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lunes, 19 de diciembre de 2011

Castro de Castelón, fortificación minera. A Fonsagrada. Lugo.


El castro de Castelón de Castañoso es de carácter minero. Esa condición queda patente no solo por las explotaciones de Covas de Teixeira y las explotaciones a cielo abierto de Chaila de Santiago, sino por su ubicación en un lugar casi inexpugnable, que era común a todos los que controlaban la extracción de oro.
Está en un espolón que forman el Río das Covas y el Rego do Val de Barreiro, con una fuerte pendiente. Para llegar por el único lado que no lo rodea el agua hay que salvar tres fosos que fueron excavados en la roca y pasar junto a un torreón defensivo. La entrada al castro es a través de la llamada en la zona «calle dos mouros», que es un desfiladero estrecho por la dorsal del espolón, con una profunda caída a ambos lados que incluso ahora puede resultar peligroso si el suelo está mojado y hay hojas caídas.
Al no existir aldeas próximas y crecer la vegetación, el castro permaneció casi en el anonimato pese al trabajo de los dos curas, que en 1986 publicaron el libro Fonsagrada y su concejo.
El castro está sin excavar y no corrió la suerte de otros más accesibles, cuyas piedras acabaron sirviendo a menudo para levantar casas particulares y todo tipo de construcciones rurales. A pesar de no haber sido objeto de ninguna excavación, este castro tiene perfectamente visibles los restos de sus ocho pallozas, de la sauna y de la muralla que lo rodea, según destaca Manuel Miranda. Hace tres años fueron desbrozados los caminos que llevan al espolón.

Un técnico de la Consellería de Cultura visitará «de forma inminente» el castro para elaborar un informe sobre la situación actual de la falsa bóveda de una sauna de hace más de 20 siglos, la única de esa época que se conserva en Galicia. Esta misma semana, la asociación Lugopatrimonio remitió un escrito a la Xunta pidiendo que intervenga urgentemente porque, según este colectivo, la construcción puede venirse abajo si fortuitamente un animal, una persona o la acción de la lluvia y la nieve tiran la única piedra en la que se apoya.
En el norte de Portugal, Galicia y Asturias hay 16 castros con sauna, que en la modalidad de los gallegos y asturianos era un edificio rectangular cubierto con una falsa bóveda de piedra. Además del fonsagradino, en esta comunidad la tienen los de Punta dos Prados, en Ortigueira; Borneiro, en Cabana de Bergantiños, y algunos estudiosos también incluyen el de Augas Santas, en Allariz, pero solo el lucense conserva la mitad de su bóveda. Es de origen minero, muy resguardado, y está muy alejado de los núcleos de población, circunstancia que facilitó que se conservase muy bien.
Los edificios de las saunas destacaban sobre las pallozas tanto por su construcción rectangular como por estar levantados en su totalidad con piedra. Constan de tres salas: la antecámara, la cámara de vaporización y el horno o fuente de calor, con forma de ábside y ocupando la cabecera.
En la sauna del castro de Castelón de Castañoso, en la parroquia de Pacios, se aprecia la parte circular del horno y sigue en pie un lateral de la bóveda que cubría las otras dos estancias, con un único punto de apoyo en el extremo del horno. Si falla esa piedra se cae todo, asegura Lugopatrimonio.
Un núcleo de ocho pallozas situado en un lugar estratégico y casi inexpugnable
Castelón es un castro pequeño, con unas ocho pallozas, pero fuertemente protegido, como todos los castros mineros. Castañoso, la aldea más próxima, está a una hora caminando y hasta hace dos años los viejos caminos de acceso estaban llenos de maleza, lo que facilitó que el castro se conservase excepcionalmente bien. Dos clérigos, Enrique López y José Argul, lo incluyeron en un libro con los 70 castros de A Fonsagrada que catalogaron hace 25 años. La Consellería de Cultura dispone de informes de los años 2008 y 2009.

Fuente: La Voz De Galicia
Texto: Benigno Lazaré
Imagenes: La Voz.es
Enviado: Xoan Barreiro.Lugo
Composición: Picapiedra

viernes, 14 de enero de 2011

La Cova das Choias. La minería del hierro en la Ribeira Sacra. Lemos. Lugo. Galicia

La Cova das Choias, uno de los parajes más singulares de la comarca de Lemos, es una cavidad natural que fue explotada como yacimiento minero. Tanto por su espectacularidad paisajística como por su interés histórico y natural, el lugar destaca como uno de los puntos de mayor atractivo del municipio de A Pobra do Brollón.
Para visitar la cueva hay que salir de A Pobra do Brollón por la carretera que lleva a A Ferreirúa y O Incio. En el kilómetro 11, a la derecha del vial, hay un desvío señalizado hacia la aldea de Biduedo, donde existió una ferrería que se alimentó del mineral de hierro extraído de la cueva. La casa de la ferrería y su capilla están a pocos metros de la pista asfaltada que lleva al pueblo. Hay que cruzar el río Cabe por un puente de hormigón y a los pocos metros la pista se bifurca, dando acceso a las viviendas de la aldea. En este punto hay que desviarse a la de la derecha, pasando por delante de una vivienda, para a continuación enlazar -a la altura de unos castaños de gran porte- con el antiguo camino que lleva directamente hasta la entrada de la mina.
El camino está señalizado y el recorrido, de dificultad baja, es de unos setecientos metros.La cavidad tiene unos 120 metros de longitud, por unos diez de ancho y treinta de alto. En su interior, a unos setenta metros de la entrada, se abre en la pared de la derecha una galería que da acceso al nivel inferior. Aquí se abren otras cinco nuevas galerías, una de ellas con salida al exterior, de las que se extrajo mineral en torno a los siglos XVI y XVII.

El acceso a esta zona ofrece algunas dificultades debidas a un ligero desnivel del terreno en su inicio y a lo resbaladizo del suelo, razones suficientes para extremar las precauciones. El resto de la cueva apenas ofrece dificultad, Solo es preciso ir equipados con un calzado adecuado y una buena linterna.

Fuente: La Voz de Galicia
Texto: F. Albo
Imagenes: Carlos Rueda

jueves, 15 de abril de 2010

Geoturismo en la Ribeira Sacra. Lugo. Galicia.

Un día más actualizamos el Mineral Digital con una noticia que nos llega de la vecina Galicia, el lanzamiento de una nueva ruta de geoturismo a traves de los accidentes geologicos de la Ribeira Sacra:
" Lanzan una ruta integrada por los espectaculares accidentes geológicos de esta zona .Campodola, un plegamiento con 500 millones de años de antigüedad, el valle glacial de Seara o el meandro Cabo do Mundo en el Miño son algunos de los parajes incluidos
La Ribeira Sacra es un pequeño universo de esa Galicia verde encantada que no deja de sorprender. Sus espectaculares accidentes geológicos, las singulares formaciones orográficas de su geografía, olvidados como potencial recurso, cobran ahora protagonismo de la mano del Grupo de Desarrollo Rural (GDR) Ribeira Sacra, con un proyecto para su promoción de cara al exterior y convertirlas en un atractivo turístico.
La idea del Grupo de Desarrollo Rural, en colaboración con el Instituto de Geología Isidro Parga Pondal, es trazar una ruta didáctico-turística que recoja los monumentos geológicos que se localizan en el área territorial de Ribeira Sacra. Ponerlos en valor y proyectarlos tanto en Galicia como en el exterior es el objetivo esencial del proyecto. La iniciativa se enmarca en un plan de cooperación interterritorial, denominado Museos Naturalmente, que desarrolla este grupo lucense, junto con otras entidades gestoras de planes Leader de la Unión Europea, pertenecientes a Portugal y las comunidades de Asturias, Castilla y León, Andalucía y Baleares.
La ruta, que ultima el Instituto Geológico Parga Pondal, se organiza en torno a cinco grandes áreas temáticas, como son la historia del Cañón del sil, las huellas de la Edad del Hielo, los recursos mineros y la historia geológica y paleontológica de este territorio del sur lucense, delimitado por el curso de los ríos Sil y Miño.
El plegamiento de Campodola, en el municipio de Quiroga, un paisaje de 500 millones de años de antigüedad, será uno de los hitos de la ruta; al igual que el valle glacial de Seara-Vieiros, también en tierras de Quiroga, lo mismo que el túnel de Montefurado, obra de ingenieria de los romanos para desviar el curso del Sil para extraer el oro que arrastraba. O cabo do Mundo, espectacular meandro que forma el río Miño entre Chantada y O Saviñao será otro alto de este singular itinerario, al igual que el meandro de A Cubela, en el Sil.
Aprovechar los museos existentes en esta zona es uno de los ejes básicos de este plan de cooperación para dar vida a proyectos de desarrollo socioeconómico vinculados a la conservación y divulgación del patrimonio medioambiental. En este caso las instalaciones museísticas que se incorporarán a la ruta serán el Centro del Vino de la Ribeira Sacra, en Monforte, y el centro de interpretación de la naturaleza que tendrá Quiroga."
Fuente: El Correo Gallego
Texto: Angel Arnaiz. Lugo
Imagenes: Avalon C.
Enviado: Txema Usoz
Composición: Picapiedra

viernes, 9 de abril de 2010

Mina de Magnesitas de Rubián. Lugo.Galicia.

Terminamos la semanuca en el Mineral Digital, con un articulo publicado enla Voz de Galicia sobre la mina de magnesitas de Rubián, hemos aprovechado este articulo para ilustrarlo con imagenes de las piezas conseguidas por un grupo de colegas gallegos en dicha mina:

"En la mina de Magnesitas de Rubián no hay jaula, ni vías, ni vagonetas. De toda la vieja iconografía minera apenas si quedan los túneles y los mineros con lámpara en el casco. Y, para eso, pocos. Mineros, porque galerías las hay a decenas. Los camiones que sacan el mineral de las entrañas del monte pueden hacer un recorrido de 2,5 kilómetros, aunque la tunelería supera los quince. El nuestro será más corto. Al fin y al cabo, en la mina no hay tanto que ver.
Bajamos hasta la entrada en un vehículo convencional, recorriendo los primeros años de explotación, a cielo abierto, que crearon el notable agujero por el que descendemos. Así será todo el recorrido: «Eso de la jaula es muy antiguo -explica Pedro Rodríguez, el director técnico de la mina-. Piense que por donde baja la gente tiene que subir el mineral. Las explotaciones modernas ya no son así» Camino de «los frentes», según la terminología minera, unas puertas de plástico se van abriendo al paso del vehículo, como las de un garaje. Sirven también para regular el circuito del aire, que recorre toda la mina. Las galerías son anchas (aunque nos tenemos que arrimar cuando sube uno de los enormes camiones, subcontratados) y con techos por encima de los tres metros. No hay traviesas ni refuerzos, solo fluorescentes que iluminan la galería principal. Nada de angosturas.
Primera parada: los palistas. Estamos en la cámara almacén, un enorme hueco donde cabría un edificio de cuatro pisos. Hemos descendido a doscientos metros de profundidad y la temperatura es de 14 grados. Constante en invierno y en verano. La que marca la montaña. Desde aquí, el mineral va a la planta de machaque, y luego, directamente al mercado. Todo lo que vemos, todo lo que hemos pisado en nuestro viaje, es magnesita. Una veta de catorce metros de espesor que lleva explotándose desde 1963 y que permite que la extracción se haga sin generar prácticamente ningún tipo de escombros. Todo lo que se arranca es vendible. No se tira nada.
Seguimos bajando, ahora a pie, por una bifurcación de la galería principal. Ya no hay más luz que la que generamos con las linternas, pero nos guiamos hacia un ruido infernal. Es el jumbo, una máquina gigantesca que horada la roca. Es todo lo que hace: taladrar con exactitud los puntos donde será instalado el explosivo. Con ella se encuentra el otro 25% del personal. Manejada por dos mineros, únicamente usa motor de combustión cuando se desplaza. Una vez cada dos días. El resto es un mecanismo hidráulico que perfora con un chorro de agua para no generar polvo.
En una galería adyacente están los artilleros. El tercer equipo. Se dedican en exclusiva a la colocación de explosivos y detonadores. Uno guía la pequeña grúa con un cesto desde la que el otro coloca el material. ¿Y el cuarto equipo? Los mecánicos, que últimamente se encuentran instalando una estación de bombeo que permita sacar con más agilidad los 150 litros por segundo que les arroja un manantial que se les vino encima hace unos meses. Y sanseacabó. Los mineros tienen horario de oficina, de siete de la mañana a dos de la tarde. La explotación se mueve al ritmo del mercado, bastante estable, por otra parte. Si hay menos demanda, se arranca menos. Entre 60.000 y 70.000 toneladas al año. Vamos, lo que se entiende por una verdadera mina."
Fuente: La Voz de Galicia.
Texto: Jorge Casanova.
Imagenes: Rodrigo Fresco, Rodrigo Fariña y Jorge Casanova.
Enviado: C.J.
Composición: Picapiedra.

martes, 6 de abril de 2010

De Cianitas y otras Cosas. Muras. Lugo. Galicia.

Hoy en el Mineral Digital os ofrecemos un yacimiento gallego, cortesía de nuestro colaborador y compañero Carlos J. Rodriguez, todo un placer publicar los articulos de Carlos en nuestro blog:

Descubrimiento. En el límite de los Concejos de Muras y Ourol, la carretera LU-540 transcurre hacia el sur a través de una zona de roca que muestra una litología esquistosa, con abundante agua discurriendo por las paredes (primavera-invierno), mostrándose como chorretones pardos puntuales de lo que aparentemente parecen costras recientes correspondientes a oxidaciones. Esto fue lo que me hizo curiosear en una ocasión, allá por 2001 o 2002. La primera incursión fue rápida, aprovechando un “descanso”, me paré 5 minutos mirando las paredes, buscando posibles sulfuros por las rocas desprendidas y llevándome algún cuarzo, pues parecía haber algo. Las muestras estaban muy sucias, de barrillo, y que tras un lavado y cepillado no ví más que roca esquistosa, algunas costras de supuesta Goethita, ocre rojo, y entre micas grisáceas del cuarzo unos cristalitos rectangulares (rotos) de color grisáceo a azul claro, duro. Ya dio que pensar. Al ser una zona frecuente de paso por mi trabajo, seguí parando en otras ocasiones, esta vez con maza y cincel, y fui dando con mejores filones de cuarzo con lo que resultó ser Cianita. Las siguientes incursiones llevarían por diferentes caminos, inspeccionando a ambas márgenes del río. Pero en una zona determinada del área, en unos filones de cuarzo aparecían unas costras finas de color amarillo dorado, pero demasiado amarillo para ser pirita, con un brillo sedoso, y algún pedazo visto a la lupa presentaba unos cristales aciculares muy finos entrelazados siguiendo cierta simetría y superpuestos a otras capas. Pensé en algún Anfibol, a saber, cualquier cosa, pero uno se hallaba limitado para ciertas analíticas caseras, y quedó un poco relegado en el olvido. Al final resultó ser Rutilo, que algunos reconocen como variedad Sagenita. No es que sea llamativo por el tamaño, pero sí por el color, el hábito y el simple hecho de ser gallego, ya que otros ejemplares gallegos que había visto eran de un color pardo rojizo, oscuro, o masivos. Y hasta el momento, por lo que sé y en este tamaño, sería la primera cita para Lugo y desconozco si lo es también en Galicia. Recientemente (2007) han realizado mejoras en la carretera, ampliando carriles y reduciendo curvas, pasando a ser competencia de la Xunta de Galicia, lo cual ha provocado nuevos cortes y limpieza de cunetas, y con ello nuevos filones al descubierto, con cianitas azules que invitan a sustraerlas. Respecto a la palabra de inicio, descubrimiento, no sé si yo seré el “descubridor”, ni me importa, no busco gloria ni medallas, pero hasta la fecha creo ser el único que ha ido contando cosas de esta zona en medios públicos, por eso, si alguno que se considerase el primero en haberlas descubierto y se siente ofendido por mi intrusión no es mi intención. Últimamente parecen existir ciertas susceptibilidades.

Geología. Tras el encuentro de las cianitas hubo que recurrir a la consulta del mapa geológico correspondiente. La zona en concreto se sitúa en el límite de los Concejos de Muras y Ourol, separados por el río Xestosa, pero cuya mayor representación tiene lugar en el Concejo de Muras. Corresponde a unos niveles precámbricos de esquistos, ubicado a la derecha de la Falla de Viveiro y al oeste del complejo granítico (granodiorita precoz), causante del metamorfismo. Son rocas oscuras, esquistos y micaesquistos correspondientes a la serie de Villalba, de tonalidades pardas en zonas expuestas debido a los óxidos ferrosos, precipitados por aguas de escorrentía (la zona es rica en acuíferos). En mano son de tonos grisáceos y/o verdosos, oscuros. Se hallan filones de cuarzo ondulantes y buzamiento oblicuo (en torno a 45º) atravesando la roca. Como minerales principales de la roca encajante Biotita, Plagioclasa, y en ocasiones Cloritoide. Según el mapa, a nivel metamorfismo, la zona corresponde con la isograda de la Andalucita, pero no encontré nada destacable de este mineral en la zona próxima con el granito; mientras que las isogradas de Cianita que corresponden a esta litología aparecen a bastantes kilómetros al Norte.

Paragénesis:

Pirita. Aparece en cristales submilimétricos, en los filones de cuarzo acompañando a la cianita. No es digna de coleccionismo salvo casos de micromounts o interés científico. Goethita. Aparece masivo, de color rojo, cereza y pardo, éste último mayoritario, formando finas capas hasta costras de 5 a 15 mm, y siempre se localizan en la roca esquistosa donde se encajan los filones de cuarzo. Probablemente su presencia sea consecuencia de la oxidación de la pirita gracias a las aguas que atraviesan la roca. Cianita. Sin duda es el mineral notable del yacimiento. Los ejemplares se encuentran frecuentemente formando abanicos, inmersos en filones de cuarzo, en ocasiones acompañados de mica, a partir de la cual se han desarrollado por efecto del metamorfismo. Los ejemplares individuales son más escasos, pero estéticos al estar incluidos en el cuarzo blanco. A veces pueden encontrarse masas de mica que se ve como hacia uno de los extremos va conformando láminas ordenadas para terminar en un cristal mal definido de cianita. El color en fresco es azul claro, pero cuando los ejemplares se hallan superficiales, cercanos a la intemperie, se muestran de color blanquecino o amarillento, sin brillo. Los tamaños pueden oscilar entre los 3 y los 13 cm de longitud, en grupos de hasta 30 cm. Rutilo. Aparece cristalizado como finas agujas, entrecruzadas (Sagenita), de color dorado, milimétricos. Estos cristales se agrupan en finas láminas superpuestas entre pequeñas fisuras del cuarzo, a veces acompañando a la cianita. Estas láminas pueden tener a nivel macroscópico de 2 a 10 mm. Tamaño considerable para la especie y la región. Interesante a nivel coleccionismo. Más raro, sólo los encontré en un punto concreto.

Cuarzo. Los filones de cuarzo son masivos y de aparecer alguna pequeña geoda, que las hay, los cristales suelen se submilimétricos, con escaso interés coleccionista.

Grafito. En pequeños huecos donde se entrecruzan cristales de cianita o en los esquistos pueden aparecer masas pulverulentas de grafito, pero de escaso tamaño, así como en las capas de la roca esquistosa. Su presencia es escasa y reconocible en roca fresca.

A pesar de conocer la zona desde hace años, haber comentado algo en Rocas de Galicia o citas en la web de Julio Martínez, este tema lo inicié en febrero de 2009, contaba colgarlo cuanto antes pero las cosas se me complicaron y hay preferencias en esta vida. En contra de mis ideas, que quería exponerlo para todos, cometí una “torpeza”. Se lo conté a dos personas a inicios de ese año, pues contaba divulgarlo de forma general como dije. De hecho, las fotos in situ que se muestran las tenía del año 2008, ejemplares que dejé en su sitio salvo un pedazo de cuarzo de 1 kg que recogí y luego regalé a Rodrigo. El resto allí quedó. Las fotos del yacimiento corresponden a la trinchera que sita en el Concejo de Ourol, pero se repite mayoritariamente en el Concejo de Muras, a donde pertenecen los ejemplares fotografiados en estudio casero. Como se puede ver la fotografía no es lo mío.

Antes del verano 2009 una de las personas me llamó y me comentó que allí no había nada; me extraño, pues allí quedaba más que bastante para uno y sus amigos. Cuando pasé de nuevo me paré y efectivamente aquellos filones de cuarzo (los de las fotos) habían sido “desalojados” del talud. Quedaban filones por encima de los 2 metros del talud, vertical, pero no veo yo una buena situación si por casualidad pasa la Guardia Civil. Una cosa es coger unos tropezones que uno puede decir están sueltos en plena cuneta andando por la zona, pero intentar acceder con unas escaleras … eso podría provocar accidentes al despistar a los conductores al pasar en plena curva (encima peligrosa). No diréis que llamaría la atención de conductores.

Luego me enteré (según se me comentó de forma fortuita) que la otra persona había sido uno de los que desalojaron ese material. Sospechaba, si sólo yo sabía del sitio y llevaba así años, y uno de los 2 lo encontró vacío … no hay que ser muy inteligente. Yo no lo he visto, comento lo que se me ha dicho y que más o menos encaja. Yo soy de los que cojo para mí (escojo 1 o 2 piezas) y el resto las regalo a los amigos. No intercambio. ¿Qué preciso dar unas piezas a unas personas?, voy, me paro y cojo unas piezas para cada uno. Algunos arrasan, no sé si con mentalidad almacenista, comerciante (venta o trueque). Hombre, para eso ya lo hubiese hecho yo, me callaba y no lo hice. Pero desde luego estamos en un país libre, esa zona era pública y no tengo mucho más que decir. Pero me molesta que uno diga un sitio, ya sin mentalidad de arrase, y otros hagan lo que yo no haría. Y no penséis que gente que actúa de esta manera intercambian información, o la aportan por el mundillo digital. No. He buscado pero nada de nada. Ya que habían arrasado lo fácil podrían haberlo comentado públicamente, informando al resto como se les informó previamente, pero ni eso. Ese es el riesgo. Me molestan ciertas actitudes y aptitudes. Actitud: toma de postura global de un sujeto respecto a un objeto dado o una situación determinada. Aptitud: idoneidad para ejercer un empleo o cargo (en este caso de confianza). Para que quede claro. Esto es lo que cada vez me echa hacia atrás a la hora de compartir. Y no es la primera vez; hechos que hacen a uno más reticente a aparecer por este mundillo

Resultado: que al final me dedico a lo mío y punto. Este tema era algo que tenía pendiente con Pablo. Cuando pueda ir a por pedruscos iré pero sin soltar ya nada de información, y de hacerlo será para decir que en determinado pueblo o concejo ha salido esto o aquello. Por lo menos no debo nada a nadie en sentido informativo privado o personalizado (salvo un par de casos, pero por insistencia del informante, que yo no busco esta información), lo que encuentro es por mí mismo o por las fuentes bibliográficas, que ahí están para todos en igualdad de condiciones. Son temas peliagudos, que no gustan por los foros, donde campa (cínicamente) el buen rollo. Eran temas que uno pensó exponer hace tiempo y que ha venido aflorar en este momento. Más que un embarazo. Ya veis, casi un año después. Saludos a los buenos coleccionistas, que deben ser pocos visto lo visto en la red.


Texto e imagenes: Carlos J. Rodriguez. Santiago de Compostela. A Coruña.

jueves, 12 de marzo de 2009

Minas de Todrigo. A Pobra do Brollón. Lugo. Galicia

Una tala de pinos practicada recientemente en un monte comunal del municipio de A Pobra do Brollón puso al descubierto un episodio casi olvidado de la historia minera de la montaña lucense. La corta, llevada a cabo con el fin de vender la madera, permitió localizar las entradas de las antiguas minas de hierro de Todrigo, que permanecían tapadas por la vegetación desde los años 50, aunque bastantes vecinos de la zona recordaban su ubicación con mayor o menor exactitud.
El hallazgo estuvo a punto de provocar un accidente, ya que al dueño de la empresa que realizó la tala le faltó poco para caer por un pozo de respiración de la mina, un socavón de varios metros de profundidad que estaba casi totalmente oculto por la maleza. En la zona se localizaron otros dos respiraderos de este tipo. Además de estas aberturas auxiliares, los vecinos han encontrado cuatro bocas de acceso a las galerías de la mina, situadas en diferentes puntos del monte Penido, a escasa distancia unas de otras. Tres de ellas están en la margen izquierda del río Loureiro -a diferentes alturas de la ladera- y la cuarta, en la margen derecha.
Las minas de Todrigo se explotaron en el siglo XIX para abastecer de mineral de hierro a la antigua ferrería de Loureiro -de la que aún se conservan unas importantes ruinas-, una de las numerosas fábricas artesanales de hierro que funcionaron antaño en la montaña lucense y que desaparecieron a finales de esa centuria ante la fuerte competencia de los altos hornos vascos. Este yacimiento debió de tener un carácter secundario, ya que la ferrería de Loureiro se abasteció sobre todo de las minas de A Veneira de Roques, más importantes que las de Todrigo. El transporte del mineral se hacía a lomos de mulos por un sendero que une la mina con la ferrería y por el que difícilmente podrían circular los carros debido a lo empinado del terreno.
En los años 50, varios vecinos de la zona fueron contratados durante unos días por una empresa -al parecer alemana- para efectuar unas catas en las viejas minas, pero el filón no resultó ser suficientemente rentable como para reabrir la explotación. Las minas cayeron otra vez en el olvido. Hoy en día -tomando las debidas precauciones- podrían suponer un importante atractivo para el senderismo. El lugar donde se encuentran solo es accesible a pie o en todoterreno.
Texto: Francisco Albo. (La Voz de Galicia).
Fotografías: Carlos Rueda
Enviado por: Carlos J. Rodriguez
 
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