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miércoles, 24 de julio de 2013

Restaurada la chimenea de la mina Esmeralda. Aldea Moret. Caceres.


Ya sin andamios y completamente vallada es la imagen que presenta la mina de la Esmeralda, en el poblado minero de Aldea Moret. Hace tres meses el BBVA, que tiene propiedades en la zona, inició la rehabilitación de la chimenea de la misma, por un presupuesto de 65.000 euros. Tras los trabajos, se ha vallado para protegerla y evitar que se sucedan más deterioros.
La restauración fue solicitada por la dirección general del Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura. El ayuntamiento también abrió un expediente por el mal estado en el que se encontraba la mina, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) desde hace dos años, al igual que el resto de los edificios del poblado minero. Según explicaron los técnicos, el deterioro no suponía un riesgo de derrumbe.

El proyecto de rehabilitación y conservación fue redactado por la empresa ARC Arquitectura. Lo han elaborado los arquitectos Eduardo Reveriego y Antonio Ibarra, quienes explicaron a este diario al comenzar los trabajos, que la actuación consistía en el refuerzo y recuperación de la chimenea mediante el uso del mismo tipo de mortero y ladrillo que se utilizó para su ejecución. Las obras han sido ejecutadas por la empresa Restaura, que es la misma que se encargó de la rehabilitación del santuario de la Virgen de la Montaña.
La mina de la Esmeralda obtuvo la concesión como mina de fosfatos en 1878. De su chimenea destaca que es la única que se conserva de los viejos hornos y la única que mantiene las torres de acero de las instalaciones que abastecían de agua a Cáceres.

Fuente: El Periódico de Extremadura
Texto: Sira Rumbo
Imágenes: Jose Manuel Rubio, Caceres natural.
Enviado: Pedro Asensi. Caceres.
Composición: Picapiedra



martes, 9 de julio de 2013

La desaparición del castillete de la Mina Mineralogía, El Molar. Tarragona


El Mineral Digital de hoy lo dedicamos a la extraña desaparición de un elemento del Patrimonio Histórico Minero de Cataluña, el castillete del pozo de la Mina Mineralogía.
En una excursión reciente de aficionados del Grupo Mineralógico Catalán (GMC) a esta mina, pudieron comprobar que el antiguo castillete ya no estaba en su lugar, tras el interés de algunos de sus miembros por saber que había sido de él, y la falta de noticias y documentos que atestigüen que se ha procedido a su traslado, como ya ocurrió en el pasado con el castillete de la Mina Renania, situado hoy en la entrada de la Mina Museo Eugenia de Bellmunt, el temor general es que que el castillete de la Mineralogía haya sido robado.
                                                                                    El castillete en el 2010
Se ha consultado a aficionados y profesionales del mundillo, así como a expertos en el patrimonio minero catalán, nadie sabe nada de un posible traslado y para muchos esta es la primera noticia de que este castillete no esté en su lugar.
                                                                   La mina sin el castillete, Julio del 2013
El aumento del precio del mineral de hierro, ha sido el causante de los robos de patrimonio minero, castilletes y otras instalaciones mineras a lo largo de todo el país han sufrido los cortes a radial de los ladrones, quienes han desmontado uno por uno castilletes similares en otras zonas. La falta de vigilancia y el abandono a que se ve sometido el patrimonio minero deja este en manos de cualquiera que desee desmontarlo y venderlo. Si este fuera el caso del castillete que nos ocupa, y mucho nos tememos que así sea, se trataría de una desaparición lamentable y que podría haberse evitado, algo ya irrecuperable.

Si alguna persona que lea este articulo supiera o pudiera dar datos de adonde ha ido a parar este elemento patrimonial, puede ponerse en contacto con este blog en el mail: mineraldigital@gmail.com

Texto y composición: Picapiedra
Enviado: Jorgina Jordá.
Imagenes: Agustí Asensi. Santa Coloma de Cervelló.

sábado, 18 de agosto de 2012

Expolio de 78.000 kg de raíles del tren minero de Riotinto. Huelva

Agentes del Equipo de Policía Judicial de Valverde del Camino, pertenecientes a la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, han detenido a cuatro hombres dentro de la operación denominada 'Raíles' para frenar el expolio al tren minero de Riotinto y ha recuperado 25.000 kilos de tramos metálicos pertenecientes al trazado objeto de protección histórica.

Según ha informado el Instituto Armado en una nota, en el transcurso de la investigación que se ha llevado a cabo, los agentes de la Guardia Civil detectaron que se habían llegado a sustraer unos 78.000 kilos de hierro, que posteriormente fue vendidos al peso. De esta cantidad, han sido recuperados por los agentes 25.000 kilos, parte de ellos en una nave de almacenaje que los detenidos habían alquilado en La Palma del Condado, y que fue registrada con autorización del Juzgado de Instrucción.

Los detenidos son G.D., de 23 años de edad, vecino de Bollullos del Condado; G.C.A., de 30 años de edad, vecino de Pilas (Sevilla); I.E.C., de 26 años de edad, vecino de Almonte; y I.I., de 37 años de edad, con último domicilio en Ávila; todos ellos de nacionalidad rumana, como presuntos autores de un delito de hurto agravado, además de otros relacionados con la falsedad documental, estafa y asociación ilícita.

En este operativo, también ha sido imputado J.M.M., de 36 años de edad, vecino de Sevilla y de nacionalidad española, como presunto colaborador necesario para la perpetración de los delitos reseñados anteriormente.

Los agentes de la Guardia Civil iniciaron la denominada operación 'Raíles' después de que se tuvieran noticias sobre los continuos hurtos de vías del antiguo trazado del tren minero, declarado patrimonio histórico de Andalucía por la Administración Autonómica. En las inspecciones oculares que se fueron realizando, los agentes comprobaron cómo estaban desapareciendo "de forma continua" los tramos de vías que aún subsisten en el trazado férreo.

De este modo, en el lugar se podía observar que "se estaba utilizando un soplete para cortar los raíles en tramos los suficientemente pequeños como para ser transportados".

El ciudadano español involucrado en los hechos, era quien alquilaba bajo su nombre los vehículos utilizados por los autores materiales para transportar la mercancía hasta la nave industrial y de aquí a la empresa tratadora de residuos. Dos furgonetas y un remolquen fueron intervenidos durante la práctica de este registro, además de las herramientas utilizadas para cortar el metal.

Los raíles sustraídos, eran introducidos en el mercado legal bajo documentos falsos elaborados por los ahora detenidos con el objeto de confundir a las empresas del sector de residuos que aceptaban el material como si fueran de lícita procedencia.

La Guardia Civil ha instruido las correspondientes diligencias que, en unión de los detenidos, han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción 2 de Valverde del Camino.

Fuente, texto e imagen: Europa Press

Composición: Picapiedra

jueves, 9 de agosto de 2012

Visitas guiadas a la cantera de yeso de Sotoca de Tajo. Guadalajara.

La Concejalía de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Cifuentes está desarrollando durante el primer semestre de 2012 la primera parte del proyecto “Conoce tu patrimonio”, jornadas sobre la cultura y el patrimonio de Cifuentes y sus pedanías.


Por medio de estas actividades, que dieron comienzo el sábado 25 de febrero en Gárgoles de Arriba finalizarán el sábado 11 de agosto con la visita turística a Sotoca de Tajo, se pretende promover la gestión, conservación y el uso público sostenible del patrimonio cultural y natural de Cifuentes y sus pedanías. De este modo, los cuartos sábados de cada mes se realizará una visita turística guiada a varias pedanías de Cifuentes.

El sábado, 11 de agosto, las actividades darán comienzo a las 9,00 horas en la Plaza Mayor de Cifuentes o a las 9,30 horas en la Plaza Mayor de Sotoca de Tajo.


Durante esta jornada, los participantes podrán visitar la cantera de yeso y los hornos utilizados desde la Edad Media para la obtención de esta materia. Los asistentes sabrán qué relación que tiene Sotoca de Tajo con la Villa Romana de Gárgoles de Arriba, además Luisa Alcázar, arqueóloga y responsable de la oficina de Turismo de Cifuentes junto con el arqueólogo cifontino Enrique Díaz informarán a los participantes cuál es el asentamiento humano más antiguo en el entorno de Sotoca de Tajo, qué santo murió en este pueblo, el origen del nombre del pueblo, la Cueva de los Moros, su flora y las tumbas antropomorfas entre otras muchas curiosidades.

El Alcalde de Cifuentes, José Luis Tenorio destaca la importancia del turismo cultural rural ”El turismo cultural juega un papel muy importante para dar a conocer, preservar y disfrutar el patrimonio cultural y turístico de cada pueblo y en él se interrelacionan tres elementos -patrimonio, turismo y cultura- que son difíciles de equilibrar.

Fuente y Texto: GuadaQué

Imagenes: Juanan, Tiradecontacto.net

Enviado: Pedro Francisco Ruiz. Guadalajara

Composición: Picapiedra

lunes, 6 de agosto de 2012

El poblado minero de Aldea Moret, un BIC en ruinas. Caceres.

El poblado minero logró hace quince meses la máxima protección al ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC). De este modo, el 20 de mayo de 2011 entró en la élite de los 270 monumentos extremeños con requisitos muy especiales de conservación: no puede realizarse una sola reforma sin el visto bueno administrativo, y cualquier daño acarrea elevadas multas que van de 60.000 euros hasta 1,2 millones. Para hacerse una idea, la Ciudad Monumental o Maltravieso tienen la misma protección. Por ello sorprende que el viejo poblado siga como antes, en decadencia a marchas forzadas. El vandalismo y el expolio están acabando con edificios enteros y amenazan con borrar los que perviven, la mayoría en ruinas. Es más, los vecinos aún pagan el alumbrado público y carecen de servicios de limpieza, poda o incluso alcantarillado.

Poco queda del esplendor de aquellas 119 construcciones y 12 pozos que llegó a tener el entramado de la mina de fosfatos desde 1860: galerías, factorías, almacenes, grandes viviendas ajardinadas, oficinas, el malacate... Basta con dar un paseo por el poblado para comprobar que los edificios se vienen abajo, la maleza lo inunda todo y hay más graffitis que puertas o ventanas, la gran mayoría robadas, al igual que los elementos de hierro o madera (viejas instalaciones, cables, artesonados, vigas...). Las aceras rotas, los árboles descuidados y las calles de tierra son solo atisbos del que fue el primer pueblo extremeño con planeamiento urbanístico en el siglo XIX. Además, ha empeorado en el último año.

Existe incluso un peligro evidente, porque los tejados de las casas se caen literalmente y los suelos están cubiertos con montones de escombros y basuras. Los vecinos de la barriada no entienden aún para qué ha servido el título de BIC: la falta de protección y conservación es la misma, solo que cada vez queda menos que proteger o conservar. Comprenden que la crisis impida poner en marcha la rehabilitación de la zona, un objetivo que fue precisamente el que motivó que se iniciara el largo camino hasta obtener el título de BIC. También comprenden que acaban de realizarse desembolsos millonarios en las grandes naves mineras del entorno --Embarcadero y Garaje 2.0--. Pero echan de menos medidas que como poco frenen el ocaso del poblado, ahora incluido entre las 16 joyas patrimoniales de Cáceres.

Las carencias van más allá. Este viejo poblado no dispone de servicios públicos. Antes parecía lógico al pertenecer a Río Tinto, pero desde hace unos años es propiedad de la Junta de Extremadura (70%) y Placonsa (30%) en proindiviso. Además tiene el rango de BIC, un título que otorga automáticamente la consideración de dominio público. Pese a ello, las doce familias de la zona, ligadas antaño a la mina, todavía pagan del orden de 1.600 euros mensuales por el alumbrado de las calles, con luz industrial, según explica Francisco Luis López-Naharro, presidente de la asociación vecinal. Las líneas están muy viejas, hay cables pelados y los vecinos no encuentran siquiera bombillas de 125 voltios porque ellos mismos se encargan del mantenimiento.

Tampoco acude ningún barrendero ni hay bacheo, de modo que las familias se encargan de mantener las calles más o menos firmes y limpias. "Han pasado camiones de obra que han destrozado las antiguas atarjeas de ladrillos, y las hemos reparado nosotros", explica el presidente. Y es que el alcantarillado no pertenece a la red pública, ni los árboles reciben los cuidados necesarios. "Los hemos podado esta primavera porque se nos venían las líneas de luz abajo. Algunos son peligrosos y uno ha hecho un agujero en una cochera", relata.

En cambio, el desbroce sí ha llegado este año al poblado. El viejo parque minero también se ha recuperado, aunque no tiene nada que ver con el original. "Las máquinas enterraron las especies autóctonas y yo trato de conservar una amplia colección en mi jardín como recuerdo de aquella frondosidad", indica López-Naharro.

Asimismo, lo vecinos velan por la seguridad de las viejas casas evitando que sean ocupadas, "porque además se cae el tejado encima". En definitiva, son conscientes de que los tiempos actuales no están para solicitar nada a las administraciones, "pero al menos deberían tener el poblado limpio, en condiciones, con las parcelas valladas y las casas viejas tapiadas", señalan.

Y todo para evitar que desaparezcan más vestigios de la vieja mina, que ya no es ni la sombra de lo que fue. Solo tres de las 119 construcciones se han rehabilitado: almacén de superfosfatos (Garaje 2.0), Embarcadero y pozo La Abundancia (Centro de Interpretación de la Mina). Muchas otras han desaparecido en los últimos 30 años sin dejar rastro pese a sus grandes dimensiones: la fábrica de ácidos, la nave de madera que servía de almacén de abonos, el puente del Embarcadero, el botiquín, los pozos Demasía o San Eugenio, los estanques de lixiviación, las instalaciones de electrólisis, el chapero, las oficinas, las escuelas, el cine-comedor, el gran almacén general, la carpintería, la plomería o el refugio. Las estructuras que sobreviven están en ruinas: la piscina, el laboratorio, los hornos, la casa del administrador, la Fosa o el acceso a algunos pozos.

Precisamente, y para evitar la desaparición de todos los restos de la arqueología minera, el Ministerio de Cultura se comprometió en enero de 2008 con el Ayuntamiento de Cáceres a incluir al poblado en su plan especial de recuperación de áreas industriales y financiar su rehabilitación, pero exigió que antes fuera declarado como BIC. El proceso se dilató y la apertura del expediente no se produjo hasta febrero de 2010. Quince meses después, en mayo de 2011, llegó el reconocimiento, avalado por informes y estudios de técnicos de la Junta y de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes.

Hace un año, el ayuntamiento anunció que recordaría al Ministerio de Cultura su compromiso, comenzando por la redacción de un plan director que aclare qué se debe recuperar, cómo y en cuántas fases, además de rehabilitar el edificio de La Fosa, el único de los grandes centros mineros en ruinas tras la reforma del Embarcadero, el Garaje 2.0 y el pozo Abundancia. A día de hoy todo sigue igual, incluso peor, a la espera de que tantos trámites y documentos tengan por fin un eco real en el poblado.

Fuente: El Periodico de Caceres

Texto: Lola Luceño

Imagenes: Sobre la tierra.com y Patrimonio Industrial Arquitectónico

Enviado: Fernando Robledo. Extremadura.

sábado, 7 de julio de 2012

Derribo y expolio del castillete de la Mina San Simón. La Unión.

Un nuevo atentado contra el patrimonio de arqueología industrial se ha vuelto a producir en la Sierra Minera de Cartagena-La Unión, más concretamente en el paraje de La Parreta cerca de Alumbres.

Se ha perpetrado un salvaje acto de vandalismo que ha ocasionado el derribo del castillete de madera de cuatro patas de la Mina San Simón para proceder al robo de las poleas metálicas y otros elementos metálicos como las ruedas de dos zorrillos-vagonetas existentes en el muelle de carga que conservaba esta mina. Se trataba de uno de los castilletes mejor conservados y más antiguos del área minera y que presentaba la singularidad de poseer el muelle de carga con los antiguos zorrillos-vagoneta cuyo contenido de mineral descargaba a una tolva cercana edificada en ladrillo macizo que es la única estructura que se conserva en pie (a modo de anécdota, la revista Bocamina realizó hace unos años un especial sobre la Sierra Minera de Cartagena-La Unión y su imagen de portada era este precioso castillete de la Mina San Simón). Hay que recordar que buena parte de la Sierra Minera de Cartagena-La Unión ha sido declarada Bien de Interés Cultural como Paisaje Histórico. Entre los elementos característicos de este paisaje los castilletes suponen inmuebles de especial interés por resultar símbolos emblemáticos de la zona minera.
La destrucción y expolio del patrimonio cultural minero-industrial es por desgracia moneda común desde hace años, pero también hay que resaltar que se habían producido caídas de algunos castilletes en los últimos tiempos pero atentados de esta magnitud hacía tiempo que no se producían. En este caso hablamos de que se ha derribado el castillete a propósito para expoliar las piezas metálicas para su presumible venta como chatarra. Entre los restos desplomados del castillete no solo no se encuentran las poleas y otras piezas metálicas (que han sido robadas), sino que hay signos evidentes de que se han arrancado y expoliado utilizando para esa labor bloques del antiguo brocal del pozo a modo de palanca. Estamos sin duda ante un acto intolerable, un atentado contra todos, pues los restos patrimoniales que nos cuentan la historia y la importancia de una actividad como la minería nos pertenecen a todos y a todos nos debería entristecer que se sigan produciendo actos vandálicos como este que están acabando con el rico patrimonio cultural de nuestra Sierra Minera.

Fuente: La Gaceta de Cartagonova

Texto e Imagenes: K-Pa

Enviado: Luis Torio. Murcia

Composición: Picapiedra

miércoles, 9 de mayo de 2012

Minería prehistórica en "Sa Mitja Lluna". Islas Baleares

Un equipo de arqueólogos formado por Bartomeu Salvà, Bartomeu Llull, Laura Perelló -miembros de Grup de Recerca Arqueobalear de la UIB- y Mark Hunt, de la Universidad de Sevilla, han finalizado recientemente la primera campaña de excavaciones en la mina prehistórica de Sa Mitja Lluna, en la Illa d’en Colom.

Los trabajos se han centrado en la realización de seis sondeos en la escombrera número 1, en cuya superficie se habían detectado restos de mazas de mineros de época prehistórica, según ha informado la arqueóloga Laura Perelló.

La gran cantidad de escombros encontrados en la mina prehistórica de Sa Mitja Lluna revela la prolífica actividad que los mineros menorquines realizaron hace más de 3.000 años para explotar el yacimiento de cobre de la Illa d’en Colom.

Los sondeos realizados por el equipo de científicos permite constatar que los menorquines prehistóricos rompían la veta de mineral a golpes de maza, herramienta que en este caso consistía en los denominados popularmente “macs de la mar” recogidos en la playa. Según Perelló, algunos de estos cantos rodados “presentan unos retoques para engastar un mango de madera que sujetaban con una cuerda y, además, las roturas a consecuencia de su utilización como percutor”.

Algunas de estas mazas se caracterizan por sus dimensiones, como es el caso de una de ellas “con unas medidas de 30 por 20 centímetros y cuyo peso supera los 15 kilos, que no presenta indicios de haber sido manipulada para habilitarle un mango que facilitase su uso en la actividad minera”. Precisamente, esta maza ha sido localizada sobre una veta del mineral en el último sondeo efectuado en una zona próxima al mar.

Perelló ha señalado que la campaña de excavaciones ha permitido recoger materiales que serán objetos de dataciones mediante el carbono 14, lo que permitirá acotar la cronología de la explotación de Sa Mitja Lluna, cuyo interés científico radica en que se trata del primer yacimiento de cobre conocido en Balears que fue explotado en tiempos prehistóricos.

La arqueóloga ha precisado que “las mazas y los pequeños fragmentos de cerámica localizados ofrecen una horquilla cronológica muy amplia por lo que habrá que esperar a los resultados de la datación radiocarbónica, aunque seguramente coincidirá con los análisis efectuados en materiales encontrados en la escombrera número 2, que se remontan al segundo milenio antes de Cristo”.

Perelló confía en que las excavaciones de la mina prehistórica de Sa Mitja Lluna puedan continuarse el próximo año, debido al carácter excepcional de este yacimiento, “lo que permitiría avanzar en una línea de investigación totalmente inexplorada en Balears y, además, conocer aspectos de las sociedades prerromanas menorquinas que hasta ahora se desconocían totalmente”.

De hecho, la arqueóloga asegura que “los resultados de la intervención del pasado mes, aún en su mayoría por procesar, demuestran que estamos ante un yacimiento que promete proporcionar una información muy sustanciosa”.

La mina de Sa Mitja Lluna está ubicada en la costa este de la Illa d’en Colom y, según asegura Perelló, “este yacimiento arqueológico es excepcional a causa de su buena conservación, sin duda por su localización en una isla tan poco habitada, que la ha preservado de una actividad antrópica excesiva”.

Aún así, la arqueóloga recuerda que en la Illa d’en Colom se realizaron varios intentos de explotación en época contemporánea, “sabemos que se intentaron explotar minerales de zinc y cobre en la zona sur de la isla, cerca de Es Bou i Sa Vaca.

La mayoría de estas iniciativas fueron llevadas a cabo por La Maquinista Naval a principios del siglo XX y los nombres más conocidos de la mina fueron Nuevo Siglo, la Renovada o la Constancia”.

Además, Perelló señala que las últimas solicitudes, también para explotar zinc, las realizó el propietario de la Illa d’en Colom, Antoni Roca y Vàrez, en los años 1915 y 1923 con los nombres de La Paloma y Blendífera.

Fuente: Diario de Mallorca

Texto: Toni Seguí. Maó.

Imagenes: Arqueobalear y Jose Mitjalluna Fotoblog

Enviado: Susana Perelló. Menorca

Composición: Picapiedra

lunes, 30 de abril de 2012

La inauguración del Museo de Mineralogía de Barruecopardo envuelta en la polémica. Salamanca



El Museo de Minerología de Barruecopardo (Salamanca) abrirá sus puertas este puente para que los visitantes puedan conocer la historia y las vivencias de las explotaciones mineras de la zona.
Esta nueva infraestructura se ha financiado con un presupuesto de 80.000 euros, de los que 45.000 han sido sufragados por la Junta de Castilla y León y otros 32.000 por fondos europeos para el equipamiento del inmueble.
Según ha explicado el alcalde de Barruecopardo, Jesús María Ortíz, estas dependencias servirán para mostrar lo que ha sido y lo que puede ser, si se reabren las explotaciones, una zona minera en la que se extraía wolframio durante el pasado siglo XX.
El museo recoge minerales de la comarca, que se exhiben en tres salas y un patio exterior. También se pueden ver paneles expositivos, herramientas y distintos objetos que sirven para "rendir homenaje" a la minería.
Además, los visitantes podrán ver diferentes creaciones audiovisuales sobre las extracciones, que comenzaron en la segunda década del pasado siglo XX. Desde entonces, se utilizó con fines armamentísticos en los distintos conflictos bélicos que marcaron la historia reciente.
Según la información facilitada, los primeros en utilizar las minas fueron los alemanes, que cesaron tras la primera guerra mundial y no fue hasta la segunda guerra cuando se recuperó la actividad.
La empresa Coto Minero Merladet fue la que continuó en la última época de extracción y cerró sus puertas en 1982, afectando a 117 trabajadores que acudían diariamente a las instalaciones y que se quedaron sin trabajo.

EL PSOE asegura que Jesús María Ortiz manifiesta que el presupuesto de este museo es de 80.000 euros, cuando lo que se va a gastar en él sobrepasa como poco los 110.000 euros de dinero público.
El alcalde, obsesionado, empecinado y preocupado por hacerse la foto de la inauguración del museo el día de la feria de San Felipe pide un crédito puente de 32.000 euros, que pagarán todos los vecinos de Barruecopardo, para poder tener terminado el proyecto ese día.
El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Barruecopardo considera que el alcalde de la localidad, el popular Jesús María Ortiz, vuelve a faltar a la verdad y engañar a los vecinos cuando afirma que el proyecto del Museo de la Mineralogía va a costar 80.000 euros.
Según datos a los que han tenido acceso los concejales socialistas, este proyecto, que será pagado con dinero de todos los ciudadanos, le costará como poco y de momento a las arcas públicas más de 110.000 euros, una cantidad que en los tiempos que corren, recortes en la sanidad y en la educación públicas, con la situación y la cantidad de necesidades por las que atraviesa el municipio, bien se podría dedicar a otras cuestiones mucho más urgentes.
Por si esto fuera poco, el equipo de gobierno municipal del PP en solitario, con Jesús María Ortiz al frente, aprobó en el último Pleno la decisión de solicitar un crédito puente de 32.000 euros para acabar las obras de forma inmediata debido a que la subvención que tiene concedida ADEZOS para la realización de este proyecto no será efectiva hasta que se presenten la facturas una vez finalizado el mismo.
La petición de este crédito, cuyos intereses terminarán pagando todos los vecinos de Barruecopardo, cuenta con la oposición del Grupo Municipal Socialista ya que el proyecto del Museo de la Mineralogía no es un proyecto prioritario, urgente o cuyas obras requieran una finalización inmediata, y mucho más cuando la gestión de gobierno del señor Jesús María Ortiz está llevando al Ayuntamiento a la bancarrota y a no pagar a los proveedores.
Para los socialistas, este hecho, la petición de un crédito puente con el fin de acabar de forma inmediata las obras del museo de la Mineralogía constituye todo un insulto a la inteligencia de los vecinos de Barruecopardo, y un nuevo despilfarro innecesario de un dinero que provocará otro saqueo más a los bolsillos de todos ellos, que son en definitiva, quienes terminarán pagando este nuevo capricho del alcalde. Un capricho motivado por la obsesión y el empecinamiento que el señor Jesús María Ortiz tiene por inaugurar dicho proyecto el día 1 de Mayo, coincidiendo con la celebración de la Feria de San Felipe, cueste lo que cueste. Una vez más, y ya son muchas, el señor Jesús María Ortiz piensa y se preocupa por la foto, en vez de resolver y ocuparse de los verdaderos problemas de los vecinos de Barruecopardo.

Fuente y Textos: Agencia EFE
Imagenes: Lainformación y Arribes.net
Enviado: Jesús Mansilla. Salamanca
Composición: Picapiedra

jueves, 12 de abril de 2012

El patrimonio minero abandonado: Minas del Horcajo, Valle de Alcudia. Ciudad Real.

El abandono de muchas de las minas explotadas en diferentes épocas especialmente desde la mitad del siglo XIX hasta las décadas finales del siglo XX ha generado paisajes de zonas abandonadas con grandes escombreras, a menudo peligrosas como contaminantes, zonas residenciales derruidas, instalaciones ruinosas y abandonadas. Paisajes del olvido de tiempos de trabajos de extracción y beneficio, con condiciones de trabajo duras que se abandonan al acabarse el material que se explota o las condiciones económicas de su distribución y aprovechamiento.
La explotación y poblado minero de Minas del Horcajo se encuentra ubicado en pleno corazón de Sierra Madrona-Quintana entre sierras que superan los 1.000 metros, en el límite con el anejo de Brazatortas de La Garganta y a siete kilómetros de la provincia de Córdoba. Este yacimiento fue el segundo en importancia de toda la comarca del Valle de Alcudia, con una explotación de alto interés, en la época, por los elevados contenidos en plata de la galena argentífera.
Las minas comienzan a registrarse en 1858 año en el que se tienen las primeras referencias del mismo facilitadas por Javier de Inza. En 1867, en el término de Almodóvar del Campo y grupo de minas del Horcajo, los criaderos también muy ricos en plata, son más regulares y limpios que los de Villagutiérrez, extrayéndose ese año la cantidad de 7.373,27 quintales métricos de mineral que han vendido a la boca-mina; tienen dos puntos de arranque, uno en la mina Nuevo Perú, donde se verifica el desagüe por una máquina de vapor de 50 caballos y la extracción con un malacate movido por caballerías, el arranque por bancos y testeros, dominando con mucho el primer sistema; una fortificación con mampostería trabada y maderas y la ventilación natural. Los minerales no se benefician y se exportan a Cartagena, Almería e Inglaterra, dejando así parte importante de su valor en otros lugares.
El informe sobre las minas, de 1868 dice: La galena, así como los óxidos de hierro es muy argentífera, habiendo muestras de quince y más onzas de plata por quintal castellano, la que hace presumir la existencia de alguna variedad de minerales de plata, por más que no haya podido reconocerse su presencia. Las restantes concesiones que comprende este grupo, están demarcadas sobre filones paralelos cuya importancia no ha podido averiguarse por no estar suficientemente investigados. El contenido medio del mineral arrancado durante el ejercicio del año sesenta y ocho, es de setenta kilogramos de plomo por quintal métrico y 374 gramos de plata. La explotación va aumentando en años posteriores en la extracción de minerales y en las instalaciones de las que se va dotando el conjunto.
Poco a poco la mina va completando sus instalaciones y maquinaria y así en 1876 funcionan 10 máquinas de vapor, dos de ellas, con fuerza de 70 caballos, en el desagüe; cinco, con fuerza de 86 caballos, en la extracción; dos, con 20 en el taller de lavado y preparación mecánica del mineral; y la restante, de dos caballos, en dar movimiento a los aparatos del taller mecánico de reparaciones de la maquinaria y herramientas.
Se han obtenido en éste coto 26.073 quintales métricos de galena muy argentífera cuya ley media fue de 70 por 100 de plomo y 297 gramos de plata por quintal métrico. El mineral se ha vendido en la estación de Veredas, al, precio medio de 70 pesetas el uintal métrico conduciéndose para su beneficio a Almería. Se ocuparon en el trasporte, de minerales a la estación, y en el de los efectos y materiales necesarios en las minas, 80 hombres y 280 caballerías por término medio.
En 1888 la mina ha aumentado considerablemente su producción. La mina Nuevo Perú y sus Aumentos ha elevado su producción a 5.900 toneladas.
En los finales del siglo XIX las minas han aumentado su capacidad mecánica aumentado la potencia de sus máquinas en 946 caballos que indican la consolidación de las instalaciones de este conjunto. El Álbum Recuerdo de la Mina del Horcajo de 1895 recoge una serie de fotografías que dan idea de la ciudad minera que se ha consolidado como consecuencia de las explotaciones en la zona. Imágenes generales, del pozo de San Juan, del pozo Argentino, de la central eléctrica con dos torreones almenados en una construcción historicista, del lavadero del pozo malacate, del pozo malacate, del lavadero de tierras pobres de los almacenes y talleres del pozo San Miguel y de las máquinas de desagüe.
En los comienzos del siglo XX, a pesar de la baja del precio del plomo, durante el año 1902, se continúa la explotación en el valle de la Alcudia, y si hubiera mejorado la situación del mercado de este metal, hubiera aumentado el número de minas en explotación. Se terminó la construcción de la vía férrea de Calzada de Calatrava a Puertollano, quedando ya unidas la estación de Valdepeñas, situada en la línea de Madrid a Córdoba, con la de Puertollano, en la de Ciudad Real a Badajoz, facilitando esta nueva línea los transportes de minerales y carbones. La producción de la mina ha aumentado llegando a las 10.000 toneladas año. En el año 1907 se introduce una novedad de gran impor tancia como es el ferrocarril de vía estrecha (60 centímetros), de unos 2,2 kilómetros, que, después de cruzar el río Guadalmez, límite de separación entre las provincias de Ciudad Real y Córdoba, enlaza, en la estación del pueblo de Conquista, con el ferrocarril secundario de Peñarroya a Fuente del Arco, Pozoblanco y Conquista.

Cierre de la mina
En 1911 ante una caída importante de los precios y el empobrecimiento de los filones se decide el cierre de la mina y después de 40 años paralizada, se reabrió en 1951 funcionando hasta 1963 año en que fue cerrada definitivamente. Cuando finalizó la actividad de la mina, en el año 1963 el pueblo que llegó a tener en sus mejores años hasta 1.876 habitantes comenzó su decadencia hasta llegar a casi su desaparición. Hoy en día queda el túnel que da acceso al paraje de El Horcajo y el puente. En la actualidad, las únicas edificaciones que se mantienen en pie son la iglesia de San Juan Bautista, algunos castilletes de mampostería y algunas instalaciones de lavaderos y talleres. Las viviendas se hallan prácticamente derruidas, sólo se conservan las bases de mampostería sobre las que se elevaban las paredes de tapial.
En la zona más cercana al túnel de acceso, existen algunas viviendas cuidadas y bien acondicionadas que pertenecen a un par de vecinos censados en la actualidad. El enclave se ubica en un pequeño valle formado por dos arroyos con forma de Y, de donde probablemente provenga su nombre, siendo un horcajo esa forma en Y creada por la confluencia de dos valles o ramas. Restos, como hitos en el territorio como el Nacedero, el Viaducto de la antigua línea ferroviaria, la Estación, el Túnel, el Monumento a los Niños Perdidos, la Iglesia de San Juan Bautista y los restos de los castilletes de mina. Hacia las afueras están también el cementerio, el polvorín y la antigua central eléctrica o “fábrica de la luz”. Su localización rodeada de grandes fincas de terratenientes ha llevado a la destrucción de muchas de sus viviendas (en la actualidad viven allí 9 vecinos), y a un acceso complicado para llegar a la zona.
Los restos de la antigua explotación minera permanecen como hitos, testigos de la intensa actividad de otras épocas. En un entorno natural de gran belleza los escasos restos de la actividad minera y de la población allí existente son testigos de un paisaje destruido y olvidado. Alguno de los castilletes de arquitectura de ladrillo singular mantiene el testimonio de la importancia de estas instalaciones en otros momentos.

Fuente: Lanza Digital

Texto: Diego Peris

Imagenes: Antonio Román, Casaturismorural y Caius lacer.

Enviado: Inés Bellester. Cordoba

Composición: Picapiedra

martes, 10 de abril de 2012

Mina "La Mora Encantada". Torrejoncillo. Cuenca.

El presidente de la Diputación de Cuenca, Benjamín Prieto, el director general de Cultura de la Junta de Comunidades, Javier Morales, el subdelegado del Gobierno en Cuenca, Ángel Mariscal, y el alcalde de Torrejoncillo del Rey, Mariano Briones, han visitado la mina conocida como 'La Mora Encantada', yacimiento del que los antiguos romanos extraían el valioso 'Lapis Specularis' para conocer mejor el potencial turístico de este emplazamiento descubierto en 1955 por Pedro Morales.

Durante la visita los responsables políticos estuvieron acompañados por dos guías ingenieros de minas, personal de Tragsa y por uno de los nietos de Pedro Morales. Gracias a sus explicaciones pudieron conocer los detalles de este yacimiento que pasa por ser el punto central de las explotaciones de Lápis Specularis durante los siglos I y II de nuestra era, ha informado la Diputación en nota de prensa.

Tras la visita, Prieto ha mostrado su confianza en que las minas de Lapis Specularis de la provincia vuelvan a servir de motor de desarrollo, esta vez por su importancia científica, para el estudio de la historia y por su gran atractivo turístico.

El Lapis Specularis es un yeso selenítico que los romanos utilizaron para cubrir los vanos de las ventanas, a modo de cristal, entre otros usos relacionados con la arquitectura. Era muy apreciado gracias a que era fácil de manipular y se podía cortar en finas capas.

Esta industria generó un intenso comercio con todo el imperio romano que según Prieto "sirvió de impulso económico a toda la zona, para la que puede volver a ser uno de los motores de desarrollo económico si se saben conectar estas explotaciones mineras con todo el legado que dejaron los romanos en la provincia".

Fuente, texto e imagen: Europa Press

Enviado: Pedro Fernandez del Amo. Cuenca

miércoles, 28 de marzo de 2012

Proyecto de recuperación del Pozo Tresano. Cabezón de la Sal. Cantabria

Los restos de una estructura se tornan hacia el suelo sin terminar de derribarse, como si la fuerza de la gravedad no surtiera del todo su efecto. Las vigas desnudas dan al conjunto un aspecto desangelado. Se trata de lo único que queda del pozo-mina de Tresano, el último vestigio de la ancestral industria salinera de Cabezón de la Sal. La historia del municipio, directamente relacionada con la explotación de la sal, vuelve a rememorarse ahora después de que el Ayuntamiento mostrara su intención de convertir estos restos en un Centro de Interpretación de las Salinas de Cabezón de la Sal. El primer paso de un camino que aún se atisba muy largo en el horizonte, y que fue dado a conocer en el último Pleno de la Corporación, al aprobarse una permuta según la cual la finca donde se sitúa el pozo ya es de propiedad municipal.

«No podemos hacer como si nada», explica el concejal de Turismo, Gustavo González Monterrubio, «porque se trata de aquello que nos da nuestros apellidos, que nos identifica». Y es que estos restos de la industria salina, que hubo en el municipio desde la época romana hasta el siglo XX, se estaban dejando morir ante la mirada nostálgica de los vecinos. «La gente decía: hay que hacer algo, pero nadie hacía nada», dice González Monterrubio, quien ya en 2005, siendo concejal, presentó una solicitud para declarar esta finca Bien de Interés Cultural.

A González Monterrubio no le falta razón y la gran tradición salinera del municipio lo avala. El documento más antiguo sobre las salinas de Cabezón de la Sal data del año 900. Las Ordenanzas de 1580 de la localidad, según la memoria histórico-artística del pozo Tresano, reflejan como la sal era el eje de la economía cabezonense. «Se trata de la máxima representación de nuestros orígenes», argumenta.

Durante sus primeros años, Solvay obtuvo su suministro de Cabezón de la Sal, hasta la puesta en marcha de las salinas de Polanco. El pozo Tresano supuso tanto la modernidad como el fin de la industria salinera del municipio. Con una profundidad de 86 metros, la sal se extraía picando el banco de sal y llevando los bloques al exterior mediante vagonetas de 350 litros de capacidad sobre raíles.

Al principio había 200 obreros, y se producía sal fina y placas de sal para el Sudán francés, colonias africanas y Canarias, así como piedras de sal para el ganado. Además, entre 1915 y 1924 Cabezón de la Sal consigue la mayor producción de su historia al constituirse en el proveedor de Solvay.

Aunque sufrió algún parón, en 1949, la mina es reformada y se moderniza la explotación. Un año más tarde, en 1950, se emplea la luz eléctrica. De esa época habla Jesús Odriozola, un vecino de Cabezón que trabajó en las salinas de Tresano durante 29 años (entre 1952 y 1981). Jesús escarba en su juventud y explica la experiencia despacio, mascando esos 29 años. «Comencé siendo un crío, con sólo 16 años, entré como pinche y luego fuí ascendiendo». Recuerda la reforma «que modernizó la producción».

La memoria de Jesús aún se entiende con las cifras. «Al dinamitar para sacar la sal en piedra brotó un manantial de agua salada con una densidad de un 25%. Comparándolo con el Cantábrico, que tiene un 4,5 % y con el Mediterráneo, que tiene un 7%, es bastante», asegura, «de forma que de un litro de agua sacábamos trescientos gramos de sal».

El plan de mejoras de finales de 1958 abarató y aumentó la producción para atender la demanda del África Ecuatorial que precisaba sales ígneas. En España, Cabezón era el único productor. El descenso de la mano de obra era constante debido a la mecanización y mejoras productivas. «Cuando empecé, éramos unos 33 y cuando se cerró, ya sólo quedábamos 13 hombres y algunas mujeres que se encargaban de empaquetar», señala Jesús, quien terminó siendo encargado. «Al final ya me ocupaba de todo. Lo mismo descargaba un camión que estaba en la oficina», recuerda.

La sal era la marca Lot, vendida en España y en el extranjero. Los principales consumidores eran Cantabria, País Vasco, Asturias, Norte de Castilla y La Rioja. Además, se exportaba a Camerún y Guinea Ecuatorial, principalmente. Sin embargo, alrededor de los ochenta el pozo de Tresano se cerró. «Lo cerró el ingeniero de Industria de Santander porque decía que los hundimientos que había en el pueblo eran a causa de la salina», asegura Jesús. Desde entonces no se ha vuelto a hacer nada en la zona, que está totalmente abandonada. «Me da pena verlo así porque allí pasé muchos años de mi vida».

González Monterubio no piensa abandonar su empeño. «Hay un equipo de ingenieros de minas que se han ofrecido a trabajar en este proyecto de forma desinteresada», explica mientras afirma con rotundidad que su intención es convertir estos restos en un Centro de Interpretación de la Sal.

Fuente: El Diario Montañés

Texto: Lucía Alcolea. Cabezón de la Sal.

Imagenes: J. Rosendo y Turismoporcantabria .com

Composición: Picapiedra

martes, 28 de febrero de 2012

La Mina de la Jayona reabre sus puertas. Badajoz.

La Mina de la Jayona vuelve a estar abierta al público. Tras la reunión mantenida con el Director General de Medio Ambiente y con responsables de la empresa pública Gpex (Sociedad de Gestión Pública de Extremadura), la alcaldesa de Fuente del Arco, María del Carmen Domínguez, comunicó ayer que este monumento natural puede visitarse de nuevo tras el cierre de dos meses que ha mantenido. De igual forma, se mantendrán dos de los tres puestos de trabajo que existían.

El horario de apertura será de 9 de la mañana a 3.30 de la tarde y las visitas podrán concertarse a través del móvil 667756600.

El final de la Primera Guerra Mundial significó el cierre de la actividad minera en la mina Jayona, en el sureste de la región. Han pasado muchos años desde aquel 1921, y la mina volvía a cerrarse en enero al no renovar la Junta de Extremadura el convenio de colaboración que subscribía anualmente con el Ayuntamiento de Fuente del Arco para el mantenimiento de la mina.
La petición de renovación fue solicitada por la Alcaldía en el mes de agosto pasado, pero no se recibió respuesta hasta diciembre. En ella se comunicaba el cierre temporal de las instalaciones. Un cierre que ha durado dos meses.

En el año 1900, la mina producía 3.960 toneladas de hierro. Dos décadas después, en 1921, tras haber extraído unas 270.000 toneladas, cuyo resultado fue una espectacular 'trinchera' de 80 metros de profundidad, finalizó la explotación.

Muchos años más tarde se convirtió por decreto (115/1997 de 23 de septiembre) en un monumento natural que formaba parte de la Asociación de Cuevas Turísticas de España (ACTE).

Así comenzaba una 'segunda vida' para este enclave que se convertiría en un referente turístico. Durante un tiempo estimado de una hora y cuarenta y cinco minutos, los ciudadanos tenían la oportunidad de recorrer una ruta guiada de unos dos kilómetros que incluía visitar las ruinas de la industria minera, el cargadero interior de los minerales, el plano de falla y la sala de las columnas.

Además del atractivo geológico, ya que los turistas pueden disfrutar del gran espejo de falla visible desde varios niveles, las mineralizaciones de hierro o el proceso de formación de relieves con estalactitas en formación, la mina se convirtió en todo un 'museo' de vegetación.

Fuente, texto e imagenes: Diario Hoy.

Enviado: Sara Villainfante. Extremadura

Composición: Picapiedra

jueves, 26 de enero de 2012

Nuevo Libro: "El Martinete de Pozuelos de Calatrava". Ciudad Real.

El libro “El Martinete de Los Pozuelos de Calatrava”, de los historiadores María del Carmen Arcos Domínguez y Manuel Molina Cañadas, editado por Ediciones C&G, es el resultado del trabajo “Ferrerías del siglo XIX en la provincia de Ciudad Real: El Martinete (los Pozuelos de Calatrava)”. Trabajo que fue presentado a la sexta edición del ‘Concurso Oretania de Investigación Histórica’ y obtuvo el premio ‘Castilla-La Mancha’.
En su prólogo Luis Fernando Villanueva González, gerente en el año 2003 de la comarca Montes Norte, relata la necesidad de ahondar en la historia de la única ferrería que aún se mantenía en pie, “El Martinete”, del siglo XIX y que posteriormente en el XX se utilizó como central hidroeléctrica. Para ello, se solicitó un Proyecto de Investigación que fue concedido por la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha en el año 2005: ‘Arquitectura Hidráulica en Montes Norte: Molinos, Ferrerías y Centrales Eléctricas’, para Luis Fernando Villanueva del proyecto y “del gran trabajo de sus autores, surge este lujo de publicación que nos abre las puertas al proceso industrializador de nuestra comarca. Siéntense tranquilos, retrocedan un siglo atrás e imaginen cómo nuestros antepasados ya invertían en dejarnos un mejor futuro”.
Para los autores de ‘El Martinete de Los Pozuelos de Calatrava’, esconde uno de los secretos más peculiares de la arquitectura industrial castellano-manchega. La primera pregunta al contemplarlo es: ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?. Escondido en el mismo Guadiana, cubierto por vegetación, no se llega a entender el porqué de la monumentalidad del edificio. El siguiente pensamiento es el desconocimiento del mismo, aunque aliviados porque su ubicación lo ha salvaguardado del expolio y la especulación del suelo.
Desgraciadamente los calificativos ‘cuatro piedras’, ‘casas viejas’, ‘nido de ratas’,… son algunos de los que enumeran a edificios que aunque no lo creamos, son miembros del amplio legado del Patrimonio Histórico Español.
El objetivo de ambos autores es mostrar pinceladas de uno de los edificios más singulares del Patrimonio Histórico en Castilla-La Mancha. Construcción que tiene que relacionarse con el impulso minero del siglo XIX, como consecuencia de ese suceso tan lejano que estudiábamos en el colegio, y que los profesores escribían en la pizarra como un titular de prensa: LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. Para María del Carmen y Manuel, la revolución industrial también tuvo presencia en multitud de pueblos de la región, construyéndose las primeras líneas de ferrocarril, pueblos mineros y un sin fin de fábricas que transformaron poco a poco, el paisaje rural que parecía fosilizado desde los relatos de Cervantes.
En ‘El Martinete de Los Pozuelos de Calatrava’ puertas, patios, casas, chimeneas, etc., saturan la vista, pero poco a poco se empieza a contemplar el verdadero tesoro, no como elemento arquitectónico, que lo es, sino como el descubrimiento de las historias de las personas que lo construyeron, lo habitaron y abandonaron. Con este libro quieren presentar algunos secretos que a lo largo de estos años han descifrado, con el objetivo de mostrarlos para que la sociedad tenga la capacidad de valorar la sostenibilidad de cada uno de los bienes que configuran el Patrimonio Histórico, con el fin de conservarlos para el conocimiento y disfrute en el futuro.
Según la Ley 4/ 1990, de 30 de mayo, del Patrimonio Histórico de Castilla La Mancha, forman parte del Patrimonio Histórico los bienes muebles e inmuebles que constituyen huellas físicas del pasado tecnológico y productivo. Actualmente, la arqueología industrial constituye un ámbito de investigación y trabajo multidisciplinar encargado de recuperar el legado del pasado industrial, tanto en lo relativo a los elementos arquitectónicos (edificios) como al modo de vida y a los medios de producción (técnicas) de un determinado grupo social.
Las grandes factorías de fundición que se desarrollan a finales del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX en España, se caracterizaban por unas tipologías arquitectónicas inspiradas en modelos ya probados con éxitos en otros países. Estos modelos son las naves industriales aisladas, donde el empresario comienza a considerar la fábrica no sólo como un lugar de trabajo, sino como un lugar de vida. Además, los ingenieros ven reconocida su labor con la integración en esta tarea de algunos arquitectos.
Industria en la provincia de Ciudad Real
Frente a la agricultura, la industria tenía escaso peso en la provincia de Ciudad Real. Los escasos talleres fabriles existentes se caracterizan por su naturaleza artesanal, dentro del más puro modo de producción preindustrial, limitándose, en el mejor de los casos, a la transformación primaria de productos agrícolas y al abastecimiento a la población de productos manufacturados.
Los ingenios industriales más numerosos en la provincia eran los molinos harineros y las prensas de aceite. En la fabricación de harinas se seguían utilizando los tradicionales molinos harineros de los que, a mediados de siglo, funcionaban, al menos, 130 de agua y 35 de viento, mientras que el número de molinos y prensas de aceite se elevaba a 164.
La provincia de Ciudad Real sólo contaba, a mediados de siglo, con tres establecimientos fabriles importantes, de los que dos procedían del Antiguo Régimen, como la fábrica de pólvora de Ruidera y la de blondas en Almagro y uno era de reciente instalación, la fábrica de tinajas de Valdepeñas. A éstos hemos de unirle la destacable actividad industrial de Alcázar de San Juan alrededor de la fábrica de salitre.
La presencia de 3 fundiciones (con 5 hornos en funcionamiento) pone de manifiesto el desequilibrio entre la dedicación a la agricultura y al resto de los sectores económicos, como la minería a pesar de constar con el criadero de cinabrio más importantes del mundo, el de Almadén, que no llegó a poseer ningún tipo de industria de transformación, limitándose los trabajos realizados en la mina a su mera extracción, tras la que se conducía el mercurio en bruto a las atarazanas de Sevilla donde se comercializaba.
La riqueza minera de la provincia, además del mercurio, comenzó a ser conocida a partir de la década de los cuarenta, coincidiendo con la fiebre minera general en España. Sin embargo, hasta cuarenta años después los trabajos no alcanzaron una significación especial. En 1848, las 65 minas en activo y los 36 escoriales ocupaban únicamente a 280 personas. Las dificultades de las comunicaciones, el mal estado de los caminos y carreteras imposibilitaba un mayor desarrollo económico.
El área geográfica donde se localizaban y concentraban los yacimientos mineros en Ciudad Real se situaba al sur de la provincia (partidos judiciales de Almodóvar y Almadén), sobre la franja metalífera de Sierra Morena. Los grupos mineros que se explotaban era: Grupo del Horcajo. Término de Almodóvar; Grupo La Victoria. Almodóvar; Grupo Villagutiérrez: Abenójar; Grupo Horcajuelo: Anchuras. El más importante era el Establecimiento Minero del Estado en Almadén.
En cuanto a la minería de hierro, según Francisco Quirós los pequeños yacimientos ferruginosos existentes fueron objeto de explotación a fines del siglo XIX, para utilizar el mineral como fuente en las fundiciones de plomo que entonces funcionaban en la región. En 1882 se explotaba en el término de Argamasilla la mina de hierro llamada “La Yema”, de la que se obtuvieron 750 toneladas de mineral que se utilizaron como fundente en la fábrica Nuestra Señora de Gracia, de Puertollano. En 1883 la producción obtenida, 500 toneladas, se condujo con el mismo fin a Peñarroya, y un año después trabajaban tres minas en término de Argamasilla y una en el Cañada. Algún tiempo antes se habían explotado también minerales de hierro en el término de Los Pozuelos, que se utilizaron en la ferrería establecida por Francisco Pérez Crespo.
Las noticias más antiguas acerca de la fundición de metales en la región se refieren a las jabecas para la del azogue de Almadén, que a mediados del siglo XV existían en jurisdicción de Almodóvar. En 1597 se alude a una fuslina o fundición que había existido años atrás en el distrito de Almodóvar y en la que se fundían minerales de plomo y plata. No hay noticia de ninguna otra actividad metalúrgica hasta el siglo XIX, en el que, hacia 1845, se instaló una ferrería en el Guadiana, en término municipal de Los Pozuelos, en el mismo lugar que ocupa hoy la central eléctrica del Martinete. (Quirós, 1992: 114). Al parecer esta ferrería tuvo bastante actividad, enviando productos incluso fuera de la península. (Hosta, 1865: 41)

El Martinete es un complejo industrial de mediados del siglo XIX que se encuentra ubicado al norte del actual término municipal de Los Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real). Situado en el margen izquierdo del río Guadiana, se trata de un edificio que se construyó para el desarrollo de la actividad metalúrgica del hierro o ferrería.
Un elemento decisivo en el emplazamiento y desarrollo de la actividad de El Martinete fue el río Guadiana, puesto que la energía hidráulica era la base de esta ferrería ubicada en su margen izquierdo.
Con el término de Martinete se hace referencia por un lado, al mazo o martillo accionado por ruedas hidráulicas y por otro, al taller dónde se utilizaban dichos mazos. Por ello, qué el edificio objeto de estudio mantenga este nombre, nos lleva a pensar que era una industria ligada a la metalurgia, ya sea ferrería o fundición.
Son escasas las noticias que se tienen sobre el origen del complejo industrial de El Martinete, apareciendo citado en las informaciones del Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España y sus posesiones de ultramar de Pascual Madoz, en el apartado de Los Pozuelos: “…ferrería en el río Guadiana recién establecida.” (Madoz, 1848). Por tanto, la ferrería pudo ser construida sobre 1840- 48, no conociendo con certeza el año de su puesta en funcionamiento.
Según fuentes orales recogidas por Macario León Nieto “…el establecimiento se creó entre 1840 y 1850, y todo comenzó cuando unos cazadores del norte vinieron y encontraron piedras de hierro, que fueron llevadas y examinadas por ingenieros expertos. Después de un tiempo, esos señores y algunos ingenieros volvieron, que según comentarios de la época se trataba de una compañía francesa. Se decidió empezar con los trabajos de construcción, para lo que trajeron personal especializado de diversos pueblos: arquitectos y maestros albañiles que vinieron de Quintanar de la Orden (Toledo). Entre ellos vino el maestro Julián Contreras, que junto a su familia fueron uno de los primeros pobladores de Los Pozuelos. También en estas fechas vinieron a trabajar los albañiles del Romeral, con el nombre de Juan García”. (León, 1997: 43- 44)
Según este autor, “las obras duraron algunos años, se hicieron viviendas para el personal y casas para los jefes y personal de fundición que vinieron del Norte (Bilbao). También se hicieron almacenes de material fundido.
Actualmente, El Martinete se encuentra en término de los Pozuelos de Calatrava, pero esto no fue siempre así; de hecho en los momentos de su construcción pertenecía al término municipal de Corral de Calatrava. Lo que actualmente pertenece al término de Corral de Calatrava, en el siglo XVI y XVII, pertenecía a tres encomiendas: la de Corral de Caracuel, Herrera y Bolaños, que se repartían 14.703 has que componen el actual término.
En definitiva y con los datos que conocemos hasta el momento, se puede llegar a las siguientes conclusiones: Francisco Pérez Crespo formó parte de una burguesía madrileña que se dedicó a invertir en propiedades surgidas de las desamortizaciones. Éste sería el caso de las tierras pertenecientes a la antigua Encomienda de Herrera, donde instaló una ferrería. Parece ser que conocía bien este ámbito industrial, puesto que era un sector muy desarrollado en el norte peninsular (Asturias, Cantabria y País Vasco), zona de la que era natural (Rasines ,Santander).
Según las instalaciones que se conservan en El Martinete, el método utilizado era el indirecto, es decir, se transformaba primero el mineral en fundición y luego éste, se transformaba en hierro utilizando hornos bajos de afino u hornos de pudelar. Para el primer paso, se construyó un horno en 1865 (según inscripción situada sobre dicho horno) con una altura de 7 metros aproximadamente.
El complejo construido estaba formado por unas naves industriales aisladas, donde el empresario comienza a considerar la fábrica no sólo como un lugar de trabajo, sino como un lugar de vida, es la llamada tipología de villa-factoría y estaba formada por: viviendas, patios, zona de talleres, almacenes, horno de fundición, presa, canal, etc.
En cuanto a los motivos que llevaron a la paralización de la actividad y desmantelamiento del complejo industrial, pudieron influir varios factores que supusieron el declive de muchas ferrerías:
- El carbón mineral empezó a sustituir al carbón vegetal, y aunque el hierro resultante era más frágil, produjo una reducción del precio de la fundición. Además, la combustión del carbón mineral es inferior a la del carbón vegetal, por lo que fue necesario aumentar la altura de los hornos.
- Retroceso del bosque y por tanto, un aumento del precio del combustible.
- Poca competitividad de los hierros labrados por el “método directo” frente a los fabricados en los altos hornos por el “sistema indirecto”. Es decir, aunque en El Martinete se utilizaría el método indirecto con un horno alto, no se podía competir con la producción que se empezó a alcanzar en los Altos Hornos del País Vasco.
- Elevados costes de comercialización y de producción, motivados por las difíciles comunicaciones.
- Problemas de financiación.
Todo ello motivó que a partir de la segunda mitad del siglo XIX, las ferrerías hidráulicas fueron disminuyendo su actividad hasta su desaparición, mientras que las grandes siderurgias fueron creciendo hasta la actualidad. Éste puedo ser el caso de El Martinete, donde los resultados obtenidos no fueron los deseados por el banquero madrileño, que a finales del siglo XIX decidió venderlo.
Posteriormente a la desaparición de la ferrería, se instaló una central hidroeléctrica que fue explotada por Felipe Sánchez de la Fuente en torno a 1920 (Herce, 1998: 109), aunque el aprovechamiento estaba a nombre de Antonia Enríquez de Salamanca. La central hidroeléctrica de El Martinete se caracterizó por tener instalada una turbina hidráulica sistema Francis de 216 Hp. (Herce, 1998: 109) y se mantuvo con actividad hasta 1963, momento en el que se abandonaron las instalaciones y la vegetación empezó a apoderarse del lugar.

Fuente, texto e imagenes: Oretania
Enviado: Sara Beranga. Ciudad Real

lunes, 19 de diciembre de 2011

Castro de Castelón, fortificación minera. A Fonsagrada. Lugo.


El castro de Castelón de Castañoso es de carácter minero. Esa condición queda patente no solo por las explotaciones de Covas de Teixeira y las explotaciones a cielo abierto de Chaila de Santiago, sino por su ubicación en un lugar casi inexpugnable, que era común a todos los que controlaban la extracción de oro.
Está en un espolón que forman el Río das Covas y el Rego do Val de Barreiro, con una fuerte pendiente. Para llegar por el único lado que no lo rodea el agua hay que salvar tres fosos que fueron excavados en la roca y pasar junto a un torreón defensivo. La entrada al castro es a través de la llamada en la zona «calle dos mouros», que es un desfiladero estrecho por la dorsal del espolón, con una profunda caída a ambos lados que incluso ahora puede resultar peligroso si el suelo está mojado y hay hojas caídas.
Al no existir aldeas próximas y crecer la vegetación, el castro permaneció casi en el anonimato pese al trabajo de los dos curas, que en 1986 publicaron el libro Fonsagrada y su concejo.
El castro está sin excavar y no corrió la suerte de otros más accesibles, cuyas piedras acabaron sirviendo a menudo para levantar casas particulares y todo tipo de construcciones rurales. A pesar de no haber sido objeto de ninguna excavación, este castro tiene perfectamente visibles los restos de sus ocho pallozas, de la sauna y de la muralla que lo rodea, según destaca Manuel Miranda. Hace tres años fueron desbrozados los caminos que llevan al espolón.

Un técnico de la Consellería de Cultura visitará «de forma inminente» el castro para elaborar un informe sobre la situación actual de la falsa bóveda de una sauna de hace más de 20 siglos, la única de esa época que se conserva en Galicia. Esta misma semana, la asociación Lugopatrimonio remitió un escrito a la Xunta pidiendo que intervenga urgentemente porque, según este colectivo, la construcción puede venirse abajo si fortuitamente un animal, una persona o la acción de la lluvia y la nieve tiran la única piedra en la que se apoya.
En el norte de Portugal, Galicia y Asturias hay 16 castros con sauna, que en la modalidad de los gallegos y asturianos era un edificio rectangular cubierto con una falsa bóveda de piedra. Además del fonsagradino, en esta comunidad la tienen los de Punta dos Prados, en Ortigueira; Borneiro, en Cabana de Bergantiños, y algunos estudiosos también incluyen el de Augas Santas, en Allariz, pero solo el lucense conserva la mitad de su bóveda. Es de origen minero, muy resguardado, y está muy alejado de los núcleos de población, circunstancia que facilitó que se conservase muy bien.
Los edificios de las saunas destacaban sobre las pallozas tanto por su construcción rectangular como por estar levantados en su totalidad con piedra. Constan de tres salas: la antecámara, la cámara de vaporización y el horno o fuente de calor, con forma de ábside y ocupando la cabecera.
En la sauna del castro de Castelón de Castañoso, en la parroquia de Pacios, se aprecia la parte circular del horno y sigue en pie un lateral de la bóveda que cubría las otras dos estancias, con un único punto de apoyo en el extremo del horno. Si falla esa piedra se cae todo, asegura Lugopatrimonio.
Un núcleo de ocho pallozas situado en un lugar estratégico y casi inexpugnable
Castelón es un castro pequeño, con unas ocho pallozas, pero fuertemente protegido, como todos los castros mineros. Castañoso, la aldea más próxima, está a una hora caminando y hasta hace dos años los viejos caminos de acceso estaban llenos de maleza, lo que facilitó que el castro se conservase excepcionalmente bien. Dos clérigos, Enrique López y José Argul, lo incluyeron en un libro con los 70 castros de A Fonsagrada que catalogaron hace 25 años. La Consellería de Cultura dispone de informes de los años 2008 y 2009.

Fuente: La Voz De Galicia
Texto: Benigno Lazaré
Imagenes: La Voz.es
Enviado: Xoan Barreiro.Lugo
Composición: Picapiedra

jueves, 17 de noviembre de 2011

La historia minera del Pozo Tres Amigos. Mieres. Asturias

El pozo mierense Tres Amigos recuperará su historia gracias a la iniciativa particular de un grupo de ex mineros encabezados por Florentino Álvarez, vicepresidente del Montepío de la Minería. Para ello, tal y como explicó Álvarez, «estamos recopilando en vídeo viejos testimonios de los trabajadores más antiguos que aún siguen vivos. No sabemos muy bien qué haremos con este material, pero seguramente editaremos un DVD con el resultado de las grabaciones», apuntó.

No es la única iniciativa de este grupo, que celebrará el próximo día 19 una comida de confraternidad en el restaurante El Urogallo, de El Entrego, y a la que ya se han apuntado más de trescientas personas, cubriendo al menos, el número de asistentes registrados en la cita del año pasado. «También hemos elaborado un libro con la historia del pozo ilustrado con imágenes antiguas que entregaremos como detalle en la comida», resaltó el vicepresidente del Montepío, quien añadió que «llevamos mucho tiempo recopilando información para hacerlo». De hecho, la idea de la publicación surgió el año pasado, cuando el colectivo organizó una exposición fotográfica en Mieres complementando la comida de confraternidad. «Muchos ex trabajadores nos dijeron que tenían documentos y fotografías antiguas que les hubiera gustado que viesen la luz. También tiramos de archivo y recopilamos mucha información histórica del pozo, como una relación de todos los accidentes mortales que se produjeron».


Este trabajo también se complementa con el realizado en el blog «pozotresamigos.blogspot.com», donde se informa de las distintas actividades organizadas, pero también cuelgan vídeos relacionados con el pozo minero y sus trabajadores, y otras historias personales, «que sabemos que ha llamado la atención de muchas personas, y por eso estamos muy contentos».

En cuanto a la comida, todavía hay tiempo para apuntarse. Los más rezagados pueden acudir hasta la oficina de Caja Madrid de Mieres y abonar allí el coste del menú, 49 euros que, además de la comida, también incluye la entrega del libro conmemorativo.

Fuente: La Nueva España
Texto: J. Vivas
Imagenes: Fernando y J.Vivas
Enviado: Luis Restrepo
Composición: Picapiedra

jueves, 6 de octubre de 2011

El Plan de descontaminación de la Mina La Soterraña contempla derribar el Patrimonio Industrial y Minero. Pola de Lena. Asturias.

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino está a la espera de que el Principado de Asturias acepte la donación de los terrenos de la mina de Soterraña para proceder a su descontaminación. Así lo indica Hugo Alfonso Morán, diputado nacional, secretario federal de Medio Ambiente del PSOE y ex alcalde de Lena. Morán explica que el propietario de la antigua mina, que lleva más de treinta años cerrada, cedió la parcela al Principado para que quede en manos de la Administración, ya que es «imposible acometer una inversión de carácter pública en un terreno de titularidad privada».

Morán afirma que la actuación de descontaminación, que contará con una inversión total de 13 millones de euros, «podría prolongarse durante cinco años».

Estaba previsto que la primera fase de proyecto de recuperación ambiental de la antigua fábrica y minas de mercurio de La Soterraña comenzase este año, pero debido a la tardanza en la tramitación en el Principado, a día de hoy, «no se sabe cuándo podrán comenzar las labores de saneamiento».

No obstante, Morán señala que el Gobierno regional todavía tiene pendiente inscribir los terrenos en el registro de Patrimonio de Bienes y emitir la correspondiente notificación al ministerio, para que, a su vez, este ponga en marcha el proceso de licitación de la partida presupuestaria asignada para esta anualidad que asciende a 395.536,55 euros. La empresa Estatal para la Gestión de Residuos Industriales S. A. (Emgrisa) ha sido la encargada de la elaboración del estudio, que incluye actuaciones en un superficie de más de 20.000 metros cuadrados de suelo afectadas por restos de mercurio y arsénico.

El primer paso de la descontaminación comenzará con la realización de penetrómetros a pie de escombrera para la revisión de la estabilidad. Asimismo, está prevista la demolición de las chimeneas de ladera y de las zonas de proceso de hornos y condensadores. Los residuos peligrosos y orgánicos se cargarán y se transportarán para su tratamiento mediante un gestor autorizado. .

El regidor lenense, Ramón Argüelles acoge con cierto escepticismo «el supuesto» proyecto del ministerio, ya que, en su opinión, se trata de «pura parafernalia» porque el Principado aún no ha declarado el suelo como terreno contaminado. Indica que, a dos meses de las elecciones, «ni hay 13 millones de euros, ni nunca los hubo». Aun así, el regidor aclara: «Ojalá me equivoque y tenga que rectificar». De llevarse a cabo, la intención del gobierno local es crear un área recreativa.

Fuente: El Comercio.es

Texto: Macarena Apreseigor

Imágenes y Composición: Picapiedra

 
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