trabajo minero y sus necesidades constructivas. La influencia de la minería del mercurio en la arquitectura y el urbanismo de la población es evidente, donde se integran elementos mineros y metalúrgicos en el espacio urbano. Desde el siglo XVI se incorporan elementos mineros más complejos que, organizados por todo Almadén, además sus construcciones emblemáticas, de una u otra forma, siempre están relacionados con la minería, como sus iglesias y otras muchas construcciones civiles ya del siglo XVIII, como la Casa de la Superintendencia de Minas, la Casa del Contador, la Plaza de Toros, el Real Hospital de Mineros, la Real Cárcel de Forzados o la Puerta de Carlos IV en el cerco de Buitrones, entre otros.
P.— Además de esas piezas tan emblematizas que señalas, ¿qué otras obras destacarías?
R.— Son impresionantes otras construcciones como los cercos o muros que rodean la actividad minero-metalúrgica, los hornos, los pozos y puentes, obras de gran importancia realizadas en Almadén. Igualmente desde mediados del siglo XVIII y que hemos de considerarlas como un primer estadio de la arquitectura industrial, dentro de la cultura del trabajo minero. En su conjunto forman parte indivisible de su patrimonio monumental y minero, como un todo coherente y así lo justifica su candidatura como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO por su valor indiscutible.
P.— En cuanto al urbanismo, ¿a qué modelos responde el Almadén que hoy conocemos en relación a su historia minera?
R.— El modelo urbano de Almadén tiene origen en su propia coherencia interna, a partir de estructuras de producción que permiten agrupar edificios industriales y administrativos con viviendas y otros edificios civiles. Como población minera presenta unas características urbanas genéricas que la diferencian claramente de otro tipo de poblaciones, configurando un trazado urbano que está condicionado por la producción minera y sus anexos, las viviendas, los servicios comunitarios, el hospital, la escuela. La vertebración de todos estos elementos está directamente vinculada en relación con el trazado interno de la población.
P.— ¿Se han perdido muchos cosas tanto del patrimonio monumental como a nivel de arquitectura popular?
R.— Desafortunadamente así ha sido. Han sido innumerables las pérdidas sobre el patrimonio de Almadén, muchas sobre su rica arquitectura popular, en ocasiones desconocida y menospreciada, pero también de edificios emblemáticos de la población, como el Cuartel de Carabineros, que durante la realización de esta investigación se hizo desaparecer y otros edificios emblemáticos que siguen en riesgo por su abandono, como la Casa-Academia.
P.— Qué aportación supone este libro en cuanto estudio monográfico por un lado, pero también respecto al estado de la bibliografía actual y otras referencias de estudio.
R.— Este estudio monográfico supone una visión de conjunto sobre una parte fundamental de la historia de Almadén, su patrimonio monumental y minero, más aun cuando ella se convierte en un modelo que trasciende las fronteras españolas y deja una profunda huella en los territorios americanos. Son numerosos los estudios que se han realizado desde el punto de vista, económico, tecnológico e incluso médico, este trabajo aporta una visión de conjunto sobre su patrimonio y pretente dar a conocer y difundir el rico patrimonio constructivo de nuestra provincia. Por otra parte, es necesario continuar este tipo de estudios y otros relativos a los personajes directos de esta historia, como fueron los mineros y forzados, que durante siglos trabajaron de forma deplorable en estas minas y siguen siendo los grandes olvidados.
P.— En tu opinión, ¿habría que intentar de nuevo la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO?
R.— Sin lugar a dudas, el trabajo incansable que realizan profesionales como Luís Mansilla, para la defensa, conservación y difusión del patrimonio de Almadén debe verse recompensado con una declaración final favorable. He podido seguir y participar en algunas reuniones de trabajo de ICOMOS en España y América para una posible declaratoria conjunta de Almadén junto a otras poblaciones mineras, pero solamente esta población de nuestra provincia puede seguir en esta reivindicación que esperemos se vea pronto reconocida.
Fuente: Lanzadigital
Texto: J.L.L. Ciudad Real
Imagenes: Vivealmaden y Turismodeescapadas.com
Enviado: Manuel Carrascosa. Ciudad Real
Composición: Picapiedra
jueves, 26 de enero de 2012
Nuevo Libro: "El Martinete de Pozuelos de Calatrava". Ciudad Real.
El libro “El Martinete de Los Pozuelos de Calatrava”, de los historiadores María del Carmen Arcos Domínguez y Manuel Molina Cañadas, editado por Ediciones C&G, es el resultado del trabajo “Ferrerías del siglo XIX en la provincia de Ciudad Real: El Martinete (los Pozuelos de Calatrava)”. Trabajo que fue presentado a la sexta edición del ‘Concurso Oretania de Investigación Histórica’ y obtuvo el premio ‘Castilla-La Mancha’.En su prólogo Luis Fernando Villanueva González, gerente en el año 2003 de la comarca Montes Norte, relata la necesidad de ahondar en la historia de la única ferrería que aún se mantenía en pie, “El Martinete”, del siglo XIX y que posteriormente en el XX se utilizó como central hidroeléctrica. Para ello, se solicitó un Proyecto de Investigación que fue concedido por la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha en el año 2005: ‘Arquitectura Hidráulica en Montes Norte: Molinos, Ferrerías y Centrales Eléctricas’, para Luis Fernando Villanueva del proyecto y “del gran trabajo de sus autores, surge este lujo de publicación que nos abre las puertas al proceso industrializador de nuestra comarca. Siéntense tranquilos, retrocedan un siglo atrás e imaginen cómo nuestros antepasados ya invertían en dejarnos un mejor futuro”.
Para los autores de ‘El Martinete de Los Pozuelos de Calatrava’, esconde uno de los secretos más peculiares de la arquitectura industrial castellano-manchega. La primera pregunta al contemplarlo es: ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?. Escondido en el mismo Guadiana, cubierto por vegetación, no se llega a entender el porqué de la monumentalidad del edificio. El siguiente pensamiento es el desconocimiento del mismo, aunque aliviados porque su ubicación lo ha salvaguardado del expolio y la especulación del suelo.
Desgraciadamente los calificativos ‘cuatro piedras’, ‘casas viejas’, ‘nido de ratas’,… son algunos de los que enumeran a edificios que aunque no lo creamos, son miembros del amplio legado del Patrimonio Histórico Español.
El objetivo de ambos autores es mostrar pinceladas de uno de los edificios más singulares del Patrimonio Histórico en Castilla-La Mancha. Construcción que tiene que relacionarse con el impulso minero del siglo XIX, como consecuencia de ese suceso tan lejano que estudiábamos en el colegio, y que los profesores escribían en la pizarra como un titular de prensa: LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. Para María del Carmen y Manuel, la revolución industrial también tuvo presencia en multitud de pueblos de la región, construyéndose las primeras líneas de ferrocarril, pueblos mineros y un sin fin de fábricas que transformaron poco a poco, el paisaje rural que parecía fosilizado desde los relatos de Cervantes.

En ‘El Martinete de Los Pozuelos de Calatrava’ puertas, patios, casas, chimeneas, etc., saturan la vista, pero poco a poco se empieza a contemplar el verdadero tesoro, no como elemento arquitectónico, que lo es, sino como el descubrimiento de las historias de las personas que lo construyeron, lo habitaron y abandonaron. Con este libro quieren presentar algunos secretos que a lo largo de estos años han descifrado, con el objetivo de mostrarlos para que la sociedad tenga la capacidad de valorar la sostenibilidad de cada uno de los bienes que configuran el Patrimonio Histórico, con el fin de conservarlos para el conocimiento y disfrute en el futuro.
Según la Ley 4/ 1990, de 30 de mayo, del Patrimonio Histórico de Castilla La Mancha, forman parte del Patrimonio Histórico los bienes muebles e inmuebles que constituyen huellas físicas del pasado tecnológico y productivo. Actualmente, la arqueología industrial constituye un ámbito de investigación y trabajo multidisciplinar encargado de recuperar el legado del pasado industrial, tanto en lo relativo a los elementos arquitectónicos (edificios) como al modo de vida y a los medios de producción (técnicas) de un determinado grupo social.
Las grandes factorías de fundición que se desarrollan a finales del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX en España, se caracterizaban por unas tipologías arquitectónicas inspiradas en modelos ya probados con éxitos en otros países. Estos modelos son las naves industriales aisladas, donde el empresario comienza a considerar la fábrica no sólo como un lugar de trabajo, sino como un lugar de vida. Además, los ingenieros ven reconocida su labor con la integración en esta tarea de algunos arquitectos.
Industria en la provincia de Ciudad Real
Frente a la agricultura, la industria tenía escaso peso en la provincia de Ciudad Real. Los escasos talleres fabriles existentes se caracterizan por su naturaleza artesanal, dentro del más puro modo de producción preindustrial, limitándose, en el mejor de los casos, a la transformación primaria de productos agrícolas y al abastecimiento a la población de productos manufacturados.
Los ingenios industriales más numerosos en la provincia eran los molinos harineros y las prensas de aceite. En la fabricación de harinas se seguían utilizando los tradicionales molinos harineros de los que, a mediados de siglo, funcionaban, al menos, 130 de agua y 35 de viento, mientras que el número de molinos y prensas de aceite se elevaba a 164.
La provincia de Ciudad Real sólo contaba, a mediados de siglo, con tres establecimientos fabriles importantes, de los que dos procedían del Antiguo Régimen, como la fábrica de pólvora de Ruidera y la de blondas en Almagro y uno era de reciente instalación, la fábrica de tinajas de Valdepeñas. A éstos hemos de unirle la destacable actividad industrial de Alcázar de San Juan alrededor de la fábrica de salitre.
La presencia de 3 fundiciones (con 5 hornos en funcionamiento) pone de manifiesto el desequilibrio entre la dedicación a la agricultura y al resto de los sectores económicos, como la minería a pesar de constar con el criadero de cinabrio más importantes del mundo, el de Almadén, que no llegó a poseer ningún tipo de industria de transformación, limitándose los trabajos realizados en la mina a su mera extracción, tras la que se conducía el mercurio en bruto a las atarazanas de Sevilla donde se comercializaba.
La riqueza minera de la provincia, además del mercurio, comenzó a ser conocida a partir de la década de los cuarenta, coincidiendo con la fiebre minera general en España. Sin embargo, hasta cuarenta años después los trabajos no alcanzaron una significación especial. En 1848, las 65 minas en activo y los 36 escoriales ocupaban únicamente a 280 personas. Las dificultades de las comunicaciones, el mal estado de los caminos y carreteras imposibilitaba un mayor desarrollo económico.
El área geográfica donde se localizaban y concentraban los yacimientos mineros en Ciudad Real se situaba al sur de la provincia (partidos judiciales de Almodóvar y Almadén), sobre la franja metalífera de Sierra Morena. Los grupos mineros que se explotaban era: Grupo del Horcajo. Término de Almodóvar; Grupo La Victoria. Almodóvar; Grupo Villagutiérrez: Abenójar; Grupo Horcajuelo: Anchuras. El más importante era el Establecimiento Minero del Estado en Almadén.
En cuanto a la minería de hierro, según Francisco Quirós los pequeños yacimientos ferruginosos existentes fueron objeto de explotación a fines del siglo XIX, para utilizar el mineral como fuente en las fundiciones de plomo que entonces funcionaban en la región. En 1882 se explotaba en el término de Argamasilla la mina de hierro llamada “La Yema”, de la que se obtuvieron 750 toneladas de mineral que se utilizaron como fundente en la fábrica Nuestra Señora de Gracia, de Puertollano. En 1883 la producción obtenida, 500 toneladas, se condujo con el mismo fin a Peñarroya, y un año después trabajaban tres minas en término de Argamasilla y una en el Cañada. Algún tiempo antes se habían explotado también minerales de hierro en el término de Los Pozuelos, que se utilizaron en la ferrería establecida por Francisco Pérez Crespo.
Las noticias más antiguas acerca de la fundición de metales en la región se refieren a las jabecas para la del azogue de Almadén, que a mediados del siglo XV existían en jurisdicción de Almodóvar. En 1597 se alude a una fuslina o fundición que había existido años atrás en el distrito de Almodóvar y en la que se fundían minerales de plomo y plata. No hay noticia de ninguna otra actividad metalúrgica hasta el siglo XIX, en el que, hacia 1845, se instaló una ferrería en el Guadiana, en término municipal de Los Pozuelos, en el mismo lugar que ocupa hoy la central eléctrica del Martinete. (Quirós, 1992: 114). Al parecer esta ferrería tuvo bastante actividad, enviando productos incluso fuera de la península. (Hosta, 1865: 41)
El Martinete es un complejo industrial de mediados del siglo XIX que se encuentra ubicado al norte del actual término municipal de Los Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real). Situado en el margen izquierdo del río Guadiana, se trata de un edificio que se construyó para el desarrollo de la actividad metalúrgica del hierro o ferrería.
Un elemento decisivo en el emplazamiento y desarrollo de la actividad de El Martinete fue el río Guadiana, puesto que la energía hidráulica era la base de esta ferrería ubicada en su margen izquierdo.
Con el término de Martinete se hace referencia por un lado, al mazo o martillo accionado por ruedas hidráulicas y por otro, al taller dónde se utilizaban dichos mazos. Por ello, qué el edificio objeto de estudio mantenga este nombre, nos lleva a pensar que era una industria ligada a la metalurgia, ya sea ferrería o fundición.
Son escasas las noticias que se tienen sobre el origen del complejo industrial de El Martinete, apareciendo citado en las informaciones del Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España y sus posesiones de ultramar de Pascual Madoz, en el apartado de Los Pozuelos: “…ferrería en el río Guadiana recién establecida.” (Madoz, 1848). Por tanto, la ferrería pudo ser construida sobre 1840- 48, no conociendo con certeza el año de su puesta en funcionamiento.
Según fuentes orales recogidas por Macario León Nieto “…el establecimiento se creó entre 1840 y 1850, y todo comenzó cuando unos cazadores del norte vinieron y encontraron piedras de hierro, que fueron llevadas y examinadas por ingenieros expertos. Después de un tiempo, esos señores y algunos ingenieros volvieron, que según comentarios de la época se trataba de una compañía francesa. Se decidió empezar con los trabajos de construcción, para lo que trajeron personal especializado de diversos pueblos: arquitectos y maestros albañiles que vinieron de Quintanar de la Orden (Toledo). Entre ellos vino el maestro Julián Contreras, que junto a su familia fueron uno de los primeros pobladores de Los Pozuelos. También en estas fechas vinieron a trabajar los albañiles del Romeral, con el nombre de Juan García”. (León, 1997: 43- 44)
Según este autor, “las obras duraron algunos años, se hicieron viviendas para el personal y casas para los jefes y personal de fundición que vinieron del Norte (Bilbao). También se hicieron almacenes de material fundido.
Actualmente, El Martinete se encuentra en término de los Pozuelos de Calatrava, pero esto no fue siempre así; de hecho en los momentos de su construcción pertenecía al término municipal de Corral de Calatrava. Lo que actualmente pertenece al término de Corral de Calatrava, en el siglo XVI y XVII, pertenecía a tres encomiendas: la de Corral de Caracuel, Herrera y Bolaños, que se repartían 14.703 has que componen el actual término.
En definitiva y con los datos que conocemos hasta el momento, se puede llegar a las siguientes conclusiones: Francisco Pérez Crespo formó parte de una burguesía madrileña que se dedicó a invertir en propiedades surgidas de las desamortizaciones. Éste sería el caso de las tierras pertenecientes a la antigua Encomienda de Herrera, donde instaló una ferrería. Parece ser que conocía bien este ámbito industrial, puesto que era un sector muy desarrollado en el norte peninsular (Asturias, Cantabria y País Vasco), zona de la que era natural (Rasines ,Santander).
Según las instalaciones que se conservan en El Martinete, el método utilizado era el indirecto, es decir, se transformaba primero el mineral en fundición y luego éste, se transformaba en hierro utilizando hornos bajos de afino u hornos de pudelar. Para el primer paso, se construyó un horno en 1865 (según inscripción situada sobre dicho horno) con una altura de 7 metros aproximadamente.
El complejo construido estaba formado por unas naves industriales aisladas, donde el empresario comienza a considerar la fábrica no sólo como un lugar de trabajo, sino como un lugar de vida, es la llamada tipología de villa-factoría y estaba formada por: viviendas, patios, zona de talleres, almacenes, horno de fundición, presa, canal, etc.
En cuanto a los motivos que llevaron a la paralización de la actividad y desmantelamiento del complejo industrial, pudieron influir varios factores que supusieron el declive de muchas ferrerías:
- El carbón mineral empezó a sustituir al carbón vegetal, y aunque el hierro resultante era más frágil, produjo una reducción del precio de la fundición. Además, la combustión del carbón mineral es inferior a la del carbón vegetal, por lo que fue necesario aumentar la altura de los hornos.
- Retroceso del bosque y por tanto, un aumento del precio del combustible.
- Poca competitividad de los hierros labrados por el “método directo” frente a los fabricados en los altos hornos por el “sistema indirecto”. Es decir, aunque en El Martinete se utilizaría el método indirecto con un horno alto, no se podía competir con la producción que se empezó a alcanzar en los Altos Hornos del País Vasco.
- Elevados costes de comercialización y de producción, motivados por las difíciles comunicaciones.
- Problemas de financiación.
Todo ello motivó que a partir de la segunda mitad del siglo XIX, las ferrerías hidráulicas fueron disminuyendo su actividad hasta su desaparición, mientras que las grandes siderurgias fueron creciendo hasta la actualidad. Éste puedo ser el caso de El Martinete, donde los resultados obtenidos no fueron los deseados por el banquero madrileño, que a finales del siglo XIX decidió venderlo.
Posteriormente a la desaparición de la ferrería, se instaló una central hidroeléctrica que fue explotada por Felipe Sánchez de la Fuente en torno a 1920 (Herce, 1998: 109), aunque el aprovechamiento estaba a nombre de Antonia Enríquez de Salamanca. La central hidroeléctrica de El Martinete se caracterizó por tener instalada una turbina hidráulica sistema Francis de 216 Hp. (Herce, 1998: 109) y se mantuvo con actividad hasta 1963, momento en el que se abandonaron las instalaciones y la vegetación empezó a apoderarse del lugar.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Libro: "Mineros en La Mancha". Puertollano. Ciudad Real

El Palacio Casa Don Diego de La Solana (Ciudad Real) acogió la semana pasada, el acto de presentación del libro ‘Mineros en La Mancha. El movimiento obrero en Puertollano, 1880-1936’, editada por la Biblioteca de Autores Manchegos (BAM), de la Diputación provincial, y del que es autor el historiador Carlos Fernandez Pacheco, natural de Manzanares y actualmente residente en La Solana.
En el acto intervino el vicepresidente primero de la Diputación y responsable de la gestión de la BAM, Angel Caballero, y presentó la obra, además del autor, el profesor de Historia del IES Leonardo Da Vinci de Puertollano, Modesto Arias Fernandez, ha informado la Diputación en nota de prensa.
Editada en la colección General de la BAM con el número 176, esta publicación es la primera monografía de estas características de esta provincia, consta de 232 páginas y está muy ilustrada fotográficamente.
Un trabajo exclusivo y completo sobre este importante capítulo de la historia provincial, como es el origen y evolución del movimiento obrero en Puertollano, el enclave minero e industrial más importante de Ciudad Real junto a Almadén, desde el descubrimiento de las minas de carbón, y que se convertiría en el primer centro minero-industrial de la provincia y uno de los principales de España.
Como escribe el profesor Fernando del Rey en su prólogo, fueron para Puertollano “años de conflictos y de reivindicaciones, de protestas y luchas por el reconocimiento colectivo en los que incluso no faltaron pequeños conatos de violencia. Pero fueron también años en los que se estableció el diálogo entre el capital y el trabajo”.
Fuente: La Cerca
Texto: Europa Press
Imagen: La Comarca de Puertollano
martes, 1 de marzo de 2011
Mina San Carlos. Volcán de Cerro Gordo. Campo de Calatrava. Ciudad Real

"La Asociación para el Desarrollo del Campo de Calatrava planea convertir en un gran museo al aire libre el volcán Cerro Gordo, en Granátula, uno de los más singulares de un volcanismo considerado por los científicos “el más importante” de España, con la excepción de Canarias.
La idea, a desarrollar en los próximos dos años, parte de la cesión de 2.000 m2 del terreno de la cantera San Carlos, que explota la empresa cementera Lafarge, en una de las laderas del volcán, y cuenta con el apoyo del grupo Geovol, dependiente
del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Facultad de Letras que dirige la profesora Elena González Cárdenas, encantada con un proyecto que pone de ejemplo de cómo pueden converger los intereses científicos, empresariales y de protección y difusión del patrimonio en un mismo empeño.
De momento queda todo por hacer y no se ha calculado el coste del proyecto, sobre el que la Asociación de Desarrollo del Campo de Calatrava baraja “varias ideas”, comenta enigmático Carlos Corella, el gerente.
El convenio de partida que firmaron este viernes en Almagro el presidente del grupo de desarrollo comarcal, Román Rivero y Oswaldo Pereda, director de Lafarge Cementos, con sede en Villaluenga de la Sagra, recoge la creación de un Centro de Interpretación de los Volcanes que sería “único en la Península”.
Aunque ya existe un museo divulgativo en Girona el proyecto que tiene en mente el Campo de Calatrava, según dicen, lo superaría. Además de visitar una parte del volcán, que de no ser por la actividad de la cantera (llevan extrayendo áridos allí tres años) no se apreciaría, se está pensando en levantar un centro para las visitas muy didáctico, además de diseñar una serie de itinerarios interpretativos, actividades específicas en torno a la volcanología o programas sobre la actividad industrial y minera.
Compatibilizar la extracción de áridos con la conservación es posible, como quiere demostrar el grupo Lafarge que hace ya casi once años firmó un convenio de colaboración con el grupo conservacionista WWF International que obliga a la empresa a restaurar sistemáticamente sus canteras.
La cementera abrió ayer las puertas de su explotación a un grupo de alcaldes de la comarca; a los miembros del Geovol con Elena González Cárdenas, y a los medios de comunicación para mostrar cómo compatibilizar la actividad con la conservación.
La propia González Cárdenas, que confía en que cunda el ejemplo con otras empresas, explicó sobre el terreno la riqueza de un volcán en el que su grupo ha podido establecer al menos cinco etapas eruptivas (la última hace 700.000 años) con erupciones singulares vinculadas al agua del acuífero 23 y de tres tipos, explosivas, estrombolianas e hidromagmáticas.
A espaldas de la cantera principal, la empresa Lafarge va a despejar de escombros en los próximos años una parte de la montaña horadada por la maquinaria en cuyas parades se pueden apreciar los restos de la acumulación del material de diferentes procesos eruptivos. Pero para que el público lo pueda visitar sin peligro todavía hay que realizar una serie de acciones encaminadas a restaurar y consolidar determinadas paredes.
El proyecto, que está empezando a elaborar bajo la supervisión del Geovol cuenta también con el respaldo moral de la Junta. Ana Isabel Parras, directora de Desarrollo Rural, que asistió a la firma del convenio, lo calificó de “interesante y hermoso”, porque compatibiliza el uso industrial con el turístico."
Fuente: Lanza Digital
Texto: Belén Rodriguez
Imagenes: J. Jurado, Vicky Beltrán y Jumadogo.
Enviado: Enrique Sanjosé.
Composición: Picapiedra
martes, 31 de agosto de 2010
El turismo minero en Almadén cae un 84% en sólo un año. Ciudad Real.
También hay una sección dedicada a los forzados: "Eran galeotes que en lugar de ir a galeras los desviaban a Almadén. Aquí convivían con esclavos. Hacían los trabajos duros y poco especializados". La vida de los forzados se recrea con voces ambientales y un maniquí lejano que trabaja en una gruta con rejas. En la oscuridad se escuchan frases del tipo "somos fantasmas en vida... llevamos una cadena en los pies que nos recuerda que no somos libres... humillados y despojados de nuestra dignidad". "Frases lapidarias", sentencia Eusebio. "Solo el 15% eran criminales, el resto llegaron aquí por pequeños hurtos o víctimas de la Inquisición y la España negra".El trayecto continúa hasta las tripas del pozo de San Aquitino. En los años cincuenta murieron cinco hombres al desplomarse la jaula que los subía a la superficie. Acabaron cerrándolo. Hoy, junto a la jaula, hay una virgen de los mineros y una mesa con falsas velas que se apagan y se encienden al echar una moneda. En Almadén trabajaron 3.000 personas.
Cuando la mina se cerró la población que creció a sus faldas sufrió un duro revés. Pero el pueblo y su mina han sabido reconvertirse, aunque los viejos mineros no acaban de aceptar ni entender el nuevo parque. "Es normal, para ellos era su vida", explica un joven empleado, nieto e hijo de mineros.








